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Matrix 4 o cómo aprovechar el tirón de Keanu Reeves

Keanu Reeves es uno de los actores del momento, desde la Warner no quieren desaprovechar el gran momento del actor y han anunciado que a partir de 2020 rodarán la cuarta entrega de la saga de The Matrix que volverá a protagonizar el actor estadounidense.

Que Keanu Reeves vuelve a ser el actor de moda es un hecho. La carrera del artista comenzó en la década de los 80 con papeles secundarios y fue en línea ascendente hasta que se consolidó como un actor protagonista reconocido en Hollywood. A pesar de ser un gran profesional con varios papeles destacados a lo largo de su prolífica carrera cinematográfica, Reeves se ha ganado al gran público a base de personalidad. Y es que más allá de sus dotes artísticas, el actor estadounidense ha conseguido hacerse con el cariño de todos gracias a su personalidad fuera de los rodajes.

Reeves ha conseguido hacerse con un hueco en los corazones de la mayoría de los cinéfilos con su actitud, eso es innegable. El actor se caracteriza por llevar una vida humilde, alejada de los grandes excesos que se le presuponen a estrellas hollywoodienses como él. Su forma de vivir, en la que refleja lo efímero de la fama, el dinero o el fatigoso sentido de la vida misma, ha conseguido que legiones de seguidores se vuelquen, si cabe, todavía más con él. La vida del actor no ha sido nada fácil: su padre le abandonó cuando tenía tres años; su mejor amigo, River Phoenix, murió de una sobredosis; su hija nació muerta en 1999 (año del estreno de Matrix) y la relación con su pareja terminó a las pocas semanas. Ella, tras años deprimida, falleció en un accidente de tráfico mientras Reeves rodaba la segunda y tercera cinta de la saga de ciencia ficción. Aquellos acontecimientos hicieron que el actor acabase el rodaje sumido en una profunda depresión, acrecentada por la dolencia de su hermana Kim, con la que vivió varios años y que padeció leucemia. A causa de la enfermedad de su hermana, el actor decidió donar gran parte de los beneficios de Matrix Reload (2002) y Matrix Revolutions (2003) a organizaciones que luchan contra la leucemia. Un comportamiento poco frecuente dentro del mundo del cine y que ha llevado a Reeves a convertirse en un icono que refleja los valores humanos que todos querríamos tener. A todo ello hay que sumar la sencillez y humildad con la que vive su vida. Es frecuente encontrar a Reeves comiendo un bocadillo en un parque o viajando en el metro como haría cualquier ciudadano anónimo, además, siempre se muestra amable con cualquier transeúnte que quiera hablar con él o inmortalizar el momento.


En cuanto a lo cinematográfico, Reeves se dio a conocer con Instinto sádico (1986), pero sin duda, la cinta que acabó por ponerle en el punto de mira de grandes directores y productores de la escena estadounidense fue Le llaman Bodhi (1991). Luego llegarían otros éxitos de taquilla como Speed (1994). El compromiso de Reeves con sus proyectos es de tal envergadura que para que Al Pacino participase en Pactar con el diablo (1997) decidió renunciar a un millón de dólares para que cuadrara el presupuesto de la película. La decisión de Reeves fue un completo acierto y la cinta fue un éxito en taquilla y entre la crítica. Aquel éxito fue el que lo catapultó definitivamente para ser el elegido para protagonizar la saga de películas The Matrix, que pusieron al actor, definitivamente, en un nivel superior.

Tras acabar el rodaje de la segunda y tercera película de la saga Matrix, Reeves se tomó un merecido descanso y reapareció en la cinta de terror de nombre Constantine (2005), que también fue un éxito en taquilla. La carrera cinematográfica del actor parecía no tener techo y en el 2005 fue incluido en el Hollywood Walk of Fame. Sin embargo, la ya citada personalidad de Reeves hizo que en los siguientes años se embarcase en diferentes proyectos (algunos de cine y algunos no) que hacían parecer que su carrera se había estancado. Después de dedicarse algunos años a la música probó suerte con el género documental, produciendo Side by Side, que trata sobre la suplantación de películas fotoquímicas por tecnología de cámara digital. Reeves entrevistó para la cinta a varios directores célebres como James Cameron, Martin Scorsese y Christopher Nolan. Sin embargo, cuando la carrera del actor parecía estar en claro declive (al menos mediático), llegó la oportunidad de rodar John Wick (2014), que volvió a situar a Reeves en el centro del mundo cinematográfico. El éxito en taquilla de la película en la que el actor interpreta a un asesino a sueldo retirado fue tal que ya van por la tercera película estrenada y están a la espera de rodar una cuarta.

