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Margaret Court
La tenista Margaret Court.

Tenis

Nadal deja atrás la sombra homófoba de Margaret Court

Nadal ha superado a Court y ya es el tenista con más títulos de un mismo torneo. La ganadora de once Open de Australia no será recordada por su juego.

Rafa Nadal ha superado a Margaret Court y ya es el tenista con más títulos en un mismo torneo: 12 Roland Garros. Entre 1960 y 1973, Court ganó once veces el Open de Australia (64 Grand Slam en total, 24 a título individual). El primero lo consiguió con solo 17 años y el undécimo con 30. No participó en 1967, año de su boda, y 1972, fecha en la que dio a luz a su primogénito. Solo cayó derrotada en la final de 1968 ante Billie Jean King, una de sus principales adversarias en el circuito.

Margaret Court da nombre desde 2003 a la segunda cancha en relevancia del Melbourne Park —la central rinde homenaje a Rod Laver—, el recinto que alberga el Open de Australia. Sin embargo, a la tenista más exitosa de todos los tiempos se la recordará, más que por su juego, por estar en contra de los derechos de la comunidad LGTBI y del matrimonio gay (legalizado en su país en diciembre de 2017). Por ello, su recuerdo como jugadora ha pasado a un segundo plano y su pista podría ser renombrada.

Todo empezó en 2004, cuando el Parlamento australiano especificó la ley conyugal: “El matrimonio es la unión de un hombre y una mujer”. Entonces, Court, pastora del pentecostalismo desde 1991 y fundadora de su propia iglesia en 1995, comentó: “Intentar desmantelar la definición única de matrimonio y legitimar prácticas sexuales abominables como la sodomía revelan nuestra ignorancia sobre los males que acechan a la sociedad. No podemos aceptar que la ley viole la palabra de Dios y la naturaleza de lo que está bien y lo que está mal”.

A partir de ese momento, y año tras año, su discurso se fue endureciendo.

“El tenis está lleno de lesbianas”, declaró en mayo de 2017, pocos días después de intentar boicotear a la aerolínea Qantas después de que su dirigente se posicionara en favor del matrimonio homosexual. Garbiñe Muguruza apenas podía articular palabra al conocer los comentarios de Court.“¡¿Esto es en serio o no!? Es que me da igual totalmente… Me da igual, sinceramente”.

“Cuando yo jugaba solo había un par de lesbianas, pero ese par llevó a las más jóvenes a las fiestas”, añadió Court sobre el movimiento LGTBI. No obstante, también cargó contra las personas transgénero: “Son un producto del trabajo del diablo. Es lo que Hitler y el comunismo hicieron, meterse en la mente de los niños. Hay un complot en nuestro país y en el resto del mundo para comerle la cabeza a los niños”.

Martina Navratilova (nueve títulos en Wimbledon y 18 Grand Slam) fue la primera en contestar públicamente. “Ahora está claro quién es exactamente Court: una tenista asombrosa, pero también una racista y una homófoba”, escribió en una carta abierta. Navratilova es una voz autorizada: ha sido una de las primeras personalidades del deporte en defender los derechos de los homosexuales. En la década de los noventa, Court ya había calificado a Navratilova de mal ejemplo “por ser lesbiana”.

Navratilova hizo una petición: cambiar el nombre de la pista Margaret Court por el de la campeona aborigen Evonne Goolagong, ganadora de siete títulos del Grand Slam.

“El año que viene habrá que ver quién quiere jugar en la Margaret Court y quién no”, añadió la tenista australiana Samantha Stosur. Su compatriota Thanasi Kokkinakis coincidió: “Ella es una leyenda, pero no estoy de acuerdo. Todo el mundo tiene derecho a elegir”. El controvertido Nick Kyrgios dijo: “No tengo ningún problema con el matrimonio gay”.

