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Copa América

La nueva Argentina iguala a Maradona

Hay posibilidad de perder otro partido seguido en un torneo en el que hemos jugado bien. Te vas a casa como un perdedor porque quizás perdiste los dos últimos partidos. Este partido no tiene nada que ver con el deporte. Ningún torneo, sobre todo en la última fase, debería obligar a los jugadores a disputar el tercer y cuarto puesto. Solo hay un premio y lo único que cuenta es ser el campeón”, Así hablaba Van Gaal antes de que Holanda jugara el partido por el tercer y cuarto puesto en el Mundial 2014.

Y es que nadie quiere saber quién fue mejor semifinalista una vez has perdido la oportunidad de disputar la final. Por algo se denomina «el partido que nadie quiere jugar», objeto de burlas y desprecio. Burlas, como las que se le hacen a Messi por sus “fiascos” con Argentina en esta Copa, comparándolo de manera ignorante con Maradona, quien “lideraba siempre” a su selección. Para quien gusta de comparar jugadores en base a los fríos números —esos números que dicen que Dugarry o Arbeloa tienen más mundiales que Di Stéfano y Cruyff juntos—, simplemente un dato: Maradona disputó cuatro Copas América y jamás jugó una final (Messi solo ha jugado tres). Aún más: entre todas sus participaciones en la Copa América, el Diego marcó cuatro goles. Los mismos que Messi marcó… en la edición de 2016. El mito del Diego omnipotente también se construye gracias a lo poco que le vimos jugar. O a lo mucho que vemos a Leo.

Volviendo al partido que nadie quería jugar. Dicen que lo suele ganar aquel que se lo toma más en serio o quien tiene alguna cuenta pendiente, ya sea un posible título de máximo goleador del torneo o una revancha contra el adversario de turno. En el caso de Argentina, las dos finales perdidas contra Chile fueron quizá el motivo para salir más enchufado, ya que a los doce minutos un saque rápido de falta por parte de Messi sorprendió a la pasiva defensa chilena. Agüero hizo lo que mejor sabe hacer: marcar goles… en partidos no importantes. Diez minutos después Lo Celso se vistió de a Messi y asistió a Dybala que recordó, por un instante, a aquel jugador que marcó un hat-trick al Barcelona en la Champions. El partido aparentemente insulso parecía sentenciado.

Pero he aquí que el árbitro decidió animar el choque y tener una anécdota que contar a sus nietos: el Cid Campeador ya no será el único Díaz de Vivar con un sitio en la historia. El paraguayo podrá contar a sus nietos que una vez expulsó al mejor jugador del mundo. Contó para ello, con la inestimable colaboración de Medel y su injustificado intento de agresión tras el pequeño empujón de Messi, quien podría haberse tirado al suelo con la primera embestida del chileno. Aguantarle tres “pecheadas” le valió la expulsión. Quizá criticar en Brasil a Brasil por manejar la Conmebol no sale gratis. Ni aunque te llames Messi. Al menos, el fútbol demuestra que cumple una importante labor social: gracias a él, Medel puede practicar deporte en un estadio de fútbol en vez de en el patio de la prisión. Para suerte de Gary, las leyes que rigen la vida civil no son de aplicación dentro del terreno de juego.

El partido pasó a ser la final de consolación más caliente que se recuerda: las continuas faltas, las protestas y las tanganas, servían para recordar que la rivalidad entre Chile y Argentina va más allá de lo deportivo. Y lo que el VAR no corrigió en la primera parte sirvió para dar emoción a la segunda, con un penalti de Lo Celso convertido por otro beneficiario de la labor social e integradora del fútbol: Arturo Vidal. El correcalles en el que se convirtió el partido sirvió además para que el ex jugador Di María dejase su último destello de calidad en el que (se espera y se supone) era su partido de despedida. Y la nueva camada de jugadores argentinos se despidió de su primera competición internacional con un tercer puesto tras perder 2-0 frente a Brasil: parece poca cosa pero han igualado la mejor actuación de Maradona en esta competición.

Una vida de extremo a extremo: de los secarrales de Castilla a la húmeda yunga tucumana. De Perico Alonso a Messi. De la ingeniería al cine. De la A de Argentina a la Z de Zambia.

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