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Miguel Cardoso Celta.
Miguel Cardoso posa con la camiseta del Celta. Foto: RC Celta

Opinión

El valor de las palabras

A Cardoso se le recibe en Vigo con los brazos abiertos, aunque se haya equivocado pronunciando “Deportivo”, porque todo depende (decir esto también es muy gallego, lo admito) del valor que se dé a las palabras.

Como todo en la vida tendemos a reducirlo a dos cosas (“se conocen dos tipos de personas”, por ejemplo), yo no voy a ser menos y afirmo aquí mismo que existen dos tipos de frases: las que se dicen intencionadamente y las que se sacan de contexto. Ayer, Miguel Cardoso, durante su presentación como flamante entrenador del Celta de Vigo tras la destitución de Antonio Turco Mohamed, pronunció una de esas que, en la mayoría de los casos, se malinterpretan. “Obrigado al presi, mucho obrigado a Felipe (Miñambres) y a la dirección deportiva por acreditar en mí y en mi equipo técnico para empezar un nuevo proceso en el Real Club Deportivo… Real Club Celta”, sentenció literalmente el portugués en muestra de agradecimiento por esta oportunidad.

Mestizaje lingüístico aparte (castrapo es el nombre que damos en Galicia a los que mezclan expresiones del gallego y el castellano), pues Cardoso habla portugués y hace lo propio con el español, el francés y el inglés, algunos piensan que ese desliz verbal elude claramente al eterno rival del Celta, el Deportivo de La Coruña, y que, por tanto, no es la mejor forma de empezar su etapa en Vigo. A esa gente siento confesarles, como vigués de cuna (y celtista, se entiende), que las palabras de Cardoso en su anunciamiento no me incomodaron lo más mínimo, tampoco me resultaron inoportunas; es más, las pasé por alto, precisamente porque interpreto que no fue más que una mera confusión. ¿Cuántos equipos de fútbol tienen como sobrenombre “Deportivo”? A simple vista, se me ocurren unos cuantos: Deportivo Alavés, Real Club Deportivo Espanyol, Club Deportivo Leganés, Real Club Deportivo Mallorca, Club Deportivo Tenerife, etc.

Creo, sin embargo, que los que se han podido molestar con la semiconfusión de Cardoso (porque, si lo escuchan, no es más que un amago) no son realmente aficionados del Dépor o el Celta (y si lo son, están confundidos), tal vez provienen de fuera y quieren incitarnos a que nos sintamos insultados. Esas personas quizá estén ancladas en el pasado, porque, a pesar de vivir en tiempos de pieles muy finas, la rivalidad entre turcos y portugueses (así es como nos gusta llamarnos) ya no es la que era. Antes, viajar a A Coruña siendo vigués era exponerte innecesariamente, en el menor de los casos, a daños materiales o, en el peor, a ser herido. Daba igual que fuese día de o noso derbi o no. Ahora, las relaciones se han normalizado, incluso hay amistades y noviazgos que emergen de dicha rivalidad, porque para enfrentarnos siempre nos quedará nuestra retranca, esa maravillosa e inconfundible escuela de humor propia que tenemos los gallegos.

Las palabras fastidian dependiendo de dónde vengan y con qué intención se hayan dicho. Miguel Cardoso fue segundo entrenador del Deportivo de La Coruña en la temporada 2012-13 durante seis partidos (cinco con Domingos Paciencia y uno con Fernando Vázquez), pero su paso testimonial por Riazor dudo que sea motivo suficiente para acordarse de los vecinos del norte el día de su presentación como nuevo técnico del Celta. Las cosas son como son y, a veces (por desgracia, muchas), no son por lo que queramos que sean y, en este sentido, entono el mea culpa. El periodismo actual, por X circunstancias (demasiadas y precarias para centrarnos ahora en ellas), desconoce, lamentablemente, el valor de las palabras y, como se suele decir, no todo vale. De los tres cuartos de hora que duró la presentación, los medios de comunicación con tirada nacional tan solo han destacado dos declaraciones suyas: la citada con anterioridad y otra en la que hace alusión a su colega y compatriota José Mourinho. Solo en Madrid, donde resido habitualmente y por centralizar el asunto de algún modo, me han preguntado por la supuesta metedura de pata. Ni amigos, ni familiares, ni conocidos, ni en la radio en la que comento asiduamente la actualidad del Celta, se han preocupado en hacerlo, no lo han siquiera mencionado.

De la presentación de Cardoso prefiero quedarme con todo lo que dijo que no tiene que ver con el fútbol (o sea, todo aquello que se aleja de los tópicos): los recuerdos que tiene de la ciudad cuando venía de compras con sus padres, cuando la Guardia Civil le revisaba el coche en el puente viejo de Tui que une a Portugal con España o cuando visitaba con sus amigos la noche viguesa y probaba sus copas. A Cardoso se le recibe en Vigo con los brazos abiertos (se le aplaudirá, además, si remonta el vuelo del equipo), aunque se haya equivocado pronunciando “Deportivo”, porque todo depende (decir esto también es muy gallego, lo admito) del valor que se dé a las palabras.

Periodista vigués. No trabaja en el Daily Planet, ha estado en el decano de la prensa nacional y ahora va A la Contra, buscando siempre la mejor opción. Colabora con Radio Marca. Su debilidad no es la kryptonita, sino la Cultura y el Deporte, pero en el buen sentido. No vive en Smallville. Su nombre no es Clark Kent, tampoco es Superman, solo es periodista.

2 Comments

2 Comments

  1. Antonio Lopez Lobeto

    15/11/2018 at 09:06

    Cada vez te superas en tus argumentos.La inteligencia orientada correctamente es un gran bastión para triunfar.Vd la posee.Enhorabuena!

  2. Pingback: Carta a Solari: tu abuela era de Vigo o de Monforte | Opinión | A la Contra

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