En aquel momento, también se pronunciaron Feliciano López y Andy Murray. “Los comentarios son muy desafortunados y no los entiendo. ¿Por qué juzgar de esa manera a otras personas por el hecho de pensar diferente?”, manifestó el español. Murray, por su parte, dijo: “No entiendo cuál es el problema si dos personas del mismo sexo quieren casarse. Todo el mundo debería de tener los mismos derechos. Creo que, si hay que tomar alguna medida y los jugadores llegan a un acuerdo, como cambiar el nombre de la pista, debería decidirse antes del torneo”.

Meses más tarde, en enero de 2018, la contemporánea de Court, Billie Jean King, volvió a pedir a la organización que le retirasen los honores. “No creo que el estadio deba seguir llevando su nombre. Yo siempre fui defensora de sus méritos deportivos porque ganó 24 Grand Slam, más que nadie. Cuando le pusieron el nombre de Rod Laver a la central, me pregunté lo que ellos harían por Margaret. Estaba de acuerdo hasta hace poco, hasta cuando dijo tantas cosas ofensivas en contra de mi comunidad. Cuando una estructura tiene su nombre debe ser capaz de representar unos valores, ser hospitalaria, inclusiva y abrir los brazos a todos. Por eso, si estas declaraciones hubieran sido contra pueblos indígenas o judíos estoy segura de que se habrían tomado medidas severas”, argumentó la ganadora de 12 Grand Slam y una de las deportistas que más ha contribuido a la igualdad de género.

La pregunta sobre el cambio de nombre de la pista se trasladó a las salas de prensa. Esa vez, muchos profesionales del circuito se quedaron al margen.

“Me encanta la Margaret Court. No es mi decisión si el Abierto de Australia decide mantener el nombre o cambiarlo. He venido para jugar el torneo y voy a hacerlo. Si me ponen en la Hisense Arena, juego en la Hisense Arena. Si me ponen en la Rod Laver, juego en la Rod Laver. Y si me ponen en la Margaret, no importa en nombre, juego en la Margaret”, contestó Nadal. Sus declaraciones también fueron apoyadas por Stan Wawrinka o Grigor Dimitrov.

Muguruza incidió en la misma idea. “Jugaré donde me pongan, sin importar la pista que sea. Si me toca en la Margaret Court, lo último en lo que pensaré será en eso”, admitió. Simona Halep, Caroline Wozniacki y Sloane Stephens respondieron lo mismo: “No depende de mí porque no hago el orden del juego, pero respeto lo que dijo Billie Jean”.

“Las opiniones de Margaret son suyas y para cambiarle el nombre al estadio se requiere una unanimidad por parte de la sociedad porque es un asunto público”, fue la respuesta del director del torneo Craig Tiley a la petición de la extenista.

Esa situación provocó, finalmente, que Court no asistiese a la edición de 2018. Pese a todo, dijo: “Yo no huyo de las cosas, las encaro. Creo que es muy infantil, pero no depende de mí y no me afecta”. Asimismo, respondió a quienes la consideraron homófoba: “¡No tengo nada en contra de las personas homosexuales! Estaba hablando desde un lado bíblico. A la manera de Dios, el matrimonio es entre un hombre y una mujer”.

El pasado mes de abril, volvió a retratarse cuando su compatriota Israel Folau, estrella del rugby y evangélico, publicó en su perfil de Instagram: “Borrachos, homosexuales, adúlteros, mentirosos, fornicadores, ladrones, ateos, idólatras… El infierno les espera. ¡Arrepiéntanse! Sólo Jesús puede salvarles”. La federación australiana de rugby tachó su comportamiento de “inaceptable”. Sin embargo, Court lo defendió: “Lo que Folau dice sobre el arrepentimiento viene directamente de la Biblia. Mi corazón está con él porque está siendo perseguido”.

Periodista vigués. No trabaja en el Daily Planet, ha estado en el decano de la prensa nacional y ahora va A la Contra, buscando siempre la mejor opción. Colabora con Radio Marca. Su debilidad no es la kryptonita, sino la Cultura y el Deporte, pero en el buen sentido. No vive en Smallville. Su nombre no es Clark Kent, tampoco es Superman, solo es periodista.

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