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Periodismo

30 años de El Mundo, el periódico que acabó con el felipismo

David Jiménez: “El Mundo no ha dejado de ser molesto con el poder; ha elegido un bando en el poder”. Pedro Gª Cuartango: “Somos un río en el que hay dos orillas: una es el ABC y otra, El País». Pedro Simón: “La exclusiva de Bárcenas ha sido la última cabeza de elefante que ha cazado el diario”; Orfeo Suárez: “Con Recoletos, nos compramos el piso por más de lo que valía”. Lucía Méndez: “En estos 30 años, igual 23 hemos sido una piedra en el zapato para el poder establecido”.

El 23 de octubre de 1989 no fue una fecha cualquiera para el periodismo. Ese día de hace 30 años nació un diario que no rehuía el enfrentamiento con el poder. El Mundo salió a la calle la semana previa a las elecciones, la última victoria apabullante del felipismo (a un escaño de la mayoría absoluta). Se dice que en la derrota del PSOE en 1996 el nuevo diario tuvo mucho que ver. Habrá tiempo para volver a eso.

Tras la destitución de Pedro Jota Ramírez como director de Diario 16 (1989), muchos de sus compañeros lo siguieron en la nueva cabecera. Los GAL, FILESA, los Fondos Reservados, el caso Luis Roldán, los SMS de Bárcenas o la corrupción de Pujol han sido algunas de las exclusivas más destacadas del periódico.

En el repaso por este pedazo de la historia de España y del periodismo nos acompañan David Jiménez (2015-16) y Pedro García Cuartango (2016-17), dos de los cinco directores del periódico (Pedro Jota Ramírez, Casimiro García-Abadillo y Francisco Rosell completan la lista) e históricos del diario como Lucía Méndez, Redactora Jefe, Orfeo Suárez, Redactor Jefe de Deportes, y Pedro Simón, uno de sus reporteros estrella.

Lo que caracterizó a El Mundo desde su origen fue publicar aquello que otros miraban de soslayo por intereses políticos y/o empresariales. En ese momento las cabeceras de referencia en España eran El País, ABC y Diario 16.

Su independencia y su actitud desafiante ante el poder convirtieron a El Mundo en el periódico preferido por los estudiantes, no sólo de periodismo, así lo declaró Felipe VI en la celebración del aniversario el pasado 1 de octubre: “En 1989, comenzaba mi andadura universitaria (tenía 21 años). Y fui testigo de cómo El Mundo se coló en las aulas bajo el brazo de muchos estudiantes”.

“El diseño del periódico rompía con lo que era más tradicional. La denuncia de la corrupción, la regeneración democrática, el reformismo… creo que lo hacían muy atractivo para el público joven”, enuncia David Jiménez.

Pedro García Cuartango lo analiza de esta forma: “El Mundo vino a representar un nuevo tipo de periodismo en la sociedad española porque rompía con la prensa que había en ese momento. Un periódico muy poco sectario, transversal, volcado en el periodismo y con un diseño innovador”.

Desde el punto de vista de Orfeo Suárez, “lo llevaban los estudiantes de Periodismo porque era muy iconoclasta”. “Creo que ha habido dos periódicos que han sido claves en la democracia: El País, que salió en la Transición y que se atrevió a sacar un especial del 23-F cuando no se sabía quién gobernaría en España al día siguiente, y El Mundo, por sus revelaciones sobre corrupción”.

Lucía Méndez, premio Josefina Carabias en 2018, afirma que “El Mundo en sus orígenes fue un periódico joven, valiente, arriesgado…, cuya seña de identidad era la denuncia de los abusos del poder”. “Cuando nacimos se produjo un cambio en el mundo que, de alguna manera, a un periódico joven le ayudó a consolidarse y a salir de la precariedad en la que nacimos. El Mundo es un caso bastante excepcional. Nosotros somos el único medio de papel que, en un contexto como ese, acabó por triunfar. Lo normal era que en las últimas décadas de aquella época se cerraran periódicos, no se abrieran. Y todos los periódicos de papel que se abrieron al tiempo que nosotros (El Sol, El Independiente…) cerraron rápidamente”.

Pedro Jota Ramírez fue cesado en 2014 tras publicar la exclusiva Cuatro Horas con Bárcenas. Aquella publicación enemistó al Partido Popular de Rajoy con el diario. Así lo confirmó Ramírez ese mismo año en Salvados: “No tengo constancia ninguna de que nadie del Gobierno llamara a nuestros accionistas. He leído lo que se ha publicado en España y lo que se ha publicado en Italia. Lo que sé es que, en sede parlamentaria, el jefe del Gobierno, el 1 de agosto (2013), me señala y señala al periódico como su adversario; hace acusaciones gravísimas contra nosotros”. La relación con los populares había vivido un momento dulce con el PP de Aznar, pero el distanciamiento con Rajoy fue absoluto.

