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Barcelona

Messi desencadenado (6-1)

Descomunal partido del argentino ante un Girona cómplice que vio cómo Suárez lograba un hat-trick y Coutinho se reivindicaba con un golazo.

Hay dos formas de afrontar la visita al Camp Nou. Con descaro para tratar de mantener la identidad propia y condicionar el juego del Barcelona. O atrincherarse en tu área y rezar todo lo que sepas esperando que suceda un milagro. El Girona prefirió morir de pie con el convencimiento de que saldría vivo, cosa que logró ante Real Madrid o Atlético. El problema es que enfrente había un futbolista celestial en su versión más desequilibrante: Messi desencadenado.

La valentía de los de Machín obtuvo premio a los dos minutos. Cuando un balón perdido en las inmediaciones del área, entre Umtiti y Ter Stegen, fue rebañado con pillería por Portu, que lo terminó alojando en la red azulgrana. Lástima que la alegría le durase solo dos minutos, los que tardó en penalizar Luis Suárez un error de la defensa del Girona al tirar el fuera de juego. Cuatro minutos y dos goles. Jornadas de puertas abiertas. 

El partido, con este escenario vertiginoso, favorecía al planteamiento de Valverde, que había colocado a Coutinho y Dembelé abiertos, con Suárez en punta y Messi en modo fantasista. Los visitantes plantaban su zaga lejos del área, con una presión muy alta que dejaba espacios a la espalda de sus líneas, algo que estuvo a punto de aprovechar Messi a los 20 minutos, pero su vaselina fue salvada por un defensa cuando entraba. Se adivinaba el empate como se espera el sol en primavera o la lluvia en otoño.

Y llegó diez minutos después, lo que tardó Messi en congelar el tiempo. Recibió una pelota en el área rival, midió a los dos defensas que le cubrían, lanzó un par de amagos a un lado, una finta a otro y dibujó una salida en carrera hacia el centro del área para fabricarse el hueco y disparar a gol. La maniobra se convertía en sencilla por la naturalidad en la ejecución del astro argentino. Nada más cerca de la realidad. Aún se frotaba la afición los ojos cuando el árbitro indicó una falta al borde del área. Todos esperaban el lanzamiento de Messi camino de la escuadra cuando Leo emuló a Ronaldinho colándola por debajo de la barrera rumbo a la red. Messi desatado.

Con el marcador de cara y el Girona groggy, Messi, una vez más Messi, rompió dos líneas gracias a su conducción para habilitar a Coutinho con un pase a la espalda de la defensa donde el brasileño, de primeras, sirvió a la llegada por el carril central de Suárez para que el charrúa la empujase a la red. A un minuto del descanso la valentía del Girona se había convertido en inconsciencia por obra y gracia de Messi. Un jugador que ha dejado de ser el mejor de su equipo, el dominador de su tiempo, para convertirse en el mejor futbolista que ha pisado jamás un campo de fútbol y, sobre todo, en el que mejor lo ha interpretado.

Resulta asombrosa su capacidad para leer del juego, su facilidad para localizar los puntos débiles de la defensa rival, su clarividencia para tomar en cada momento la decisión idónea, su técnica para ejecutar de forma impecable cualquier regate, pase o disparo… Un manual de fútbol. La excelencia hecha futbolista.

Con el partido roto el Girona mantuvo su idea de morir de pie, aferrado a su plan, de espaldas al marcador. El Barcelona siguió divirtiéndose con espacios en campo contrario. Un escenario jugoso en el que Dembelé trató de liberarse de la etiqueta de sospechoso habitual. Comenzó tibio en el uno contra uno, pero se fue animando con el paso de los minutos. Lo que no acaba de solucionar son las malas decisiones que toma en el área rival. Coutinho llevaba el mismo camino hasta que recibió un balón inofensivo en la esquina del área. El brasileño decidió reciclar el balón girando sobre sí mismo para sacarse un derechazo con rosca que tocó el palo antes de entrar en la portería rival. Quinto del Barça.

El sexto arrancó en un pase a la espalda de la zaga del Girona, ya dimitida, que Dembelé sirvió de primeras al centro, donde Suárez la empujó a la red. El Barcelona aprovechaba para congratular a los nuevos con la grada. Media docena de goles que celebran el nuevo dibujo de este Barça en el que Messi hace de Xavi y de Messi, según las exigencias del partido, y en el que Suárez hace lo que sabe, demostrar que es uno de los mejores 9 del mundo. Coutinho y Dembelé aún deben definirse. El primero tiene aroma de Neymar y el segundo huele a extremo en construcción. ¿El Girona? Cómplice de una goleada en la que convirtió su audacia en connivencia, se salvará merecidamente. Y el Barça estará encantado de ello.

 

 

 

 

 

Como buen jugador de rugby le va el contacto, incluso cuando escribe. Lleva 20 años en el periodismo, 15 de ellos estuvo en el AS. Además ha tenido tiempo para comentar rugby en Canal +, Eurosport TV y Movistar, asomarse a Estudio Estadio, escribir para revistas como Esquire, GQ o Jot Down, y ser editor de deportes Terra y Vozpópuli. Actualmente escribe en El Confidencial y Eurosport y en la web de rugby '22'.

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