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Carlos Garrote.
Carlos Garrote celebra su medalla de oro en la prueba de K-1 200 | @CarlosGarrote9

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El piragüismo, un filón para España desde sus inicios

España terminó el Mundial de Portugal como mejor equipo de kayak masculino y 5 medallas (una de oro, tres de plata y una de bronce).

El piragüismo es el segundo deporte que más éxitos cosecha en los Juegos Olímpicos solo superado por la vela. Se encuentra en el puesto 39 en número de licencias con un total de 9.838. Sorprende que un deporte que no cuenta con tantos practicantes como otros sea uno de los más laureados.

Fue en los Juegos Olímpicos de Múnich (1972) cuando el piragüismo español participó en una prueba de nivel internacional por primera vez. Herminio Menéndez y José María Esteban Celorrio fueron los encargados de representar al equipo español en el K-2. Ambos con tan solo 18 años y siendo la pareja más joven de aquellos Juegos Olímpicos consiguieron llegar hasta las semifinales. A pesar de no alcanzar la final, aquel día los aficionados al piragüismo pudieron comprobar que este deporte en España tendría futuro y recorrido: y no se equivocaban.

Un año más tarde, el piragüismo español continuó con su progresión y compitió en la categoría de K-4. Además, la pareja de K-2 que nos había representado en los Juegos Olímpicos anteriores se clasificó para su primera final terminando la prueba en séptimo lugar. Fue el primer Mundial profesional en el que España participaba y la primera final. Cada vez los tiempos clasificatorios eran más justos y el éxito español estaba más cerca.

Tuvimos que esperar a los Mundiales de Belgrado en el año 1975 para ver cómo llegaban los primeros metales. El K-4 formado por Herminio, Celorrio, Díaz-Flor y Misione se proclamó campeón del mundo. El primer oro español llegó tan solo tres años después de haber debutado.

Aquellos valientes que se aventuraron a probar y competir en un deporte prácticamente inexistente en España el domingo pudieron ver el resultado de su trabajo. Tras finalizar el Mundial de Piragüismo, el balance es sobresaliente: una medalla de oro, tres de plata y una de bronce. Dos metales más que en los Mundiales de 2017 disputados en la Republica Checa. Aunque el casillero puede sumar otra, en la prueba K-1 5.000, que en las próximas horas se decidirá si le pertenece a Noruega o a España por una posible infracción del piragüista nórdico. Javier Hernández reclama su medalla de bronce.

El oro llegó gracias a una gran actuación de Carlos Garrote, que como la historia del piragüismo español nunca se rindió y se proclamó campeón del mundo a sus 27 años. El zamorano ya había sido subcampeón por partida doble en el último Mundial (en K-2 200 y K-4 500), pero la constancia y el trabajo, como en su día el de Herminio Menéndez, han tenido recompensa. Consiguió la medalla de oro en la prueba de K-1 200. Será una de las principales bazas de la expedición española en los Juegos Olímpicos de Japón 2020.

Saúl Craviotto y Cristian Toro, los actuales campeones olímpicos de K-2 200, no han conseguido demostrar su condición. Los dos piragüistas finalizaron segundos y suman una plata para la delegación española. Toro vuelve a ser por segunda vez consecutiva subcampeón del mundo en esta modalidad tras conseguirlo en 2017 en Republica Checa junto al propio Carlos Garrote.

La mala suerte llegó en la última final del Mundial, en el K-4 500, en la que participaron nuestros cuatro mejores palistas. El equipo formado por Saúl Craviotto, Cristian Toro, Marcus Walz y Rodrigo Germade, todos campeones olímpicos menos el último, pelearon contra los remeros alemanes, pero una gran salida de los germanos les propició las ocho décimas suficientes para ganar. Se marchan con la medalla de plata y siendo subcampeones del mundo: todo un logro, por supuesto. Además, Francisco Cubelos e Íñigo Peña se llevaron también la medalla de plata en la modalidad de K-2 1.000. Se quedaron a tan solo un segundo también de los alemanes, nuestra bestia negra en estos mundiales.

La medalla de bronce llegó por parte del jovencísimo equipo formado por Francisco Cubelos (25 años), Rubén Millán (22), Pelayo Roza (26) e Íñigo Peña (27),  que fueron superados solo por Alemania y Eslovaquia en la final de K-4 1.000.

España terminó el Mundial con el premio al mejor equipo de Kayak masculino. Una generación de jóvenes que seguramente en las próximas Olimpiadas luchará por cosechar más medallas a este deporte, un filón para nuestro país.

 

Describe su cabeza como el garaje de Homer Simpson: siempre desorganizado. Le promete a diario a una Marge imaginaria llamada conciencia que luego más tarde lo organizará, pero nunca lo hace. Un sillón, su cerveza Düff, el mando a distancia y el televisor con retransmisiones deportivas son sus acompañantes en el día a día. En A La Contra encontró el lugar donde puede contar esas hazañas del deporte que tanto le gusta ver.

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