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Carapaz (Movistar), actual líder del Giro de Italia. CORDON PRESS

Giro de Italia

El Mortirolo, la prueba del algodón

Con Carapaz volando de rosa, Nibali en modo ataque constante y Roglic entre dudas, el gran coloso del Giro se erige como juez de la carrera este martes

Decía Mister Proper hace muchos años, allá por los noventa, que “el algodón no engaña”. Y el paso de los años nos ha dejado esta frase como legado. Porque es una verdad universal. De esa manera se presenta este martes el Mortirolo, el puerto más duro del mundo, y que va a desnudar las carencias de cada corredor del Giro. Sus 12.800 metros de carretera estrecha y rampas imposibles serán el algodón. El que flaquee, el que tenga un momento de dudas o al que le falte un gramo de fuerzas, se verá en el vacío, porque el Mortirolo, como el algodón, no engaña.

Y eso que la etapa reina no contará con la inmensidad del Gavia, uno de esos pasos que llegan al cielo, que no terminan nunca y que ponen los pelos de punta con solo imaginarlos. A 2.600 metros la nieve ha poblado su cima y este martes se esperaban hasta ocho grados negativos. Eso, unido al riesgo de avalancha, ha obligado a la organización de la carrera a tomar un plan B más suave, con la subida a Aprica, tumba de Miguel Induráin en el pasado, antes de arrancar el Mortirolo por su vertiente más exigente.

 


Nibali, un tiburón al ataque


No hay Giro que suba al Mortirolo y no termine patas arriba ese día. Todavía está por llegar ese momento y 2019 no parece la edición más apropiada viendo cómo están las fuerzas repartidas. Richard Carapaz llega como maglia rosa y dando sensación de superioridad, pero por detrás Vincenzo Nibali, el tiburón siciliano, ataca y avisa. “No me conformaré con ser segundo o tercero, estoy aquí para ganar”. Tiene 34 años, pero se le ve en gran momento de forma, combativo, valiente y con la misma inteligencia táctica de siempre. Y la tercera semana suele ser la suya. No lo pierdan de vista.

Entre medias anda un Primoz Roglic abandonado a su suerte por un equipo que apenas puede arrastrarse cuando la carretera toma cierta inclinación. Corre solo contra el mundo, no tiene la experiencia necesaria y en la mini Lombardía de este domingo ya acusó nervios y falta de fuerzas. Habrá que ver cómo se desenvuelve en el temido puerto dolomítico, pero cuando uno enseña sus heridas, los depredadores no suelen perdonar la vida.

Por detrás de ellos, el Mortirolo llama a filas a los tres grandes escaladores de la carrera, Mikel Landa, Simon Yates y Miguel Ángel López. El único que está cumpliendo las expectativas es el español, valiente como nunca en las primeras escaramuzas pero ahora obligado a retenerse por el rosa de Carapaz. No sé cómo se lo monta para que le salgan los enemigos siempre en casa. De los otros dos no se sabe muy bien qué esperar. López parece que sí pero, y Simon Yates parece que no pero sí. No se preocupen, el Mortirolo no engaña.

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