Habla Cuartango: “Creo que nos equivocamos. Yo mismo, que fui Jefe de Opinión durante muchos años, escribí editoriales pidiendo el voto para el PP. Fue un error. Un periódico no debe pedir el voto para nadie. Un periódico debe defender valores; debe defender un modelo de sociedad. Es verdad que el periódico se acercó bastante al PP en los primeros años. Quizá porque era muy débil. El PP no tenía el apoyo de los grupos financieros, ni los grupos mediáticos… Era un gobierno en precario y seguramente por eso el periódico optó por apostar por él en los primeros años, sobre todo en la primera legislatura de Aznar».

En opinión de Jiménez, “los periódicos deben tener principios, no partidos”. “Soy contrario a pedir el voto para partidos. Definirse por un partido condiciona mucho tu independencia; envía el mensaje equivocado a los dirigentes de ese partido haciendo ver que estás de su lado. Y rompe con la independencia necesaria”.

Lucía Méndez describe el alejamiento del PP. “Es verdad que en los primeros años de Aznar nosotros editorialmente lo apoyamos. Cosa que no creo que le fuera muy bien al periódico. Creo que ahí el periódico perdió una parte de su frescura. Y perdió una parte del ímpetu juvenil, y del tratamiento de algunos temas. Aquella portada histórica de un señor con una niña en brazos titulada Las consecuencias de la guerra la publicamos nosotros. Ningún periódico lo había hecho. A partir de ahí, las relaciones con el PP nunca volvieron a estar tan bien. A pedir el voto le doy relativa importancia. En términos generales, en España no se pide el voto, pero como si se pidiera. ¿Qué más da que los periódicos pidan el voto para alguien? Si ya se sabe. Lo piden todos los días. Me parece un tema menor. No creo que tenga tanta trascendencia”.

Así lo ve Pedro Simón, premio Ortega y Gasset en 2015: “Creo que, con la llegada de Rajoy, desde Moncloa intentaron que El Mundo tuviera una relación incondicional. Y El Mundo nunca las ha tenido”.

“Con Aznar nos llevamos bien al principio por la mala relación existente con el PSOE. Pero creo que se rompió con la Guerra de Irak. A partir de ese momento, no volvió a ser la que era”, asegura Orfeo Suárez.

El Mundo siempre ha sido un diario influyente y así lo han percibido los presidentes de turno. “Todos los presidentes han llamado. El Mundo fue atacado por Felipe González de una manera total durante muchos años porque no aceptaba que el periódico publicara en los 90 los casos de corrupción. Cuando llegó Aznar, creo que nos acercamos demasiado a ese presidente”, afirma Jiménez.

“No sólo han llamado los presidentes del Gobierno, también los de los clubes. Lo sé porque se comentaba en la reunión de portada: ‘oye, que ha llamado éste’. Pero no sólo del Madrid y del Barcelona, que son grandes corporaciones, también Del Nido, Lopera…”, aclara Orfeo.

Cuartango comenta que los presidentes del Gobierno “han llamado en buen plan y en mal plan”. “Tanto para presionar como para contar cosas. La relación de El Mundo ha sido siempre muy crítica con el poder. El periódico se ha llevado mal con todos los gobiernos”.

Esas críticas se notan en la cuenta de resultados. “Cuando tú criticas o denuncias la corrupción de un gobierno, los efectos económicos son importantes. Por ejemplo, cuando se dan licencias de televisión; normalmente se premia a los que se portan bien contigo y se castiga a los que no. La publicidad institucional se distribuye arbitrariamente en función de que seas más o menos favorable al Gobierno. Todo eso se utiliza para presionar a los medios”, explica Jiménez.

Cuartango afirma que “cuando eres un periódico molesto con el poder se nota”. “La publicidad baja, no sólo la oficial, sino la de las grandes empresas como las del IBEX, los bancos…”.

Hubo divergencias en cuanto al posicionamiento ideológico del periódico. “En un momento concreto se toma la decisión de que siendo un periódico de centro no vamos a ocupar el liderazgo. Se puede decir que es parecido a lo que intenta hacer en el plano político Ciudadanos con el PP. Había un momento de debilidad en el ABC con diferentes directores. Y ahí creo que la empresa, y Pedro Jota como director, deciden que la mejor opción de liderazgo y crecimiento pasa por virar hacia la derecha”, sostiene Jiménez.

Cuartango discrepa: “El Mundo era un periódico de centro, e incluso de centroizquierda en algunas ocasiones. Creo que no competíamos con el ABC. Somos un río en el que hay dos orillas: una es el ABC y la otra, El País. Nosotros vamos por medio, por la corriente principal”.

