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Nadal, en Australia… y pendiente del cartílago

Rafa llegó al inicio de temporada con el cartílago desgastado por la exigente carrera que acumula y el poliuretano ‘Plexicushion Prestige’ de Melbourne Park no le ayudará.

El cartílago de la rodilla de Nadal, la clave de todo.

Nadal, en Australia… y pendiente del cartílago

En su primer partido de 2018, el número uno de la ATP, Rafael Nadal Parera, perdió en Melbourne ante Richard Gasquet en la madrugada española del lunes 7 al martes 8 por 6-4 y 7-5. También fue el primer partido de Nadal desde la derrota ante David Goffin que, el 13 de noviembre, en tres dolorosos sets, cerró su temporada 2017 en la Masters Cup de Londres o ATP Finals. Con 40 errores no forzados, Rafa cayó ante Gasquet, ya dentro de la exhibición Kooyong Classic, en pista dura de Plexicushion Prestige, la misma superficie acrílica (categoría 3, medium, según el listado de la Federación Internacional) que Nadal se va a encontrar desde ya en Melbourne Park. Tanto el viejo Kooyong Club —antigua sede del Abierto de Australia— como Melbourne Park (Albert Park…Flinders Park) vivieron viejos días de esplendor con las verdes pistas de hierba; todavía en 2003, el equipo de España que fue a Melbourne a jugar la final de la Copa Davis (y a escuchar el Himno republicano de Riego) ante la Australia de Hewitt y Philippoussis que se entrenaba en Kooyong… sobre hierba. Nadal no cedía un set a Gasquet desde agosto de 2008, le había ganado las 25 últimas mangas que les habían enfrentado desde entonces y mantiene con el francés, actual número 31 de la ATP, un aparatoso 15-0 favorable en el cara a cara.

¿Qué Nadal cabe esperar, entonces, en el Australian Open 2018, en este Abierto de Australia? «Si estoy aquí es que estoy bien y si no me sintiera bien… no estaría aquí. Así que son buenas noticias, aunque aún necesito entrenarme duro otro par de días más para estar preparado para el Open… ya que este año he empezado mi preparación más tarde de lo habitual», reveló Nadal a pie de pista en Kooyong, tras caer ante Gasquet. En efecto, el 18 de diciembre pasado, Nadal pasó chequeo de rodillas en Barcelona con su médico personal, Ángel Ruiz Cotorro. Ahí, Rafa había suspendido una semana de entrenamientos en pista dura que había programado en Manacor junto al portugués Joao Sousa. En el tramo final de 2017, la rodilla derecha de Nadal sufrió una serie de episodios que se despacharon de forma común con la calificación de estrés en el tendón rotuliano.

Pero ya en 2016, a Patrick Mouratoglou, entrenador y expareja de Serena Williams, se le recogieron unas declaraciones que incluían… las rodillas de Nadal, justo durante uno de los periodos de inactividad de Serena que, después de ser madre y perder con Ostapenko en Abu Dabi también ha renunciado a este Australian Open 2018. Según Mouratoglou, analista cibernético en Eurosport, «Serena está jugando siempre con dolor, lo suyo es lo mismo que las rodillas de Rafa Nadal. Después de jugar durante tantos años, el cartílago prácticamente no existe. No todo, pero sí una buena parte se ha desgastado y dañado y los huesos (de la rodilla) rozan entre sí. Así, se le producen hematomas en los huesos y si continuaba jugando, el próximo paso era sufrir una fractura por estrés. No queremos cometer el mismo error que él (Nadal), el de jugar con dolor». El técnico francés concluía: «Yo no soy médico, pero para esto hay un tratamiento, aunque si sé que sin descanso no hay solución». Por cierto, Serena está irrumpiendo con fuerza en el mercado inmobiliario de Los Ángeles: vende su mansión de Bel Air por 12 millones de dólares, adquiere otra en Beverly Hills por 6,6 millones de dólares… y también planea deshacerse de otro casoplón en Jupiter, Florida, de 6,6 millones de dólares, que la hacía vecina de Michael Jordan.

En su día, esas declaraciones de Mouratoglou (a ESPN en París) pasaron bastante inadvertidas, aunque Patrick dejaba caer palabras clave —»estrés»— que ahora se han aplicado a diestro y siniestro sobre la actual situación de las rodillas de Nadal, aunque más relacionadas con los tendones y, esencialmente, con la rodilla derecha, de la que Rafa se resintió claramente en aquellos compases finales de 2017 y que casi no le dejaba moverse en aquel partido-calvario del O2 Arena de Greenwich ante Goffin. Ahí, Nadal era un puro rictus de dolor. Durante su carrera profesional, abierta en 2001, Rafa Nadal ha jugado un total de 1.058 partidos individuales en ATP, más 203 en dobles: 1.261. Serena Williams empezó como profesional en octubre de 1995, pero desde ahí solo ha jugado 913 partidos individuales, 145 menos que Nadal… quien además ha disputado 90 de esos 1.058 singles a cuatro o cinco sets (61+29), algo que una mujer nunca ha hecho, obviamente. Por su parte, Federer ha jugado 1.382 partidos individuales en su carrera en ATP (desde 1998), más 218 en dobles. Pero ya tocará hablar de Federer.

