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Nadal XI de Montecarlo: «El adiós está más cerca»

El mallorquín ganó a Nishikori y se apuntó su victoria número 11 en el Masters de Montecarlo, el título 76º de su carrera, 54 sobre tierra batida.

Lo volvió a hacer. Y ya van once. Rafael Nadal ganó otra vez en Montecarlo, en lo que supone su 31ª victoria en un torneo Masters 1.000 (uno más que Djokovic y cuatro más que Federer), el título 76º de su carrera (54 sobre arcilla). Su récord en tierra batida ha pasado de la extraordinario a lo prodigioso: 396-35. Lo pudo comprobar en sus propias carnes el japonés Nikishori, que fue devorado por el mito por 6-3 y 6-2, en una hora y 34 minutos de partido.

El triunfo de Nadal es la constatación de que esta temporada también puede ser fabulosa, a pesar de sus 31 años, que serán 32 durante Roland Garros (3 de junio). Así lo indica el balance de Rafa en 2018 (11-1) y el hecho de que comience una nueva semana (y van 171) como número uno del ránking, superando el registro de McEnroe (170). Y el próximo destino también es prometedor: el Godó, donde el monstruo también acumula diez victorias (36 sets ganados de forma consecutiva).

 

Nadal cierra el torneo habiendo perdido solo 21 juegos en sus cinco partidos —Bedene, Khachanov, Thiem, Dimitrov y Nishikori—, lo que deja su registro en Montecarlo en un récord de 68-4. Es la quinta vez que levanta la copa sin perder un solo set; también lo consiguió en 2008, 2009, 2010 y 2012. Y no está de más recordar los marcadores de los sets que ganó esta semana: 6-1, 6-3, 6-3, 6-0, 6-2, 6-4, 6-1, 6-3, 6-2. La hazaña tiene más mérito si pensamos que este era el segundo torneo que disputaba Rafa después de haberse lesionado en Australia, en los cuartos de final contra Cilic, el pasado enero.

«Mi verdadero pensamiento es que estas cosas no van a suceder siempre, así que tengo que intentar divertirme y jugar con toda la pasión, la energía y la concentración que sea posible, lleno de amor hacia este deporte mientras pueda. Sé que el día de decir adiós está más cerca que hace diez años. Es algo que no me preocupa, pero es algo real. De manera que solo me queda divertirme cada día e intentar jugar con la mejor actitud que pueda, seguir siendo feliz mientras juego al tenis. Eso es todo», reflexionó Nadal.

«De acuerdo, es un día especial para mí. Ganar otra vez este título, aquí, en Montecarlo, significa mucho, especialmente porque es el primer torneo del año que consigo terminar. Vencer en un Masters 1000, concretamente en este, es algo muy importante en términos personales y en relación a la historia de nuestro deporte. Estoy muy emocionado y muy feliz con todo».

Nada ni nadie puede con la tenacidad del mejor tenista de la historia en tierra batida. El pasado mes de octubre ganó en Pekín el que hasta ahora era el último torneo de su palmarés. Otra vez los problemas físicos parecían comprometer su trayectoria, algo que se viene anunciando desde que comenzó a ganar: Rafa gasta demasiado en cada partido y su carrera será necesariamente corta. Sin embargo, la cabeza manda sobre el desgaste, que existe y no se puede negar. Pero Nadal no cede. Su primer deseo es competir y su última ambición es recortar la diferencia de victorias en Grand Slam que tiene con Federer (20-16). Y a nadie se le escapa que Roland Garros es la siguiente gran cita, lo que apretaría la diferencia y nos serviría una activación del duelo eterno.

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