Simón resalta la pluralidad del periódico: “El Mundo siempre ha sido un periódico plural, estaría bien que siguiera siéndolo”. En cambio, Lucía resalta que “El Mundo siempre ha sido el número dos; el ABC, el tres o el cuatro”. “Históricamente, hemos sido la alternativa a El País. En general, en los tiempos brillantes lo éramos”.

Paco Umbral ha sido uno de los columnistas estrella de El Mundo en sus 30 años. Su relevancia la explica Lucía en una anécdota: “Una de las innovaciones que introdujo Pedro Jota en la prensa fueron las columnas de opinión. Un día Umbral escribió una muy machista sobre las secretarias. En la redacción, que era muy combativa, hicimos una carta encabezada por mi firma y se la dimos a Pedro Jota protestando contra el contenido de esa columna; protestando por el machismo. Entonces me llamó al despacho y me dijo: ‘¿Es que acaso quieres que se cierre el periódico? Umbral es el periódico y si tu disparas contra él, disparas contra el periódico. Por tanto, es una irresponsabilidad que vosotros critiquéis a Umbral porque él es lo que hace de este periódico el periódico que es. Porque es nuestra seña de identidad. Porque es nuestro mito’. Éramos el único estandarte cultural y literario frente a El País, que era el buque insignia y el transatlántico de toda la cultura patria. A nosotros Umbral nos dio ese carácter cultural que necesitábamos”.

Luis Roldán fue director general de la Guardia Civil hasta que dimitió en 1993, cuando el periódico destapó que estaba implicado en una trama de corrupción. Se le abrieron causas judiciales y en 1994 se fugó de España. Roldán se convirtió en el hombre más buscado del país, pero no fueron los cuerpos de seguridad del Estado, sino El Mundo quien dio con él. “La entrevista a Roldán es un ejemplo del periodismo semiclandestino de aquellos años, en los que eran frecuentes las muertes de periodistas. Con Roldán, vendimos 700.000 ejemplares ese día; con Bárcenas sólo 7.000 ejemplares más de la cifra habitual. La diferencia entre el papel e internet es abismal”, comenta Simón.

En opinión de Lucía Méndez, “el caso Luis Roldán fue uno de los hitos que nos dio celebridad internacional”. “Ahora exclusiva se le llama a cualquier cosa, pero en aquellos tiempos las exclusivas eran de verdad. Esa portada es historia del periodismo y del periódico y nos situó en el ámbito internacional”.

En 1997, Pedro Jota fue grabado mientras mantenía relaciones sexuales. Aquel vídeo llegó a las principales redacciones del país. «Se vio la mano que movía al muñeco. Eso fue una venganza por las revelaciones del periódico del caso GAL. Y ahí detrás están personas muy vinculadas a la cúpula de interior. Quisieron matar profesionalmente a Pedro Jota y no lo lograron”, enuncia Cuartango.

Orfeo destaca el respaldo al director: “Un acontecimiento como ése acaba con la vida pública del 98% de las personas y con él no fue así. Normalmente, a las cenas de Navidad no solía acudir toda la plantilla. Por compromisos familiares, con amigos… Pero ese año hubo una unanimidad; fue el año que más gente acudió”.

Para Simón, “el vídeo de Pedro Jota reforzó más que debilitó al diario». «Creo que las peores consecuencias se las llevaron los que lo hicieron».

“No creo que peligrara el prestigio del diario”, apunta Jiménez. “El vídeo de Pedro Jota era una cuestión personal. Todo el mundo vio que fue un ataque sucio y despreciable del poder después de que el periódico hubiera denunciado casos de corrupción. La vinculación con ese vídeo de personas del ministerio del Interior del PSOE en la etapa de Felipe González ha sido probada. A nivel personal, sentí admiración porque decidiera investigar quién estaba detrás de ese vídeo, denunciarlo y publicarlo”.

“Creo que el asunto del vídeo fue una demostración, una prueba, de que el director y alma del periódico es capaz de sobrevivir a cualquier ataque de tipo nuclear”, asegura Lucía. “En lugar de encerrarse en su concha, lo que hizo fue plantar cara y llevarlo a los tribunales con todo el coste que eso supuso desde el punto de vista personal”.

En la citada entrevista a Pedro Jota en Salvados, Évole pregunta a un anciano: “¿Conoce a este señor (refiriéndose a Ramírez)”? La respuesta fue categórica: “Sí, es el que pone los gobiernos”. Para Cuartango, “El Mundo ha tenido una fuerte influencia en la opinión pública en España”. “Quizá es demasiado decir que ha contribuido a cambios de Gobierno, pero sí que ha creado un estado de opinión que ha podido influir en el voto de los ciudadanos. En cuanto a González, el periódico fue determinante en su caída. No lo digo yo, lo dijo él”.

