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Australian Open

El mejor Rafa Nadal de siempre se mete en la final de Australia

Rafa Nadal jugará a los 32 años su quinta final del Abierto de Australia en busca de su segundo título en Melbourne, el que sería su 18º título del Grand Slam. Rafa, dos del mundo, consiguió el pase gracias a una aplastante victoria sobre el griego Stefanos Tsitispas, de 20 años y 14º jugador del ranking, por 6-2, 6-4 y 6-0 en solo una hora y 46 minutos. El mallorquín se planta en la final del domingo (09:30) sin haber cedido un solo set y su rival saldrá del partido que disputarán mañana el serbio Novak Djokovic (31 años, 1º) y el francés Lucas Pouille (24 años, 31º).

Tsitsipas, que derrotó a Federer en octavos, no tuvo ninguna posibilidad contra Nadal. Ni la más mínima. Dispuso de la primera y única bola de break con 5-0 en contra en el tercer set. En ningún momento supo leer el nuevo saque de Rafa, un recurso que le hace la vida mucho más fácil. Es, muy probablemente, el punto que le faltaba a su evolución como tenista. Con un mejor servicio, su territorio ha dejado de ser la agonía. El tenis de Nadal es más maduro porque ya no está en escorzo permanente. Antes, todos los partidos los tenía que remontar a partir de un saque inferior al de sus rivales y el milagro, tantas veces repetido, se hizo imposible cuando el físico decayó por culpa de los años o las lesiones. Ahora Nadal vence sin dejarse jirones de piel. Y nuestro corazón lo agradece especialmente.

Significa mucho que Nadal haya alcanzado la final dejando en el camino a dos de las rutilantes promesas del tenis actual, el estadounidense Tiafoe y el deslumbrante Tsitsipas. Quiere decir que el relevo no está preparado, aunque nos apresuráramos a anunciarlo (McEnroe el primero) cuando vimos caer a Federer ante el griego. Todavía hay un océano de distancia entre los tres mejores tenistas de la historia (Federer, Nadal, Djokovic) y el resto de jugadores. Y es la pelea entre los más grandes lo que animará el futuro más cercano. De ganar en Australia, Rafa sumaría 18 Grand Slams y se quedaría a solo dos de Federer, distancia que podría reducirse al mínimo si cumple los pronósticos en el próximo Roland Garros. De imponerse Djokovic (perdón, Pouille), el serbio llegaría a los 15 Grand Slams y amenazaría peligrosamente a Nadal.

Entretanto, Tsitsipas y el resto de miembros de la nueva generación tendrán que seguir tomando nota. A pesar del extraño deseo que existe por cambiar de guardia, como si la rivalidad actual no fuera una bendición, cuesta creer que los que persiguen rocen esta gloria. Para Nadal era la trigésima semifinal de Grand Slam, cerrada con un balance fabuloso: 25 triunfos y cinco derrotas. Y si hablamos de estadística tal vez Australia sea la única sombra en su descomunal palmarés. Después de ganar en el 2009 ante Federer, perdió las finales contra Djokovic (2012), Wawrinka (2014) y Federer (2017). De repetir victoria en Melbourne se convertirá en el primer jugador en la Era Open (desde 1968) que gana más de una vez todos los Grand Slam.

 

Periodista, ciclista en sueños, cronista de variedades y cinéfilo (sector La La Land). Capitán del equipo para que le dejen jugar. Después de tantos años, sigue pensando que lo contrario del buenismo es el malismo. Fue subdirector del diario AS y colabora con El Transistor de Onda Cero. Ahora se lanza a esta aventura de 'A la Contra' porque cree que hay que hacer cosas. Y esta tiene buena pinta y le apetece mucho.

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