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Nadal, con paso firme en casa

En un partido con poco ritmo y en el que la única estrategia de su rival, Struff, fue jugárselas todas, Rafa Nadal consiguió imponer su tenis para plantarse en semifinales del Godó. Thiem es el siguiente escollo.

Tras un inicio fulgurante de Nadal, uno más, con esa intensidad y ese genio del que ha hecho bandera a lo largo de toda su carrera, Rafa empezó a explicar a su rival la que le venía encima.  Ese modo implacable con el que desde que la bola se pone en juego empieza a martirizar a sus rivales, fue el que vimos en los primeros juegos de Nadal. Es un modo que Rafa activa sobre todo en las rondas finales de los torneos en semifinales y final. A muerte desde el principio. Lo de hoy eran cuartos de final pero Nadal no quería sobresaltos después de que en la hoja de resultados del Jan-Lennard Struff aparecieran Tsitsipas y Goffin como últimas víctimas. El break llegó en el cuarto juego. 3-1 para el manacorí  y primera ventaja conseguida con el piloto automático

Struff consiguió igualar el marcador, lo que implicaba hacerle un break a Nadal, en su tierra, en su casa y en su pista, jugándole de tú a tú, con esa inconsciencia que se cultiva en la juventud, y que en el caso del alemán consiste en ajustar la bola a las líneas sin calcular los riesgos y sin importarle los errores no forzados. Así alternó Aces (7 en los diez primeros juegos) con dobles faltas (3), para poner el 5-5 en el marcador, en lo que fue el mejor punto hasta ese momento del partido, con Nadal corriendo desaforado por la pista y obligando al germano a dar un golpe más. Rafa subía el nivel, pero Jan-Lennard conseguía alargar un primer set que se encaminaba irremediablemente ante el Tie-Break.

Lo evitó Nadal en esa zona que en fútbol se conoce como la Zona Cesarini (en honor al futbolista italo-argentino Renato Cesarini, especialista en marcar goles en los últimos minutos), y en tenis debería empezar a conocerse como la zona Nadal o la zona Manacor, si se prefiere. Con el 5-5 en el marcador dio una nueva vuelta de tuerca a su juego, de su repertorio sacó varias passing shot y un par de restos ganadores para poner las cosas en su sitio. Struff que había alcanzado el Everest, se quedó sin aire para el descenso. Los 17 errores no forzados del alemán por los 4 de Rafa Nadal, demuestran también el arriesgado plan de su rival. El 7-5 del primer set venía a confirmar el mayor aplomo y la siempre privilegiada cabeza de Rafa. Cuando a todos nos empezarían a sudar las manos, él comienza a relamerse.

Hasta el 4-4 del segundo set el partido se convirtió en un intercambio de golpes. Rafa intentaba contener los ataques de Struff y el alemán se agarraba al partido obligando a Nadal con su misma receta: dar un golpe más. Así fue hasta que esa dejada ganadora para poner fin a un gran punto hizo activar algo en la cabeza del manacorí. Puño al aire y ¡Vamos! en su garganta. El 5-4 llegó también con Nadal en la red, después de repeler dos golpes que buscaban sobrepasarle por sus costados. Para entonces Rafa ya era una pared, pese a todo Jan-Lennard seguía buscando una rendija. Así se volvió a llegar al 5-5 también en el segundo set.

Al igual que los tiburones huelen la sangre, Nadal se excita en esos momentos. A esas alturas en las que otros encogen el brazo y llenan su azotea de fantasmas, él suele dar un paso adelante y despejar las dudas a base de bananas shot y parabrisas en días soleados. Como un calco del primer set el break llegó aquí con 6-5 a favor de Nadal, nuevamente con un 0-40 que dejó a Struff pensando en si su rival no sería una extensión de esa arcilla que pisaban sus pies, impenetrable y rojiza. Aunque el que terminó echo polvo fue él, con un doble 7-5  cuyo broche final fue un resumen de lo que es Nadal jugando en tierra batida. No solo alcanzó una pelota imposible, sino que en ese escorzo que Rafa ha convertido en terrenal colocó la bola en la esquina para cerrar así el partido ante el ¡Oh! de la grada. Solo quedaba aplaudir y esperar al siguiente envite, mañana, frente a Thiem. Nadal ya está en semifinales y sus sensaciones siguen al alza. Casi tanto como su tenis cada vez que el manacorí pone los pies en la tierra. En la suya.

 

Bonus track: Nada más acabar, Rafa Nadal atendió a Alex Corretja. Esta fue su primera respuesta a pregunta del ex-tenista y comentarista de TVE: «He mandado un mensaje para soltar unos golpes, cinco minutitos o así, porque no ha sido un partido de mucho ritmo». Terminado el partido y la entrevista, el manacorí se fue a entrenar. Ahí se resume también la esencia de Rafael Nadal Parera.

 

 

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