“El Mundo fue decisivo en la salida de Felipe González y de Rajoy del Gobierno. Creo que en ambos casos refleja el lado más positivo de lo que ha sido el periódico en estos 30 años. Un periódico que solía investigar sin mirar las siglas de los afectados y la institución que pudiera verse afectada. Bien es cierto que también se cometieron errores. Pero si uno pone la balanza, creo que El Mundo ha sido un periódico que ha contribuido a la regeneración democrática de este país”, asegura Jiménez.

Jiménez publicó en abril El Director, libro que narra los secretos e intrigas de la prensa en base a su experiencia durante su año al frente de El Mundo. En él, afirma que se le pasó por la cabeza pedir perdón a los lectores por la cobertura que el diario realizó del 11-M. Cuartango no opina igual: “Creo que ninguno de los directores pensamos en pedir perdón. El periódico publicó informaciones relevantes. E intentó esclarecer el sentido de los atentados; intentó ir más allá de la versión oficial. Creo que, si hay que hacer autocrítica, habría que hacerla en todos los medios. Porque El País sacó seis portadas con la foto del egipcio diciendo que era el cerebro del atentado. No creo que el periódico tenga que avergonzarse de lo que hizo”.

Jiménez tiene la impresión “de que Casimiro García-Abadillo, aunque no llegó a la disculpa oficial, sí dijo que habían cometido errores cuando él llegó a la dirección”. “Creo que está bien. Porque él era el vicedirector, era una persona importante en el staff de esa época y también tiene una responsabilidad en lo que se hizo mal. Aun así, creo que como periódico debemos una disculpa. Podían haber aprovechado alguno de los aniversarios de esa masacre para reconocer los errores que se cometieron y el daño que esas informaciones han podido hacer a terceras personas”.

Orfeo cree que “del 11-M fuimos los que más investigamos y publicamos tras aquellos sucesos”. Mientras que Simón afirma que “en el 11-M hay informaciones con las que no estaba de acuerdo”. “Ese día recuerdo que me tocaba librar, tras diez días trabajando, y no libré. Hubo gente que le tocaba librar y no libró, gente que estaba de vacaciones y se vino al periódico… Recuerdo que uno de esos días fui a un tanatorio y encontré a una persona ensangrentada que iba arrastrada por dos psicólogos. ¡Y él también era psicólogo! Rompí a llorar cuando terminó todo”.

Lucía Méndez recuerda aquellos días. “No puedo ocultar mi opinión porque la escribí. Creo que El Mundo traspasó una línea que no debió traspasar. Y publicó algunas cosas que no eran relevantes salvo para las personas que creyeron ver en ese atentado algo distinto a un atentado terrorista de origen islamista. Lo que me pareció totalmente irresponsable es el vínculo que gracias a lo que nosotros publicábamos se establecía, aunque nunca lo afirmamos de una manera concreta, entre la llegada al poder del PSOE y el atentado terrorista. Alimentamos la idea de que el PSOE y los servicios secretos de no sé dónde habían tenido algo que ver en el atentado”.

En 2007, Unidad Editorial (empresa que era sólo editora de El Mundo) se hizo por 1.100 millones de euros con el 100% del grupo Recoletos, formado por las cabeceras de Marca y Expansión. Una decisión que tuvo como consecuencia un importante endeudamiento. “La adquisición de Recoletos se convirtió en un gran problema; se pagó una cifra desorbitada y poco después llegó la crisis de los medios. Y el valor de las propiedades bajó de manera significativa. A partir de ahí, la empresa se vio envuelta en una gran deuda que tenía que pagar a su matriz en Italia, Rizzoli. Aquello perjudicó mucho. Fue un error originado por la ambición desmedida de muchos de los directivos de los medios de comunicación, que querían crear grandes imperios mediáticos. Si El Mundo se hubiera conformado con ser El Mundo, no habría pasado por muchos de los problemas que luego ha tenido”, comenta Jiménez.

Cuartango añade: “La adquisición tenía lógica; era el intento de crear un gran grupo de comunicación, pues colocaba a Unidad Editorial como la primera prensa editora en papel. En esta operación hay dos problemas bien claros: el momento, el 2007, cuando empieza la crisis y la fuerte caída de los ingresos publicitarios; el precio que se pagó”.

A juicio de Simón, “Recoletos fue un capricho de rico”. “Y un problema para el diario; todavía estamos pagando la deuda”.

“Era la idea de hacer frente a otras empresas como Prisa y Vocento, ya que ambas tenían más de una cabecera y El Mundo estaba solo. Veníamos de años de beneficios y se decidió hacerlo. Pero nos compramos el piso por más de lo que valía. Y cuando llegó la crisis, la reducción de los beneficios y la gran deuda perjudicó mucho al grupo”, enuncia Orfeo.

