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Los jugadores del Alavés celebran el gol de Guidetti
Guidetti celebra el gol del Alavés. / Cordon Press

Barcelona

Messi, Valverde y el árbitro desactivan al Alavés (2-1)

El segundo gol del Barça llega tras un fuera de juego e Iglesias Villanueva no pita un penalti clamoroso de Umtiti en los minutos finales de partido.

Barcelona y Alavés propusieron de inicio un partido entretenido. Valverde se animó a desordenar su racional propuesta alineando a Digne y Semedo, dos laterales caóticos que, como el perro de Pavlov, provocan la salivación en los atacantes rivales. En este caso, Guidetti, Hernán Pérez, Rubén Sobrino e Ibai aprovecharon la concesión local para pisar el área de Ter Stegen varias veces en la primera parte. En la tercera ocasión de la que dispusieron, evidentemente la vencida, el sueco batió al portero alemán rentabilizando los méritos vitorianos. Corría el minuto 23 y a Txingurri se le afeaba el gesto.

El Barcelona salió a divertirse en ataque con un planteamiento dinámico, casi líquido, con Messi, Suárez, Coutinho, Iniesta, Rakitic, Paulinho… Sin embargo, Abelardo se disfrazó de Karpov y plantó un 4-4-2 que podríamos denominar mutante: capaz de saturar la medular en defensa y de afilarse por fuera en ataque. Buscaba las cosquillas a la espalda de los laterales culés, más o menos por donde Pavlov paseaba a su perro.

El Barça se puso el mono de trabajo, pero el Alavés traía los deberes hechos. Coberturas, defensa escalonada, dobles cortinas, dos contra uno a Messi… Iniesta probó suerte y la pelota se fue por poco, y Messi lo intentó sin suerte en una falta lateral. Llegaba el partido al descanso cuando todo pudo saltar por los aires tras un lejano lanzamiento de falta del argentino que salvaron entre Pacheco y el palo. La fiesta del estreno de Coutinho como titular se había convertido en un sudoku para Valverde.

A la vuelta del descanso ocurrió lo obvio, Valverde retiró a los perros de Pavlov (Digne y Semedo) dando entrada a dos jugadores que cambiaron la saliva por sudor frío en las filas vitorianas: Jordi Alba y Sergi Roberto. Sin noticias de Coutinho, más acostumbrado a los mastuerzos de la Premier, y con Luis Suárez más preocupado por marcar su territorio que por marcar goles, pasaban los minutos con los culés abajo en el marcador.

Pudo sentenciar Ibai, pero le hipotecó un mal control. El Alavés disponía de espacios, a los que acudía más a ganar tiempo que a ganar el partido. Abelardo se desgañitaba tratando de sacar de su área a los suyos, pero a esas alturas de partido el Camp Nou, como todo el mundo sabe, está cuesta abajo hacia el ataque del Barça. Todo el juego pasaba por Messi, que se tiraba atrás unos metros para romper líneas con sus pases.

A los 65 minutos Alcácer sustituyó a Coutinho. Cambio nada populista, pero muy inteligente. Como casi todo lo que hace Valverde. Colocó a otro jugador por delante de Messi e Iniesta y desencorsetó a Suárez, que en la primera jugada en la que se vio con libertad estuvo a punto de empatar tras un pase imposible del argentino.

El Alavés no mostraba la consistencia del primer tiempo. Aculado en su área, tembloroso en cada centro de Alba, desorganizado entre líneas… Hasta que llegó un globo desde la izquierda de Iniesta muy pasado que Suárez empaló en posición poco ortodoxa. No era un remate devastador ni siquiera una volea imparable. Pero Pacheco no estaba bien colocado y le tapaban dos centrales, lo que provocó que la pelota acabase en el fondo de la red. Empate merecido, por esperado, en una jugada más tumultuosa que brillante.

Restaba más de un cuarto de hora y el Barça hostigaba a un Alavés asediado. Las visitas al área se contaban por decenas cuando Alcácer, que venía de fuera de juego, fue zancadilleado al borde del área.  A estas alturas debemos convenir que Messi es más fatídico, por alguna razón desconocida, ante una barrera que desde el punto de penalti. El argentino le pegó esplendorosamente, con rosca tensa, y la pelota entró librando la barrera y quién sabe si con algo de complicidad del portero.

Segundos más tarde el colegiado no quiso pitar una mano clamorosa de Umtiti que desactivó una pelota en su área que iba a puerta. Valverde había logrado resolver el sudoku del Alavés gracias al talento de Messi, a su inteligencia táctica y a la inestimable ayuda de Iglesias Villanueva. Demasiado castigo para el Alavés. 

Como buen jugador de rugby le va el contacto, incluso cuando escribe. Lleva 20 años en el periodismo, 15 de ellos estuvo en el AS. Además ha tenido tiempo para comentar rugby en Canal +, Eurosport TV y Movistar, asomarse a Estudio Estadio, escribir para revistas como Esquire, GQ o Jot Down, y ser editor de deportes Terra y Vozpópuli. Actualmente escribe en El Confidencial y Eurosport y en la web de rugby '22'.

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