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La Tribuna de Brian Clough

Mundial de rugby: lo que nos dejaron las semifinales

Los Springboks se enfrentarán a Inglaterra, que venció a los All Blacks, y reeditarán la final de 2007 en la que se impuso Sudáfrica.

Vaya por delante que yo quería en la final a los equipos que jugarán por el tercer puesto, pero dicho esto no tengo nada que objetar al resultado de ambos partidos. No podré ver el encuentro por el tercer puesto, que se disputa el viernes 1 por la mañana –el trabajo obliga– . Tampoco creo que tenga mucha utilidad; es el tipo de partido que no tiene mucho sentido cuando has estado tan cerca de algo mucho mayor, y menos sentido tiene aun que un deporte tan exigente como el rugby obligue a este esfuerzo extra.

La final se juega el sábado, a las 10 de la mañana en España y las 9 en Canarias y aquí, en Inglaterra. La veré desayunando, y pese al grosor de las paredes podré escuchar las reacciones de mi vecino. Para ellos ganar el Mundial de Rugby será como para España ganar el de baloncesto, por ponerlo en el contexto del país. Claro que antes tendrán que ganar a Sudáfrica, algo que no es imposible pero tampoco está garantizado.

Inglaterra se hizo con su billete para la final el sábado, algunos dicen que desde la haka neozelandesa, pero donde no cabe discusión es que a los 98 segundos de partido Inglaterra ya había logrado un ensayo. Me gusta la haka, pero no creo que sea ya algo que intimide a los rivales. Ya no sorprende, la hemos visto muchas veces. Para mí es un entretenimiento más, tan parte de la leyenda de Nueva Zelanda como su elegante uniforme negro. No se si es una distracción para los jugadores, una forma de motivarse y concentrarse o un consumo excesivo de energía innecesario. Inglaterra se plantó frente a ellos, desafiantes en forma de V (de victoria, se comenta). Pero todo aquello fue irrelevante tras ese primer ensayo.

Inglaterra salió dominadora, fortísima en defensa, manteniendo una disciplina excelente, sin conceder penaltis donde Nueva Zelanda pudiera sumar puntos. Si ante Australia el quince de la rosa se impuso con un juego que podríamos llamar de contrataque, contra Nueva Zelanda se hicieron con el balón, impusieron el juego físico que quisieron, no permitieron a los neozelandeses correr ni anotar puntos y podrían hasta pensar que el 10-0 al descanso era un resultado corto para sus méritos. Inglaterra había anotado un ensayo más, pero fue anulado por el VAR (TMO) cuando un atacante inglés se cruzó en la línea de pase y bloqueo a un defensor all black fuera de la jugada.

Ya en la segunda parte, perdieron un ensayo más cuando, dentro de la melé, un jugador inglés movió fraccionalmente el balón hacia delante. Una jugada muy difícil de ver, pero para eso está el TMO. Cabría preguntarse si Inglaterra llegaría a lamentar las ocasiones perdidas ante el equipo que defendía los 2 últimos mundiales, pero el marcador pronto reflejaba un 13-0 y la pregunta era otra: ¿será posible que Nueva Zelanda acabe un partido a cero? Finalmente no fue así, lograron un buen ensayo pero el partido era ya de Inglaterra, que se impuso por 19-7.

Sudáfrica fue también superior a Gales, aunque el partido resultó mucho más igualado. Para los expertos, fue un partido feo jugado en exceso con patadas defensivas. Yo vi el partido con interés y con la tensión de un resultado siempre ajustado. Sudáfrica tenía el balón en la zona de marca galesa con frecuencia, pero no llegaba anotar un ensayo. Gales, como le pasó a Nueva Zelanda, no lograba correr. Las jugadas de ataque acababan en pérdidas de balón en ambos bandos y solo los golpes de castigo permitían anotar. Sudáfrica convirtió su dominio en un apurado 9-3. Ambos equipos habían convertido todos sus tiros a palos.

En la segunda parte Gales mostró su competitividad y logró poner el 9-9 con otros dos penaltis convertidos, siguiendo el 100% de acierto. El partido ya se manejaba en ese escenario que hemos visto muchas veces los aficionados al fútbol  partido sin ocasiones claras, 0-0, el que marque en un error del rival gana. El error o el acierto fue favorable a Sudáfrica. Aprovecharon un hueco en la defensa galesa para lograr un ensayo que una vez más fue convertido. El 16-9 ya parecía definitivo, pero esa competitividad galesa les permitió un ensayo en la salida de una melé. 16-16 y todo por jugar.

Faltaban unos 6 minutos de partido cuando llego el momento definitivo. Gales, que había usado unos 3 minutos de ataque en la jugada de su ensayo, tenía el balón cerca de la zona de marca de Sudáfrica. La situación, volviendo a usar otro deporte como ejemplo, era la clásica última posesión de baloncesto, donde buscas una canasta pero te valen 2 tiros libres. Eso era lo que quería Gales, mantener el balón y buscar un ensayo, pero dada la dificultad, sirve un drop (el jugador deja que el balón caiga al suelo y tras botar golpea a palos) o un penalti. Por eso Gales mantenía la posesión lo más centrada posible.

Llegó la jugada, pero fue una falta personal en ataque. Gales perdió la posesión, Sudáfrica golpeó a touch muy cerca de la zona de marca galesa. Si no fue la mejor patada del partido sí fue la más decisiva. Entonces Sudáfrica utilizó la misma táctica, buscar un penalti, que finalmente llegó y fue convertido (19-16). Gales tendrá que esperar para jugar su primera final, Sudáfrica buscará su tercer título. El último, logrado en 2007, frente a una Inglaterra a la que derrotó 36-0 en la fase de grupos y 15-6 en una disputadísima final.

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  1. Pingback: Inglaterra y su desafío a la Haka | Fotomatón | A la Contra

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