Lucía Méndez hubiera preferido que el diario hubiese seguido solitario y por su cuenta. “Creo que la compra de Recoletos nos restó autonomía. Pasamos de ser un taller artesano a una multinacional. Y yo preferiría ser un taller artesano. En la entrevista de Évole, Pedro Jota dijo cuando volvió a Pradillo: ‘El paraíso perdido’. Lo que te quiere decir es que teníamos una autonomía y una forma de trabajar y de entender el periodismo que no se correspondía con la cultura empresarial, profesional y periodística del grupo Recoletos”.

Los cuatro fundadores de El Mundo fueron Alfonso de Salas (fallecido el pasado 24 de septiembre), Balbino Salas, Juan González y Pedro Jota Ramírez, su director durante los primeros 25 años. Su destitución al frente del diario se produjo el 31 de enero de 2014. “Pedro Jota ha sido el mejor director de periódicos de España y diría que uno de los mejores de Europa. Desde su salida, creo que hemos dejado un poco a un lado la investigación”, afirma Simón.

Cuartango reflexiona sobre Ramírez. “Pedro Jota es el mejor director de periódicos de nuestro país sin ninguna duda. Lo he escrito y lo afirmo. El periódico es un producto de autor. Nació como una iniciativa suya y él ha marcado su impronta en el producto. Creo que hay cosas positivas y negativas, pero en este caso priman mucho más las positivas. El poder le temía. Creo que un periódico también debe tener ese ingrediente. No digo que su función sea provocar miedo, pero, a veces, es necesario que tenga credibilidad y comporta buscar informaciones que a algunos no les gustan. Visto lo que ha pasado después, pienso que El Mundo estaría en mejor situación de la que está hoy si estuviera al frente del periódico”.

En opinión de Lucía, “Pedro Jota es, por supuesto, el mejor director de periódicos de España en democracia”. “No sólo me ha formado como periodista; me ha permitido ser libre. Me permitió ser libre aquí dentro. Y es muy difícil que un director de periódicos que no sea brillante, que no sea el mejor, te lo pueda permitir. Porque lo normal es que a los directores de periódico les guste la obediencia ciega a los criterios suyos, a los criterios editoriales… Creo que el periódico, como toda organización dirigida por un líder con carisma, sufre un momento de confusión y de recolocación cuando falta el líder carismático  Todos los que seguimos en El Mundo y todos los que se han ido fuera son un producto de él. Hay un capital político de esta redacción que está disperso por otros medios: El Independiente, El Español, El Confidencial, Ok Diario… Los que mandan en esos periódicos también son producto de Pedro Jota. Es el más eficaz hacedor de periodistas y de firmas. Manuel Jabois y Cayetana Álvarez de Toledo son un producto suyo”.

Orfeo asegura que “Pedro Jota es el mejor director de España”. “Que yo ya haya conocido, sí. Era un hombre muy aficionado al deporte, especialmente al baloncesto. Recuerdo que cuando España ganó el Mundial de baloncesto en 2006 me dijo que esto estaba por encima del Mundial de fútbol y le dije que no. Que ya lo comprobaría cuando pasase. Quizá haya sido el más aficionado de todos los directores al deporte, pero a los demás también les interesaba y lo que yo creo que es mejor: sabían darle la trascendencia necesaria para colocarlo en portada cuando fuese el momento”.

Jiménez es el único que discrepa. “Sólo he trabajado en El Mundo, dentro de los periódicos, así que tendría que haber trabajado para otros directores para saber cuál es el mejor. El problema es que no puedo decir ningún gran director de periódicos en España. Si uno se va a un país con una prensa de más calidad, más credibilidad, más independencia, le costaría escoger entre uno porque hay varios candidatos. En cambio, en España, me da la sensación de que ocurre lo contrario: hay que elegir al menos malo. Entre Cebrián, Anson y Pedro Jota, Ramírez es el más periodista. Fue valiente en muchas de las cosas que ha hecho. Creo que es una personalidad compleja y que no se puede definir como bueno o malo. Tiene mucho de bueno: brillantez, talento, un instinto periodístico como quizá no ha tenido nadie en estos años de democracia. Y cosas menos positivas: la flexibilidad moral a la hora de conseguir las informaciones, hacer trampas y la falta de rigor en momentos claves como el 11-M. El Mundo era un diario muy personalista y cuando tú creas un periódico tan atado a una personalidad, el problema viene cuando esa persona no está. Veo difícil que ni Pedro Jota, ni prácticamente nadie, pudiera haber solucionado la crisis. Sí creo que precisamente porque el periódico estaba tan vinculado a él, porque dejó una estructura para que el periódico sólo lo pudiera dirigir él, probablemente, al diario le habría ido mejor manteniéndolo como director. A mucha gente le daba terror. Al poder también. El Mundo llegó a tener una difusión de 330.000 ejemplares. Y cuando sacaba una gran exclusiva era de 700 u 800 mil. El hecho de que Pedro Jota y El Mundo contribuyeran en la caída de Felipe González, le dio aún más poder. Los ministros, los presidentes de grandes empresas y de instituciones eran conscientes de que una información negativa o una investigación de El Mundo podía acabar con sus carreras”, expone Jiménez.

