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Monster Hunter World

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Monster Hunter World: Iceborne alcanza la excelencia

La expansión del título es capaz de subir la apuesta que ya presentó el juego original hace un par de años.

Parece mentira que apenas hayamos parpadeado un par de veces y que la salida de Monster Hunter World  se remonte a 2017, con todo lo que eso conlleva. Bromas aparte, el sensacional éxito que este título para las consolas de la actual generación y PC se haya saldado con la venta de más de 13 millones de unidades ha venido de la mano de un respaldo extraordinario por parte de la desarrolladora que no ha parado de añadir contenidos gratuitos vía actualizaciones, siendo una de las más reseñables la colaboración que les unió con el brujo Geralt de Rivia del universo de The Witcher 3, para ir abriendo boca para lo que se avecinaba.

Porque aunque hayan transcurrido tanto tiempo desde su estreno, los fans de esta saga que tenía un nicho de mercado muy predeterminado, pero que se ha convertido en un fenómeno sin precedentes, andaban deseosos de más caza y más monstruos, aspecto para el que esta expansión de título Iceborne aspiraba a contentar y a buena fe que así va a ser.


La historia como pretexto


La trama de Monster Hunter World: Iceborne sigue los mismos cánones de la saga y es que tras el final del juego base, los flujos migratorios de los monstruos nos llevan a una zona inexplorada hasta el momento que recibe el nombre de Arroyo de Escarcha, que como su nombre indica, se caracteriza por un entorno gélido en el que nos encontraremos viejos enemigos adaptados a las nuevas circunstancias y otros que nos lo harán pasar canutas a lo largo de la expansión durante un tiempo muy similar al del original sino superior.

Para alcanzar dicha zona, deberemos tener un rango de cazador de nivel 16 como mínimo, esto es, haber acabado con Monster Hunter World, antes de adentrarnos en una zona que posee una extensión considerable destinada a cumplir con nuestras expectativas como cazadores. En ese caso, vamos a disponer de una segunda base de operaciones llamada Seliana, que será nuestro punto de partida y que va a ofrecer un mayor grado de personalización al igual que ciertos minijuegos como la Fábrica de Vapor, que será el lugar donde quememos el combustible obtenido al completar misiones a la hora de obtener recursos que serán cruciales en nuestras aventuras, desde Megapociones hasta los elementos necesarios para mejorar nuestras armaduras.

Nuestro objetivo es más que evidente puesto que debemos de sacar de su escondite a las bestias mientras nos medimos con el Dragón Anciano de hielo llamado Velkhana, sobre el que girará gran parte de la trama de Iceborne, sin olvidarnos de recién llegados como el wyvern Banbaro o el sigiloso Beotodus que nos acechará en la nieve mientras que favoritos de los seguidores de la saga como Tigrex, Brachydios, Nargacuga o Glavenus harán acto de presencia en una versión adaptada a su terreno de caza.

A lo largo de esta expansión, nos vamos a encontrar con una presentación de altura (salvo por los tiempos de carga) tanto a nivel visual, donde la belleza de los nuevos escenarios y el modelado de los enemigos cumple con creces y está al nivel de MHW, con un uso maravilloso de nuestro entorno, que responde a la perfección con nuestras dificultades a la hora de avanzar por la nieve, pero también como elemento estratégico en nuestros enfrentamientos.

Sin embargo, el clima también puede ser nuestro mayor enemigo puesto que tendremos que conservar nuestro calor corporal haciendo buen uso de las bebidas calientes durante las misiones, visitando fuentes termales o comer en la cantina de Seliana con el chef Grammeowster como maestro de ceremonias o incluso utilizar algunas de las joyas en nuestra arma y que nos hará despreocuparnos de ese contratiempo mientras disfrutamos de un aumento temporal de nuestras estadísticas, que puede ser la diferencia entre la vida o la muerte en nuestras cacerías.


Un gameplay más dinámico


Monster Hunter World se caracterizó por unas mecánicas más que sólidas que añadían una fundamental profundidad a los combates y Iceborne sigue esa misma filosofía aunque con ajustes que le sientan fenomenal, añadiendo una complejidad que nos hará disfrutar muchísimo más en los combates.

La principal novedad es la presencia de la Garra Retráctil, una herramiento que nos va a permitir agarrarnos a una zona determinada de un monstruo (salvo que esté enfurecido) para proceder a causar daños mucho más grandes con una de las 14 armas de las que se compone el juego, con nuevos movimientos incluidos, y que dejará caer munición para la Eslinga, que podrá ser utilizada ahora siempre que la tengamos desenvainada y sin vernos obligados a guardar nuestra arma. Todo ello va a hacer que los combates sean mucho más dinámicos sin olvidarnos de utilizar el entorno a nuestro favor.

La introducción del Rango Maestro es algo que los fans de la saga demandaban y que es el equivalente al Rango G clásico de la franquicia, donde los monstruos serán un desafío todavía mayor tanto por su peligrosidad y agresividad así que el lema de “no hay enemigo pequeño” nunca será más cierto en este Rango Maestro que nos va a aportar muchísimas más horas.

El ‘crafteo’ será fundamental en esta nueva aventura, ya sea en la aventura básica o en Rango Maestro con lo que las posibilidades que ofrecen tanto armas como armaduras con un nivel de rareza de hasta 12 serán las mejores hasta la fecha y pieza fundamental en nuestras aventuras. Asimismo, hay que destacar que las piezas de nivel 9 o superior pueden llegar a ofrecer huecos especiales que nos permitirán potenciar habilidades distintas o centrarnos en una con lo que los efectos definitivos llegarán a ser devastadores.

Por último y como suele ocurrir en esta clase de títulos, Iceborne se disfruta muchísimo más en compañía aunque la campaña puede ser completada en solitario y es que una táctica organizada (o unos jugadores implicados) harán que la dificultad dinámica al número total de cazadores sea un desafío mucho más satisfactorio para alivio de todos porque nada resultaba más frustrante que tener que enfrentarte a un monstruo cuyo desafío no se ajustara a nuestro nivel en los casos en los que una inoportuna desconexión nos situaba más cerca de la espada que de la pared.


Conclusiones


Monster Hunter World se ha convertido en el título de Capcom más vendido de su historia y ese fenómeno sin igual que ha sido respaldado de forma admirable tenía que tener una continuación a la altura, circunstancia que era el baremo con el que se mediría Iceborne.

No nos equivocamos si decimos que Iceborne ha cumplido con todas las expectativas a la hora de introducir una amplísima zona como es Arroyo de Escarcha que nos acerca a una fauna rica y variada que sirve de base para una trama atractiva, con un mayor dinamismo tanto en las armas como en las mecánicas y que se ven reforzados por el uso novedoso de la garra retráctil, que nos ofrece unos combates más trepidantes tanto en su versión básica como en las dificultades más exigentes como el Rango Maestro.

Con un ‘endgame’ más que prometedor y del que apenas hemos arañado la superficie aunque somos conscientes de que va a depararnos decenas y decenas de horas de entretenimiento, Monster Hunter World: Iceborne es un ejemplo de cómo hay que hacer las expansiones vía DLC y puede mirar sin rubor a Blood & Wine de The Witcher 3 como el referente en esta materia durante la presente generación.

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