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Riqui Puig. CORDON PRESS

Barcelona

La vuelta a la esencia empieza por La Masía

Es cierto que hubo otros que contaron con la cantera, pero la suma del binomio Cruyff-Guardiola es inigualable.

Si ustedes les ven talento tocando la pelota a alguno de sus hijos, no duden que La Masía es uno de los lugares idóneos para continuar con su formación. Puede que estén preocupados por no estar a su lado, pero no se alteren. Ellos no tendrán problemas. Su ausencia será reemplazada por un balón, el único objeto, cuya excesiva retención, puede generar discusiones entre los compañeros. Ir allí es como estudiar en Oxford, Cambridge o Harvard. Tal vez hace unos años hubiese más salidas en las carreras, pero ahora se han visto reducidas. La dificultad ha aumentado. Salvo que seas pequeño, zurdo y los quiebros sean lo tuyo.

El archivo Sevilla 2-0 Barcelona.avi quedó eliminado del disco duro de los barcelonistas tras el 6-1 de la vuelta. Pero no es el resultado lo que nos concierne. Recuerdo que viendo el encuentro junto a un amigo culé me dijo: “Prefiero perder con Riqui Puig, Miranda, Chumi y Oriol Busquets a hacerlo con Boateng, Malcom y Arturo Vidal. Con Guardiola, otro gallo cantaría”. Pep es de la época moderna el que a más jóvenes dio alternativa. No el número uno. Ese récord lo ostenta Cruyff.

El Flaco no trataba de anonadar a nadie premiando a los chavales. En su época al frente del conjunto blaugrana (1988-96), fueron 28 los canteranos que debutaron en su película dirigida en el Camp Nou (destacaban Guillermo Amor, Guardiola, Chapi Ferrer, Luis Milla, Sergi Barjuán, De la Peña…). Podía parecer extraño. Y valdría el argumento de que no había un modelo de juego definido en el organigrama del club. Pero no debería ser tan raro ahora; la identidad del primer equipo y de la base es simétrica. CÓmo no confiar en alguien que lleva practicando seis, ocho o diez años la misma forma de jugar. Las dudas sólo pueden surgir en forma de nerviosismo, porque la teoría y la práctica están más que sabidas.

Los números están ahí. Aunque parezca paradójico que el holandés ocupe el liderato siendo “el dinero en el campo, no en el banco” una de sus frases más famosas, Guardiola le sigue de cerca tras darle la oportunidad a 22 jóvenes. Si metiésemos las matemáticas de por medio, la media de Pep por temporada es ligeramente superior a la de Johan (6 canteranos frente a 3’5). Pero son los debuts los que mandan y no los cálculos. En la lista del preparador catalán, hay que resaltar varios nombres: Busquets, Thiago, Fontás, Bartra, Sergi Roberto, Tello, Rafinha y Deulofeu. No hay que olvidarse del resto. Sin embargo, el verdadero éxito de La Masía fue el Balón de Oro de 2010, cuando tres canteranos fueron los nominados a hacerse con el trofeo: Xavi, Messi e Iniesta.

La mano derecha de Guardiola en el banquillo, Tito Villanova, pasó a la historia el 22 de noviembre de 2012, en el encuentro celebrado en el Ciudad de Valencia frente al Levante. Tras la lesión de Alves en el minuto 15, Montoya salió a sustituirle, por lo que quedó formado un once procedente al completo de La Masía: Valdés; Montoya, Piqué, Puyol, Jordi Alba; Xavi, Busquets, Cesc, Iniesta; Messi y Pedro. Pese a este hito, la presencia de canteranos en la era Villanova fue prácticamente nula, pues sólo debutó Carles Planas, que disputó dos encuentros.

Tampoco aumentó la presencia de los canteranos con El Tata. Durante su única campaña al frente del conjunto blaugrana, el preparador argentino dio la alternativa a tres canteranos: Adama Traoré, Dongou y Patric. Su presencia fue testimonial, pues entre los tres sumaron únicamente 6 partidos.

Las oportunidades las trajo Luis Enrique tras la salida de Gerardo Martino. El asturiano es el técnico que más apostó por la base desde la marcha de Guardiola, ya que fueron 15 los debutantes: Munir, Sandro, Samper, Edgar Ié, Masip, Halilovic, Gumbau, Kamptoum, Cantalapiedra, Juan Cámara, Aleñá, Marc Cardona, Nili Perdomo, Borja López y Álex Carbonell. Con él hubo dos importantes irrupciones: Munir y Sandro. La sanción del Mundial de Brasil mantuvo a Suárez cuatro meses alejado de los terrenos de juego, por lo que el actual seleccionador recurrió a un desconocido marroquí que maravilló al mundo en sus primeras apariciones. El canario Sandro también lo hizo, pero fue eclipsado por su compañero. El final de la historia es de sobra conocido: cuando Suárez cumplió la sanción, el futuro del canterano se vio atascado.

La llegada de Valverde tampoco ha comportado la vuelta al modelo cruyffista. El Txingurri tan sólo le ha dado la venia a seis canteranos: Cucurella, Oriol Busquets, Riqui Puig, Miranda, Chumi y Jorge Cuenca. Cuando los culés parecían convencidos de que podía volver la esencia de los bajitos con Puig, Ernesto no se ha decantado por abrirle de par en par las puertas a un chaval cuyas apariciones reflejan la esencia del juego de la casa, de La Masía. Ni a él ni al resto. La suma de las aportaciones de los debutantes de Valverde es de once partidos.

El asunto no radica en la cantidad de jugadores que logran debutar en el primer equipo, sino en la continuidad que obtengan en esa estancia junto a las estrellas. Porque es cierto que Guardiola contaba con los chavales, pero, exceptuando a Busquets (190 partidos, 158 como titular) y a Thiago (65 encuentros, 43 de inicio), ninguno gozó de un protagonismo excesivo en su etapa. Con el resto de los entrenadores, sólo Sergi Roberto ha conseguido la titularidad, gracias a su retroceso hasta el lateral derecho. De todos los debutantes desde la era Pep, dejando al margen los de este año, sólo Aleñá, Busquets, Sergi Roberto y Rafinha (más fuera que dentro) pueden presumir de continuar en el club.

Es cierto que hubo otros que también contaron con la cantera, pero la suma del binomio Cruyff-Guardiola es inigualable. Porque para Pep el holandés es el profesor en el que uno se fija para aplicar su metodología. Mejor dicho, el maestro. En tiempos en los que no abundan los debuts de canteranos, suena para el banquillo blaugrana Setién, un firme defensor de la base. De momento, sigue Valverde, que ha anunciado su renovación para una temporada más otra opcional. Así que Quique tendrá que seguir esperando para llegar a Sants o al Prat procedente de Santa Justa o de San Pablo. Al igual que los chavales, que seguirán a la espera de su oportunidad.

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