La última publicación relevante de Pedro Jota en El Mundo fue Cuatro Horas con Bárcenas. “Es evidente que ha sido nuestra última gran exclusiva. La historia que empezó ahí acabó en la moción de censura que echó a Rajoy. De alguna manera, nosotros empezamos eso y primero los jueces, y después el parlamento español, lo culminaron. El impacto que posteriormente acabó por tener esa publicación no hace falta glosarlo demasiado para saber que, si ese camino acaba cargándose a un presidente, exclusiva y grande sí que era. Me quedo con esta como mejor exclusiva. Es discutible que los GAL, los Fondos Reservados, Filesa… tumbaran a Felipe González porque lo tumbaron las elecciones. Pero lo que es indudable es que la corrupción tumbó a Rajoy”, comenta Lucía Méndez.

Pedro Simón es de la misma opinión: “La exclusiva de Bárcenas ha sido la última cabeza de elefante que ha cazado el diario. Pero, si me tengo que quedar con alguna de estos 30 años, me quedo con los GAL”.

Orfeo Suárez afirma que “con Bárcenas se comprobó que era veraz”. “Porque a veces te utilizaban para engañarte. Pero se contrastó, se publicó y fue relevante. Pero cuando eres débil, por la crisis y el endeudamiento que teníamos, es más fácil hacernos frente. Y pasó lo de Pedro Jota, que no sé quién estuvo implicado. De las exclusivas de estos 30 años me quedó con los GAL. En cuanto a las deportivas, con tres: la Operación Oikos (amaños en España), la caída de Lorenzo Sanz (presidente del Madrid) y una relacionada con el Dopaje y el presidente del Comité Olímpico. Hemos intentado también que las exclusivas hayan estado en el deporte, aunque no hayan sido tan fuertes como en el plano político. Hemos malacostumbrado al lector con las exclusivas”.

Desde el punto de vista de Jiménez, “toda la investigación de corrupción del PP ha sido muy importante, incluidos los mensajes de Rajoy a Bárcenas cuando se supo que tenía una fortuna en Suiza”. “Afortunadamente, el periódico tiene muchas exclusivas. A mí ese era el periódico que me gustaba. Un periódico que no tenía miedo de denunciar y publicar comportamientos negativos. Vinieran de una institución, un partido político, un gran empresario… El periódico era valiente y, sobre todo, que no investigaba en función de una ideología, sino en función de unos principios y eso es lo que creo que se ha perdido”.

Cuartango asegura que “los GAL, el crimen de Estado, la implicación de la cúpula de Interior, ha sido sin duda la mejor exclusiva de estos 30 años”.

La relación de El Mundo con el poder ha cambiado y así lo manifiestan algunos de los entrevistados. “No es una cuestión de que haya dejado de ser molesto con el poder, sino que ha elegido un bando en el poder”, sostiene Jiménez. “Es un periódico muy crítico con el actual presidente y el PSOE. El periódico con la independencia y el rigor de denunciar la corrupción de la izquierda y de la derecha, de pedir regeneración y exigir un comportamiento por igual a ambos, el periódico que era de principios y no de partidos, murió el día que se despidió al cuarto director, Pedro García Cuartango. El proyecto original del periódico murió ese día”.

Cuartango está de acuerdo en que el periódico ha cambiado: “Es evidente que el periódico ahora es más cercano a los partidos de la derecha. Es un periódico que defiende valores más conservadores. Que publica una información menos agresiva. Está hecho con un ánimo de no molestar a nadie. Tal vez ha cambiado para mejor, pero a mí me gustaba más el periódico más combativo”.

Orfeo no advierte una pérdida de valores: “El Mundo no ha perdido independencia ni ha dejado de ser molesto con el poder. Sigo publicando lo mismo que antes y aún nadie ha venido a decirme: ‘oye, no publiques eso’. Saben que no lo consentiría”.

Pedro Simón concluye: “Espero que El Mundo no haya dejado de ser molesto con el poder”.

«Siempre hemos sido molestos, salvo en la etapa de Aznar y un poquito en el principio de Rajoy. Lo que es con el poder, poder; ahora también somos molestos con el Gobierno. Si tú haces la historia de la cabecera de estos 30 años, igual 23 hemos sido una piedra en el zapato para el poder político establecido. Y algunas veces también para el poder económico”, resalta Méndez.