Entre esas batallas de Nadal a cuatro o cinco mangas se hallan algunas tan memorables y demoledoras como la final de 2005 en Roma ante Guillermo Coria (cinco horas y cinco minutos), la final de Wimbledon en 2008 contra Federer (4h 48min), la final perdida ante Djokovic en 2012, en Australia, (5h 53min, la más larga en la historia de los Grand Slam en Era Open)… o la brutal semifinal de cinco horas y diez minutos ante Verdasco en 2009, también en Australia. La final de 2012 en Melbourne frente a Djokovic vino precedida de dos tremendas batallas a cuatro sets ante Federer y Berdych, que arrojaron cuatro horas de media de estancia en pista. Y en 2009, tras batir a Verdasco, Nadal se adentró en otro drama final ante Federer de cinco sets, cuatro horas y 19 minutos. Más: excepto aquel combate romano con Coria en 2005, todos estas epopeyas de atrición han sido en pista dura… o incluso en hierba (Wimbledon), donde las rodillas de Rafa —y de cualquiera— han de flexionarse al máximo. ¿Cabe recordar aquellas palabras de Agassi en 2005, en Shanghai?: «Rafa Nadal está extendiendo cheques a su cuerpo… solo cabe esperar que su cuerpo pueda hacerse cargo de ellos, no sé si va a poder hacerlo».

En 2017, Rafa disputó 78 partidos individuales (67-11), con dos más en dobles: 80, pero de la cuenta de 78… los últimos 23 del año fueron en pistas duras, con 27 desde la temporada de tierra, incluidos los cuatro de Wimbledon… que se remataron con una derrota thriller ante Gilles Muller tras cinco sets, cuatro horas y 56 minutos. En total y en 2017, Nadal jugó 25 partidos en esa tierra que tan benéfica le resulta, por todo… y 53 citas fuera del polvo arcilloso de ladrillo. «La pista dura que Rafa jugó después del US Open, en Asia, en apariencia a fin de sumar puntos para el número uno, le resultó bastante perjudicial para su situación: en Londres, ante Goffin, Rafa limitaba claramente al mínimo las frenadas laterales. Eso se lo habían dicho porque las frenadas, claramente, le dolían. Jugar en pista dura es algo que nada tiene que ver con la tierra batida, y más para alguien con las características de Rafa Nadal», opina una fuente médica de máxima solvencia.

A LA CONTRA ha pedido opinión sobre la situación de la rodilla de Rafael Nadal y el presunto desgaste del cartílago (al que Mouratoglou apuntaba) hasta a tres médicos españoles especialistas en Medicina Deportiva y responsables en algún punto de equipos y atletas de alta competición. Estos son los puntos básicos de esas opiniones:

1) En un atleta profesional con la actividad y características de Nadal, el desgaste del cartílago, el tejido de almohadilla que amortigua entre los bordes inferior y superior de la rótula, resulta irremisible… e inevitable, con lo que los tirones de los tendones estresan aún más la articulación y la rótula.

2) Por las frenadas y desplazamientos, ese desgaste se acentúa en las pistas duras, como Melbourne… o como el DecoTurf del US Open, un punto más rápido que el Plexicushion de la superficie australiana.

3) Existen tratamientos de laboratorio, a través de biopsias y células madre que intentan hallar un remedio para la regeneración del cartílago, que cuenta con sus propios médicos especialistas: los condrólogos. Pero hasta ahora, esa regeneración condral «no es viable en un deportista de máximo nivel», advierte un especialista de máxima credibilidad, quien añade: «Los tratamientos con plasma y plaquetas como el PRGF (Plasma Rich in Growth Factors, Plasma Rico en Factores de Crecimiento), lo que Nadal ha llevado a cabo en las rodillas a partir de 2010 e incluso las células madre (stem cells) solo pueden ayudar y tienen un efecto de soporte. A unos más, y a otros… menos. Biomecánicamente, robustecen los tendones, es cierto. Pero no le extienden una vida extra al cartílago desgastado, no es como un remedio milagroso de superación de ese desgaste. Como ejemplo fácil, el bótox puede aliviar la vejez… pero no la elimina. Ningún condrólogo lo ha conseguido aún: no se podría evitar el choque entre las placas óseas ni el estrés consiguiente… más el desgaste adicional.

4) La situación, gestos y rigidez de rodilla de Nadal en el partido con Goffin solo eran compatibles con un alto grado de limitación y estrés en los tendones. El dolor saltaba a la vista.

