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Gallardo celebra con sus jugadores el reciente título de la Libertadores. / Foto: DPA/Picture-Alliance/Cordon Press

Libertadores

Marcelo Gallardo: el Pep de River Plate

Francescoli, director deportivo de River Plate, como hizo en su día Txiki Begiristain, apostó por una intuición, por un hombre que sabía lo que era defender la camiseta millonaria y encontró al Guardiola de La Banda

Históricamente, una de las posiciones más maltratadas dentro del mundo del deporte es la del entrenador. Cuando se gana o se consiguen títulos, el entrenador es participe, su manera de jugar es la idónea, pero el protagonista es el autor de ese gol, esa canasta en el último minuto o aquella acción heroica que cambió el transcurso de la historia de un equipo. Por el contrario, en el momento en el que los resultados no acompañan, hay un único protagonista al que se persigue sin pensar fríamente cuál puede ser el verdadero problema.

A lo largo de la historia, en algunas entidades deportivas sus entrenadores han pasado a la posteridad por sus logros o por su recorrido dentro del club. Ferguson seguramente sea el mejor ejemplo de cómo un entrenador puede consagrarse como una leyenda en un equipo de fútbol. En sus 27 años como entrenador del Manchester United, el equipo inglés se convirtió en el club más laureado de su país. Los treinta y ocho títulos en su palmarés, que incluyen dieciséis Premier League, dos Champions League o nueve FA Cup, le convirtieron en una de las más grandes personalidades que ha pasado por el Teatro de los Sueños.

Otro caso es la figura laureada como entrenador y, además, también como jugador importante para un club. El ejemplo perfecto es Pep Guardiola, que jugó en el F.C. Barcelona durante once años (1990-2001). Aquel canterano debutó de la mano de Johan Cruyff y años más tarde se marchó de Barcelona con un total de 16 trofeos vestido de corto. Pero le pareció poco y, en el año 2009, volvió a la Ciudad Condal como entrenador. Entre los años 2009 y 2013, Pep conseguiría sumar catorce trofeos más a las vitrinas del club de su vida. En la suma de sus dos etapas deportivas en el club azulgrana ha conseguido un total de 30 títulos.

Como Pep, Marcelo Gallardo también decidió volver al equipo de su vida, River Plate, con el reto de hacer otra vez grande a un equipo que llevaba a sus espaldas la carga del descenso del año 2011. Por aquel entonces, el que hoy es entrenador de River, colgaba las botas tras salir campeón del campeonato uruguayo. Nada más terminar la temporada 2010/11, Ricardo Alarcón, presidente de Nacional, le nombró nuevo entrenador del equipo montevideano. En su primera temporada desde la banda, el técnico argentino consiguió repetir el trofeo con el que se jubiló como futbolista.

En 2014, dio su salto a River y, desde entonces, todo han sido éxitos para el equipo millonario. En apenas cuatro años ha logrado dos Libertadores, un Campeonato Sudamericano, una Recopa sudamericana, una Copa Suruga Bank, una Copa Argentina y una Supercopa de Argentina. Además, Marcelo Gallardo es especialista en ganar al máximo rival: Boca Juniors. Desde su llegada, Napoleón Gallardo ha disputado un total de 21 Superclásicos (partido entre River Plate y Boca Juniors) con un balance muy positivo: 9 victorias, 5 empates y 7 derrotas. La más importante, la de este fin de semana en la final de la Libertadores.

Gustavo López, exjugador argentino, definió al entrenador gallina como “un futbolista que tenía mucha personalidad y, ahora como entrenador, ese mismo factor es lo que le está llevando al éxito”. La lectura que tenía como jugador, Marcelo Gallardo la ha sabido trasladar al campo y River es un reflejo de ese fútbol vistoso con el que el argentino disfrutaba. Las declaraciones de Gustavo López reflejan la realidad de lo que piensan los hinchas de River: como jugador tienen un buen recuerdo de él, pero como entrenador le veneran mucho más.

El día que se jugó la ida de la Final Libertadores entre Boca y River, en la filial de Madrid de River Plate me acerqué a un hincha gallina y le pregunté que por qué pensaba realmente que su equipo sería campeón. Su respuesta fue clara: “Porque River tiene el mejor entrenador de toda Sudamérica, Marcelo Gallardo. Fíjate si le tienen miedo, que está sancionado y en el hotel en el que están lo han llenado de inhibidores para que no se comunique con su plantel”. Otro seguidor de River, el pasado domingo en las calles de Madrid, me reconocía que Marcelo Gallardo era el “Pep Guardiola de River, porque su juego es tocar como aquel Barça y encima es un hombre que ha sido campeón vestido de corto”.

Ese estilo tan característico de Marcelo Gallardo le ha llevado a convertirse en el técnico de River Plate con más títulos internacionales (6) en la historia del club, perdiendo solamente tres finales de las nueve que ha jugado. Además de colocarse segundo en la suma de trofeos nacionales e internacionales empatado con José María Minella (8) y superado únicamente por Ramón Díaz, que ganó 9 títulos en las nueve temporadas que dirigió al club millonario. Como jugador y entrenador, con la Libertadores que ganó el domingo, Marcelo Gallardo (14 trofeos) supera ya al citado Ramón Díaz (13). Ahora su nuevo reto es superar a Ramón Díaz como el técnico de La Franja con más títulos y, para ello, seguramente su primer escollo sea ganar al Real Madrid en el Mundialito de Clubes.

“Fui a buscar a Marcelo por la intuición de un amigo. Al saber cómo piensa, trabaja y su compromiso con el club, nada podía fallar”. Francescoli, director deportivo de River Plate, tras la final resumió así una de las mejores decisiones que ha tomado como gestor dentro del club argentino. Como hizo en su día Txiki Begiristain, apostó por una intuición, por un hombre que sabía lo que era defender esa camiseta y encontró al Pep Guardiola de River Plate.

Describe su cabeza como el garaje de Homer Simpson: siempre desorganizado. Le promete a diario a una Marge imaginaria llamada conciencia que luego más tarde lo organizará, pero nunca lo hace. Un sillón, su cerveza Düff, el mando a distancia y el televisor con retransmisiones deportivas son sus acompañantes en el día a día. En A La Contra encontró el lugar donde puede contar esas hazañas del deporte que tanto le gusta ver.

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