Durante estos 30 años muchísimos artículos han pasado por las páginas del diario. También por la web desde su apertura. “El mejor texto que he leído en el periódico fue uno que escribió Cuartango sobre las patatas con chorizo. Y el mejor que he escrito ha sido la crónica de la final del Mundial porque la tenía muy preparada”, enuncia Orfeo.

Lucía se queda con “algunos de los artículos de Pedro Jota». «No te sabría decir. Tendría que pensar con cuál me quedaría, pero, sin duda, una de sus cartas, que eran una pieza básica de El Mundo todos los domingos; todas las semanas. El artículo del que me siento más satisfecha, que fue una serie, también fue publicado los domingos. Fue mi estreno como columnista. En 2002, Pedro Jota me encargó hacer todos los domingos una crónica de la sucesión de Aznar. De lo que nadie escribía porque estaba sólo en manos de él. Mi columna iba asociada a una encuesta que él llamó hipódromo. Fue una de sus grandes ideas, que removió el patio del PP hasta extremos insospechados como yo nunca pensé jamás que iba a suceder. Iba acompañada de una encuesta y de un dibujo muy llamativo que representaba como jinetes a las personas que iban a sucederle. Los tres oficiales eran los que designó Aznar, pero había otros que designamos nosotros: Ruiz-Gallardón, Zaplana… Eran jinetes que cada semana se adelantaban unos a otros. Era una columna complicada porque era puramente especulativa. Se publicaron desde finales de 2002 hasta el momento que eligió Aznar a su sucesor el 30 de agosto de 2003. A los dos meses de comenzar a escribirlo, Rodrigo Rato, Jaime Mayor, Ruiz-Gallardón… ya me llamaban y ya sabes para qué. Esas columnas las tengo editadas en un libro. Y le mandé un ejemplar a cada uno de los protagonistas”.

El primer intento por cobrar la información en internet fue en 2012 de Unidad Editorial (grupo que engloba a El Mundo, Marca y Expansión) con la plataforma Orbyt. Ya han pasado siete años y los medios aún no han conseguido instaurar el modelo de cobro. “Orbyt fue un proyecto innovador en su día que tiene tanto un límite de crecimiento como mucha fidelización. La gente que se suscribió, sigue suscrita. Les gusta la idea de que a media noche les llegue la edición y poder leerlo desde la cama. Pero es un producto antiguo. Porque no deja de ser el traslado del papel a lo digital. Cuando realmente lo que se necesita es unificar un periódico multimedia digital en el que lo más importante es crear el mejor periodismo, independiente, y distribuirlo en las diferentes plataformas. La principal, el móvil. Ahí es donde hay que crear modelos de pago sostenibles”, reflexiona Jiménez.

“Orbyt fue una buena iniciativa. Era ofrecer al lector la posibilidad de leer un periódico de papel en un formato electrónico. Es verdad que empieza a estar obsoleto tecnológicamente y que hay que buscar otras formas. Evidentemente, creo que los periódicos tienen que empezar a explorar, caminar, hacia ese mundo del pago por contenidos, el PPV”, afirma Cuartango.

Para Orfeo, “Orbyt es el paso intermedio entre el papel y el pago por los contenidos digitales”. “Porque creo que tiene que llegar el momento de que se pague por esos contenidos”.

“A Orbyt le hicimos poco caso. Sigue existiendo y creo que es un buen producto. Pedro Jota hacía mucho hincapié en él. El modelo de pago aún lo tienen que ver mis ojos. No es normal que no se pague cuando vemos un vídeo en internet. Nadie puede vivir sin sacar beneficio. Pasa como en los supermercados: por los buenos filetones hay que pagar y debería pasar lo mismo con la información”. Apunta Pedro Simón.

Lucía cree que “Orbyt fue un proyecto de Pedro Jota con el que intentó afrontar los cambios tecnológicos”. “Eso tenía unas pretensiones más ambiciosas de lo que luego acabaron siendo, pero por la propia evolución de la revolución tecnológica. Al principio, igual se creía que con eso iba a bastar”.

La plantilla de El Mundo ha sufrido recortes en los últimos años: 170 periodistas han sido despedidos por los Eres. Una huelga de la redacción derivó en el único día que el diario no ha salido a la calle, el 4 de mayo de 2016. “El nivel de la redacción ha bajado, ya que hemos perdido al 30%. Sin embargo, los recursos han mejorado en deportes. Llevo de Jefe de Sección desde 2002 y estamos mejor en recursos. Al Mundial 2002, sólo fui yo; ahora vamos cuatro. A pesar de la crisis, creo que es la sección en la que menos recursos se han quitado para las coberturas. En comparación con las otras que han pasado de cinco a uno, hemos perdido poco”, afirma Orfeo.

