¡Síguenos!

La Tribuna de Brian Clough

Mundial de rugby: lo que dejaron los cuartos

Acabada la fase de grupos, 8 equipos se clasificaron con justicia para cuartos de final. Ni sobraba ni faltaba nadie; el campo puso a cada cual donde se merecía.

Australia había acabado segunda de su grupo, derrotada por Gales, y su recompensa era el un duelo con Inglaterra, rival directo en varios deportes y con un historial de ofensas y venganzas contantes: si Inglaterra fue campeona del mundo derrotando a Australia en su casa en 2003, Australia (y también Gales) elimino a Inglaterra en la fase de grupos del ultimo Mundial, jugado precisamente en Inglaterra. Los australianos empezaron mejor, pero su dominio apenas se convirtió en un golpe de castigo (0-3). Poco después Inglaterra logró un ensayo, seguido de otro tras un error en la entrega. Ambos ensayos fueron convertidos (14-3). Hasta el final del primer tiempo, 3 penaltis mas fueron convertidos, 2 para Australia, que perdía 17-9.

El guión de la segunda parte era de manual. Inglaterra debía contener la esperada avalancha australiana. 8 puntos son poca renta si permites que el rival anote, y así sucedió. En apenas 3 minutos de juego, Australia había logrado un ensayo. 17-16, la remontada estaba a la vista. O no. Lejos de sentir el agobio de la cercanía del rival, Inglaterra volvía a ensayar. Australia había lanzado el balón a la banda, demasiado cerca de su línea de anotación. El lineout con balón para Inglaterra acabo en 7 puntos más, y un penalti convertido minutos después dejaba el marcador un poco mas lejos: 27-16. Australia se iba deshaciendo, mientras Inglaterra anotaba aun dos penaltis más. Para completar el mal día de los Wallabies, un bonito ensayo que creían haber logrado fue anulado por un pase avanzado (correctamente) y un posterior error en la entrega cerca de su propia línea de marca permitió a Inglaterra anotar un ensayo mas y obtener un marcador inusual en partidos, en principio, tan igualados: 40-16. Una autentica paliza, un mal campeonato para Australia, con derrotas ante los únicos rivales de “su liga” y dimisión del seleccionador. Aunque Australia tuvo la mayor posesión del balón, Inglaterra fue mejor en todos los aspectos del partido.

El segundo partido del sábado enfrentaba a Nueva Zelanda e Irlanda. Los All blacks habían perdido ante los irlandeses en Chicago hace unos meses, estropeando una larguísima racha de victorias, y aquello daba algo de confianza a los irlandeses, pero los neozelandeses no se dieron por enterados. Dominaron el partido desde su tradicional haka. La primera anotación fue un golpe de castigo (3-0), para ir poniendo puntos en el marcador. Poco después el juego a la mano de los neozelandeses empezó a abrir huecos en la defensa irlandesa. Cerca de la línea de marca, un defensor irlandés estuvo a punto de cometer fuera de juego (no se puede defender por delante de la línea que marca el balón). Mientras volvía a su posición, dejo un hueco que permitió scrum half o medio melé, Aaron Smith, anotar el segundo de sus ensayos. Mediada la primera parte el marcador era 17-0.

Un error en ataque de Irlanda dejo un balón suelto. Una patada rasa y a la carrera dejo al rapidísimo zaguero Beauden Barrett el campo abierto en persecución del balón. El ensayo no fue convertido, pero la distancia (22-0) ya parecía insalvable. Los males de Irlanda quedaron reflejados en una acción cerca del final del primer tiempo. Con todo a favor para anotar un ensayo, uno de sus jugadores entro en el tackle con el hombro, acción ilegal, jugada perdida. No fue el peor tackle del fin de semana. La segunda parte prácticamente sobraba. Nueva Zelanda ya ni intentaba anotar golpes de castigo, prefería buscar sumar de 7 en 7. Irlanda quedaba reducida a buscar el ensayo del honor, y lograron 2, el primero cuando el marcador ya marcaba 34-0 y el segundo con 41-7. La última anotación fue de Nueva Zelanda, 46-14, hasta 7 ensayos, casi como anotar 7 goles en un partido de futbol. Otro partido sin mas color que el negro de la famosa camiseta de los neozelandeses, que esperan a Inglaterra en una semifinal que quizá sepa a final anticipada.

El domingo deparaba emociones mas fuertes. En un hecho que creo que representa más a Japón que a la comunidad del rugby en sí, la televisión inglesa nos mostró a los aficionados japoneses ensayando el himno sudafricano. No hay que irse muy lejos para recordar partidos de futbol donde se pitaba el himno del rival (un España-Francia, amistoso, por ejemplo). Una lección. Como la que luego recibió Japón en el campo. Concedieron un ensayo tempranero y dominaron el juego toda la primera mitad, con un 80% de posesión, juego en el campo sudafricano y tarjeta amarilla incluida a un jugador sudafricano (10 minutos fuera del campo), pero solo lograron 3 puntos. Al descanso (3-5) había partido, pero quizá Japón perdió su momento. Sudáfrica había mostrado su táctica: Su línea de delanteros era mas fuerte que la japonesa. Cada lineout montaban una melé y empujaban, hasta liberar a uno de sus jugadores con espacio para correr a por el ensayo. Así lograron 2, y junto a 2 penaltis convertidos dejaron el marcador final en 3-26.

Quizá el partido de esta eliminatoria fuera el Gales-Francia. Los galeses querían un partido físico, en el que se sentían superiores pese a que Francia no jugo su partido frente a Inglaterra. Los franceses querían un partido más descontrolado, y lograron imponer su idea usando la patada a seguir y buscando lineouts cerca de la zona de marca. En 8 minutos Francia dominaba 0-12 con 2 ensayos, uno convertido. El otro intento de conversión daría en el palo, algo infrecuente pero que Francia hizo dos veces: también fallarían así un golpe de castigo. Gales sobrevivió con un penalti y un ensayo casi regalado por Francia, y complico su situación con una acción defensiva de Moriarty considerada peligrosa y castigada con tarjeta amarilla. La acción del homónimo del villano de las historias de Sherlock Holmes permitía que Francia lograse un ensayo más, 10-19 al descanso.

Gales necesitaba dar la vuelta al encuentro y encontró para ello un aliado insospechado. El gigante francés de mas de 2 metros, Vahaamahina, autor del primer ensayo, se hizo con los titulares por un codazo salvaje sobre un rival. El árbitro pidió ver la acción en cámara lenta y velocidad normal, y mientras escuchábamos el diálogo entre los colegiados y el árbitro del TMO (el VAR del rugby), los aficionados podían ver en la pantalla lo que el arbitro veía. Tarjeta roja y Francia en inferioridad hasta el final. Un golpe de castigo dejaba el partido en la balanza (13-19), como en el colegio. El próximo en anotar, gana. Francia empezó a perder el tiempo colocándose muy despacio en los lineout y las melés y a Gales le podían los nervios. Ambos equipos pudieron anotar, pero fue el primer villano del partido, Moriarty, quien lo lograse a 6 minutos del final. 20-19. Gales, experta en rescatar victorias de situaciones complejas, supo manejar el reloj el resto del partido. Una patada a seguir demasiado larga de los franceses supuso el final de sus opciones. Francia, que podría haber ido ganando 31-3 al descanso, emprende viaje de vuelta a Europa. Gales se enfrentará a Sudáfrica por un puesto en la final.

Comenta

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Anuncio
Anuncio

Más en La Tribuna de Brian Clough

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. ACEPTAR

Aviso de cookies