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Mariano Díaz celebrando la Duodécima con el Real Madrid I CORDON PRESS

Café Society

Mariano es un buen regalo

Nunca sabremos los nombres que pertenecen a ese grupo de privilegiados que se han tenido en mente, pero a estas horas lo que sí sabemos, es que sus majestades nos han dejado a Mariano Díaz envuelto en papel de regalo.

Cuando era pequeña y llegaba la hora de escribir mi carta a los Reyes Magos siempre dividía el asunto en dos columnas, los posibles y los improbables. La lista de los improbables era corta y aunque siempre conservaba la ilusión hasta el último segundo, sabía que levantarme la mañana del seis de enero y tener un cachorrito debajo del árbol no es que fuese improbable, era imposible. Pero si Lisa Simpson se pasó varias temporadas pidiendo un poni, yo podía abusar de mi deseo hasta que tuviese dos dedos de frente y entendiese que hay cosas que, aunque se deseen con mucha fuerza, no pueden tenerse. Y es por algo.

Este verano he recordado esa sensación gracias a Neymar. Y al Madrid le ha pasado algo parecido con la larga lista de delanteros que, entre todos salvo entre los dirigentes del club, hemos elaborado los demás en el chiringuito entre caña y caña atendiendo a nuestras predilecciones y a nuestros análisis pormenorizados de lo que necesitaba el equipo para no alargar el luto por la pérdida de Cristiano Ronaldo. Por si no se han dado cuenta y conservan la esperanza, los Reyes Magos han pasado de fijarse en la lista de improbables, para irse directamente a la lista de posibles. Eso hace unos años era impensable, pero quizá el Madrid se haya vuelto más terrenal. Por cierto, el barco pirata de Playmobil también me hizo sumamente feliz, así que démosles una oportunidad a aquellos que toman las decisiones importantes.

Nunca sabremos los nombres que pertenecen a ese grupo de privilegiados que se han tenido en mente, pero a estas horas lo que sí sabemos, es que sus majestades nos han dejado a Mariano Díaz envuelto en papel de regalo. El Real Madrid ha ejercido el derecho de tanteo del que disponía por delante del interés del Sevilla, no solo para darle una excusa delirante a cualquiera para sacar del armario palabras llenas de polvo como «señorío» o «antimadridismo», sino para tapar varias carencias y tener un recurso de garantías por delante de las dudas que genera Borja Mayoral.

Lo que el Madrid necesitaba era un delantero que asumiese su rol y lo ha conseguido. Lo que el Madrid quería era no desembolsar una gran suma de dinero por un atacante cuyas oportunidades sobre el campo generarán violencia verbal y lo ha logrado. Lo que el Madrid pretendía era atar a un mancebo al que se le cayesen los goles de los bolsillos y ya lo tiene. Posiblemente, no es el hombre que nos hubiese elevado al séptimo cielo. Muy probablemente, no era el protagonista de nuestros sueños más pícaros. Pero quizá sí solvente muchas de las necesidades que le preocupaban a Julen Lopetegui. Ya tenemos nuestro barco pirata de Playmobil, así que aprendamos a jugar con él. Podrían habernos traído carbón y eso sí hubiese sido una auténtica tragedia.

Periodista. Si suena Ella Fitzgerald, mejor. LaLaLandera. Tiene carácter, talento y, para colmo, nació cuando la mayor parte de nosotros ya teníamos media carrera hecha (o deshecha). Posee una gran habilidad para salir al corte en el fútbol y en la redacción, aunque es más de ponerla en la escuadra. Emperatriz de la batcueva.

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