“Como todos los periódicos, hemos sufrido. Nos hemos quedado en los huesos a efectos de recursos. Hemos cerrado casi todas las corresponsalías que teníamos, que eran muchas, para sustituirlas por personas que trabajan a tanto la pieza. No se puede cuantificar en términos profesionales. No le ha pasado sólo a este periódico; les ha pasado a todos. Algunos, por suerte, han tenido la posibilidad de mantener unos recursos que a nosotros no nos ha sido posible. Es una pérdida irreparable desde el punto de vista del mejor periodismo”, sostiene Lucía.

Desde la salida de Pedro Jota como director en 2014, cuatro directores le han sucedido en cinco años. “El periódico combativo que golpea a un partido u otro y que denuncia la corrupción, la haga quien la haga, es un periódico que acaba encontrando enemigos. Creo que eso le pasó a El Mundo. Después del despido de Pedro Jota, los directores que vienen detrás no son lo dóciles que el poder esperaba. En todos los casos, se produce una operación para derribarlos. En el caso de El Mundo, el problema no es sólo que hubiera un ataque externo de políticos y empresarios contra la independencia del periódico; dentro de la propia empresa la dirección también se alía con el poder político y económico para derribar a esos directores. Porque se ha tomado la decisión de que El Mundo no puede ser ya el periódico independiente y combativo que era”, asegura Jiménez.

En opinión de Cuartango, “es una pregunta que habría que hacerle a Antonio Fernández Galiano, el presidente de Unidad Editorial, y a su consejo de administración, que son los que toman las decisiones”. “Es insólito que en cuatro años prácticamente haya habido cuatro directores”.

“La salida de los directores ha sido una etapa convulsa y creo que ya hemos pasado la etapa postparto a la salida de Pedro Jota. Pero él tenía que marcharse en algún momento, en cinco, diez, años y El Mundo tenía que saber responder a su salida. Casimiro aplicó un liderazgo continuista, ya que era la mano derecha de Pedro Jota; Jiménez se centró en la transformación digital; Cuartango creo que es el mejor intelectual de la prensa y Rosell abrió El Mundo Andalucía y sabe bien cómo es este periódico”, enuncia Orfeo.

Lucía cree que “afectan de muchas maneras los sucesivos cambios de director”. “Una redacción es un grupo de personas que trabajan muchas horas en el mismo sitio y que necesitan un liderazgo. Si además tienen un liderazgo como el que nosotros hemos tenido, fenomenal. Una redacción que se somete a cambios de director cada año despista un poco. Desestabiliza bastante al equipo de personas que hacen el periódico. Si encima viene acompañado de la pérdida de 170 periodistas, pues las redacciones lo pasan mal y sufren”.

La relación de El Mundo con los jefes de la oposición siempre fue cordial. Así lo confirmó Pedro Jota en Salvados: “A Aznar cuando era jefe de la oposición le dábamos caña igual, pero el que recibe más siempre es el gobernante”.

A juicio de Pedro Simón, “la relación de El Mundo con los jefes de la oposición ha sido realmente buena”. “Aunque luego cuando llegaban al poder se les criticaba sin ningún temor”.

La estructura del periódico y la línea editorial han cambiado en estos 30 años. Así lo confirma Lucía Méndez: “Aun manteniendo pluralidad, y seguramente siendo de todos los periódicos que hay en el mercado el más plural, con relación a cuando nacimos por supuesto que hemos perdido. En términos cuantitativos, cuando nacimos había personas de todo el espectro político. Nuestro consejo editorial tuvo personas que defendían la autodeterminación de Cataluña. ¡Cómo no te voy a decir que hemos perdido pluralidad! Desde el derecho de autodeterminación hasta Federico Jiménez Losantos, fíjate si hay pluralidad”.

“El Mundo creció muy rápido y le faltó desarrollar una buena estructura, algo difícil con tantos cambios en tan poco tiempo. El día de las exclusivas habías secciones cuya relevancia era muy pequeña. Cuando criticamos al PSOE de Felipe González, que era el partido hegemónico, se nos tachó como un periódico conservador. No era así. Llegamos a estar a 40.000 ejemplares de El País. Si hubiésemos contado con los lectores de la izquierda, podríamos haber sido el periódico número uno. Pero para eso necesitas contar, al menos, con lectores de varias ideologías”, sostiene Orfeo.

Para algunos, El Mundo ha perdido independencia y para otros no. Lo mismo sucede con su actitud frente al poder, más o menos beligerante. Las divergencias se disipan cuando se habla sobre su relevancia en la sociedad española, que es incuestionable. Hubo una época en la que España esperaba cada mañana la próxima exclusiva del periódico. Una época en la que los estudiantes todavía leían periódicos de papel. Ahora se han diluido las exclusivas y las redes copan la información. Pero la historia no se borra. Y El Mundo la sigue escribiendo.

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