El éxito de la saga John Wick parece haber dado sus frutos y ahora todo el mundo del cine quiere subirse a ese tren. No solo por lo que la hasta ahora trilogía haya podido recaudar en taquilla, sino por esa moda tan ferviente en el mundo cinematográfico llamada Keanu Reeves. Probablemente ese nuevo tirón mediático que el actor se ha ganado a pulso es lo que haya llevado a la directora de Matrix, Lana Wachouski, a sumergirse en una nueva edición de la película de ciencia ficción con Neo (Keanu Reeves) como protagonista acompañado de la carismática e incansable Trinity (Carrie-Anne Moss). Los mismos dos protagonistas y directora de la película original de 1999 casi 21 años después. El film estará producido y distribuido por los estudios Warner Bros Pictures y su rodaje comenzará en 2020, aunque se desconoce por ahora su fecha de estreno. Quien causará baja en la nueva película será Lilly Wachowski, hermana de Lana y codirectora junto a su hermana de las tres primeras cintas de la saga porque, según declaró a la revista Rolling Stone, se encuentra «centrada en su proyecto Work in Progress». «No podemos contener la emoción de volver a entrar en Matrix con Lana Wachowski», señaló el presidente de Warner Bros Pictures, Toby Emmerich, en declaraciones a Variety. También aseguró que «Lana es una verdadera visionaria, una cineasta creativa, singular y original, y estamos encantados de que escriba, dirija y produzca este nuevo capítulo en el universo Matrix».


El universo de The Matrix


Si por algo ha triunfado la trilogía de las hermanas Wachowski es por dos cosas. En primer lugar, por tener un guión que genera una distopía que hace plantearse a sus espectadores el verdadero significado de la vida y el uso que hacemos de las máquinas y la tecnología. Y por otro lado, esa tormenta de novedosos efectos especiales para la época. La realidad es que la saga de Matrix marcó un antes y un después en cuanto a ciencia ficción se refiere. La historia tuvo tal repercusión que incluso se empezó a plantearse la posibilidad de que de verdad pudiese darse ese futuro distópico planteado por la cinta en el que los seres humanos vivimos en una realidad virtual creada por las máquinas para controlarnos, deshumanizarnos y someternos. Seguramente las fechas en las que fue estrenada la primera película (1999) también ayudaron a potenciar el guión. Era el año previo al cambio de siglo y la preocupación por el llamado efecto 2000 evidenciaba una problemática real de los humanos frente a la tecnología.

Las películas de Matrix son de esas que no se pueden ver una sola vez. Cualquier persona necesita verlas varias veces para situarse en una compresión mínimamente aceptable del universo que describe la película. Tras varios visionados, las cintas siguen siendo apasionantes, magistrales y reveladoras. La historia transcurre a un ritmo muy rápido y su inmenso contenido filosófico se escapa a veces entre los distintos diálogos. No da tiempo a digerir tal excelencia a tal velocidad (la filosofía requiere calma, reposo y atención), de ahí que sea recomendable para cualquier espectador (amateur o profesional) ver varias veces las cintas para llegar a una compresión más clara y aceptable de las mismas. Es una obra de arte de las que generan discernimiento, revisionismo de la vida misma en la que podríamos estar esclavizados, consumidos y deshumanizados por la inteligencia artificial. La tesis principal en la que gira el universo Matrix no es otra que la de la Caverna de Platón: vivimos una existencia que creemos es la realidad, y resulta que es una farsa ontológica.

La mayor parte del presupuesto de la película se destinó a los efectos especiales, el otro punto fuerte de la cinta después del maravilloso y original mundo distópico en el que se enmarca la historia. La encargada de esta tarea fue la empresa Manex Visual Effects, propiedad del coordinador de efectos especiales, John Gaetta. Su mayor logro fue crear una nueva técnica capaz de rodar 12.000 fotogramas por segundo. Esta técnica, llamada tiempo muerto o ‘bullet time’, congelaba una imagen a media acción para luego rotar la cámara hasta otro ángulo totalmente diferente y seguir con el movimiento del objeto o la persona filmada.

Uno de los técnicos del equipo de Manex Visual Effects es el español, Emilio Vila, que en relación a los novedosos efectos especiales de Matrix afirma: «Creamos las cámaras necesarias en el ordenador y con ellas ejecutamos movimientos que resultarían imposibles de realizar con una cámara real. Creamos por ordenador imágenes hiperrrealistas a partir de modelos geométricos del escenario visto desde la cámara animada. A continuación, sobrepusimos la acción de lucha. En la secuencia de Neo esquivando las balas, solo él y el agente era reales. El resto, las balas, la azotea, el edificio, el humo, el cielo y el helicóptero son todos generados por ordenador».

En relación a la calidad de la cinta, Kenneth Turan, un prestigioso crítico de cine de Los Angeles Times escribió que «es un thriller futurista salvajemente cinematográfico destinado a subyugar la imaginación». «The Matrix combina una tradicional premisa de ciencia ficción con una tecnología visual impresionantemente novedosa». La calidad de los efectos especiales fue tal, que a día de hoy ha sido superada por pocas películas en ese apartado técnico.

Ahora ya solo queda esperar que la nueva entrega de la saga, que llegará a nuestras pantallas más de dos décadas después, esté a la altura de sus predecesoras. Desde luego no parece tarea fácil, aunque el hecho de que la directora y los protagonistas sean los mismos es un canto a la esperanza de que no se desvirtúe la saga y siga siendo una referencia dentro del mundo de la ciencia ficción.

Vigués afincado en Madrid. Aficionado a los golpes en la cabeza y, por ende, también al motociclismo y al boxeo. Su primera bicicleta tenía motor y desde ahí ha ido in crescendo. El día que descubrió que no iba a ser ni el próximo Kevin Schwantz ni el próximo Muhammad Ali decidió dedicarse al periodismo. En sus ratos libres le gusta complicarse la vida y leer sobre filosofía y la Guerra Civil, probablemente a causa de algún traumatismo craneoencefálico.

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