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Madrid feliz y mono feliz

Muchos vivimos como el Madrid de Zidane, en nuestra zona de confort. Somos como jugadores exitosos que ahora están acomodados. ¿Pero somos felices?

Vivimos en un mundo en el que nos creemos felices, ¿pero realmente lo somos? Buscamos lugares donde sentirnos seguros, ¿pero lo son? Un mal día puede llegar un fenómeno natural y mandarlo todo al garete, véase la vega baja en Alicante. ¿Qué es lo que realmente buscamos? En principio queremos ser un hombre o una mujer de éxito, tener un trabajo fijo, una pareja estable y una casa donde poder ver el fútbol en un sofá super cómodo que nos hemos comprado. ¿Eso nos da la felicidad? Piénsenlo, porque propongo una reflexión.

Invito a pensar si no estaremos en el lugar en el que nos encontramos por miedo. Miedo a no fracasar en la vida, miedo a no perder nuestro puesto de trabajo, miedo a no perder a nuestra pareja… En definitiva, miedo a dejar de ser algo que tal vez no quieras ser. ¿Qué contradicción más grande, no?

El hombre y nuestras experiencias están llenas de contradicciones y las aceptamos porque se nos han transmitido desde niños. Sin quererlo, nos encontramos atrapados en una espiral de obligaciones y deberes porque pensamos que es algo que nos mantiene seguros y aparentemente felices dentro de unos conceptos socioculturales que hemos creado y que no son naturales en el sentido de que no provienen de la madre naturaleza.

Porque este mundo no existía. Este mundo de obligaciones (revolución agrícola) y manipulación (revolución cognitiva) nos lo hemos inventado. Ese mono del que provenimos puede que ya no sea feliz por esa contradicción, por el miedo que tenemos a perder lo que no queremos ser. ¿Cómo puede ser feliz ese mono haciendo lo que le imponen los conceptos socioculturales creados por el hombre?

Son las frases que escuchábamos de niños: «Tienes que hacerte un hombre el día de mañana». ¿Un hombre? ¿Y qué es ser un hombre, o qué es ser una mujer?

Hasta donde llega mi conocimiento de mono feliz, yo soy un macho, y también hay otros machos y otras hembras. Esto es como la naturaleza lo ha decidido, monos machos y monos hembras. En términos científicos somos homo sapiens, dotados de una inteligencia diferente a las otras especies, resultado de una revolución cognitiva que dotó al mono de la capacidad de transmitir información de cosas que no existían, por no poder verlas, tocarlas u olerlas. Así se crearon las leyendas, dioses, mitos… que aparecen por primera vez con esta revolución. En definitiva esa inteligencia otorgó al homo sapiens la capacidad de mentir y manipular al resto de especies en beneficio de su poder y bienestar.

En este momento es cuando muere el mono y aparece el hombre. Debido a esta capacidad de manipulación, pudimos llegar a la revolución agrícola, la revolución definitiva que esclaviza al mono y lo priva de su libertad, pues nos hizo pensar que cuidar pollos y gallinas, y cultivar trigo, nos garantizaría una vida más estable, más comida y más riqueza sin tener que tomar riesgos como ir cazar o recoger comida en lugares remotos. Nos asentamos en poblados para cuidar de nuestras familias.

Pero de nuevo, ¿dónde quedaba la libertad de ese mono que era feliz, cazando lo que quería, disfrutando lo que quería, y comiendo lo que quería? Cuando leas esto sabrás que te han convertido en un hombre/mujer con obligaciones, con derechos, con una hipoteca que pagar, con unas vacaciones pagadas en Disney world con la familia y tus hijos, por la sencilla razón de que querías convertirte en un hombre/mujer importante y exitoso en este mundo que hemos creado.

Eso está muy bien.

¿Pero, y ahora qué?

¿Y tú mono? Ese mono que hay dentro de ti, ¿te has preguntado qué es lo que quiere? ¿Es feliz? Dónde queda ese mono que has privado de su libertad para convertirte en una persona de éxito acomodado, más interesado en no perder lo que no le hace feliz que en su primitiva felicidad.

Puedes hacer dos cosas. O sigues viviendo como un hombre/mujer responsable y acomodado (haciendo lo que DEBES hacer según esos conceptos socioculturales). O caminas por tu vida como un mono feliz (preguntándote lo que QUIERE hacer y permitiéndoselo).

Sé que la decisión no es sencilla porque no es fácil salir de la zona de confort, pueden preguntárselo al Real Madrid de Zidane. El equipo está formado por jugadores de éxito que están acomodados y ya no parecen felices.

Así que ofrezco una mejor solución: ¿Y por qué no podemos coger lo mejor de los dos mundos?

Yo estoy en ese proceso de HOMBRE-MONO feliz, ¿y tú?

Jose Luis Vega es neurocientífico y trabaja en Ensayos Clínicos.

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