5) El tenis en pista dura casi nada tiene que ver con el de tierra batida y menos para alguien de las características y desgaste físico de Nadal, que cumple 32 años en junio; algo de lo que su equipo médico es plenamente consciente: por eso se le detiene y receta descanso constantemente al final de las temporadas. El PRGF, el Plasma Rico en Factores de Crecimiento, la fisioterapia y el descanso son toda una estrategia de ayuda… pero no de superación o reconducción de la situación.

Y 6) El juego y los esfuerzos de Federer (37 años en agosto, ya con el plan de adelantar a Ken Rosewall como el campeón más veterano en Grand Slam)… nada tienen que ver con los de Nadal a quien alguno de los médicos califica como «gladiador».

Así que estamos en 2018. La hierba se extinguió en Australia para la alta competición en tenis y Nadal regresa a un Grand Slam para su estreno competitivo en 2018. Esta misma madrugada ya debe haber pisado el Margaret Court Arena (MCA) de Melbourne Park para la exhibición Tie Break Tens, donde podría haber cruzado raquetas nada menos que con Novak Djokovic, quien no compite oficialmente… desde el pasado Wimbledon. Djokovic y su codo (con manga larga a lo NBA) emergen de ese pantano de lesiones de la ATP donde aún siguen atrapados Andy Murray (recién operado de la cadera) y Kei Nishikori (muñeca). Va más allá de la incógnita el aspecto que pueden presentar la rodilla de Wawrinka —tras siete meses de inactividad por una doble intervención con reconstrucción de cartílago en la rodilla tras dos incidentes agudos— o la muñeca izquierda de Juan Martín del Potro. Antiguos habitantes de la planta noble Top Ten de la ATP como son Jo-Wilfried Tsonga o Tomas Berdych llegan a Melbourne en los puestos 15 y 20, respectivamente. Resulta que Djokovic es número… 14 y esto quiere decir que Tsonga, Berdych y Djokovic (que ganó esta madrugada a Thiem por 6-1, 6-4 en Kooyong) ya podrían cruzarse con Nadal (número uno) y Federer (número dos)… tan pronto como en octavos. Bueno: Berdych, incluso en tercera ronda, dieciseisavos.

En su lucha por regresar a lo más alto, Djokovic mantiene a un intrépido Andre Agassi en su equipo técnico (solo para grandes torneos), pero se refuerza en este coaching staff con el agresivo checo Radek Stepanek y con el experto informático Craig O’Shannessy (@BrainGameTennis), experto en detalles estadísticos y de estrategia para la ATP y los torneos de Grand Slam. Pero, al mismo tiempo, Novak también conserva en su departamento más cercano al al gurú y extenista Pepe Imaz, impulsor del proyecto Amor y Paz en Marbella, Puente Romano. Por su parte, y como es sabido, Rafael Nadal Parera encara su primera temporada en el circuito profesional desde 2001 sin que su tío Toni se halle a su lado. La escolta del número uno en Melbourne es: Carlos Moyá (técnico), Rafael Maymó (fisioterapeuta y hombre de confianza) y su representante, Carlos Costa.

Pues así viene el Abierto de Australia 2018 y así asoma, al ardiente sol de Melbourne Park, en el horizonte de Nadal y Federer, los números uno y dos de la ATP… y finalistas de 2017 en el Open oceánico. Vigente campeón en Melbourne, Roger Federer continua dejándose asesorar por Ivan Ljubicic y acaba de brillar a plena potencia en la Sun Coast de Perth para llevar a Suiza el título de la Copa Hopman, junto a Belinda Bencic.

En Melbourne, Roger (19 títulos de Grand Slam) defiende los 2.000 puntos del titulo de 2017… y Nadal (16 grandes), los 1.200 del subcampeonato. Eso, cuando la ATP se ve desvencijada en sus alturas con los problemones de Murray, Nishikori, Wawrinka, hechos unos trastos viejos… e incluso de Djokovic y Del Potro. Al relampagueante y guapísimo Sascha Zverev se le espera siempre, pero raramente llega. Sobre el poliuretano Plexicushion Prestige de Melbourne Park, a más de 40 grados o a menos de 20 (ese cambio que acelera o ralentiza las pistas)… las rodillas de Rafael Nadal, sus cartílagos y tendones, tienen la palabra ante el tenis económico y magistral de un tal Roger Federer.

Un periodista enciclopédico que conoce el deporte de alta competición como pocos. Sus crónicas de tenis, NBA, boxeo e incluso fútbol, en su versión más sevillana, han glosado páginas históricas en El Mundo y el diario AS durante las últimas décadas. Un yankee nacido en Coria del Río que igual entrevista a Kobe Bryant que visita a Joe Frazier o conversa con Rafael Nadal. Un periodista 24 horas al día.

1 Comment

1 Comment

  1. Jose manuel

    23/01/2018 at 14:50

    fantastico articulo , como siempre

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