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Wimbledon

Nadal sigue de paseo

Con un triple 6-2 en una hora y cuarenta y cinco minutos Rafa se planta en cuartos. Su adaptación a la hierba ya es total. El próximo escollo será estadounidense, Sam Querrey.

La previsión meteorológica no anunciaba ninguna inclemencia meteorológica al sur de Londres. El sol lucía sobre la pista Central de Wimbledon y sin embargo, la tormenta perfecta se desató en apenas 16 minutos. Fue el tiempo que necesitó Rafa Nadal para colocar el 4-1 en el marcador y dejar prácticamente sentenciado el primer set. Sousa, de 30 años y actual número 69 de la ATP, aguantó estoico el chaparrón consciente de que hoy tocaba sufrir. Pocas opciones hay cuando te encuentras a un Nadal tan pleno de confianza, capaz de ganar el 85% de los puntos con su primer servicio y de alcanzar el 100% en las subidas a la red (4/4). En menos de media hora (29 minutos para ser exactos), Rafa había resuelto el primer set (6-2)

Y si el partido empezó con un break a favor de Nadal, la historia se repitió en el inicio de la segunda manga. Seguía pegando con firmeza Rafa, rápido de pies y sereno de cabeza, un día más. Corría desaforado Sousa de lado a lado. Y entre carrera y carrera evitó que Nadal pusiera el 4-1. Lo hizo en el juego más largo hasta entonces del partido, el portugués fue capaz de defender su saque después de tres deuces y dos bolas de break desperdiciadas por Nadal. El manacorí seguía dando un recital con su saque y su derecha, cada vez que Sousa conseguía devolver el resto. Mínimo esfuerzo y máximo rendimiento. Tanto que hasta Sousa aplaudía sus golpes más magistrales.

No menguaba la confianza del tenista español que lleva una semana rayando a un gran nivel en hierba, y suma ya 16 triunfos consecutivos entre la tierra de Roma y París y el verde de Wimbledon. Rafa ha evolucionado tanto, camaleónico y experimentado, que su tenis tiene cada vez menos que envidiar a los grandes especialistas del circuito. El último juego del segundo set es el mejor ejemplo. Ganado en blanco por el manacorí a base de drives ganadores y primeros servicios; Sousa seguía sin poder alcanzar una bola de break. La tarjeta de la segunda manga era prácticamente inmejorable: 12 golpes ganadores y apenas cuatro errores no forzados. Esta vez para repetir el 6-2 necesitó 40 minutos.

Sousa al menos consiguió abrir el marcador en el tercer set, por más que Nadal siguiera a lo suyo. Ajustaba el manacorí las bolas a las líneas, atraía a la red al luso e incluso golpeaba a lo Laudrup. Así finalizó un tremendo intercambio de golpes en el tercer juego de esta manga. Con Sousa jugando como nunca y Nadal ganando como siempre, con una contradejada que despertó la admiración de la Central. Acababan de ver el mejor punto del partido. Lo siguiente fue otra bola a la línea para certificar el break. La cara de Sousa era el reflejo de la desesperación. También de la impotencia.

El partido se encaminaba a su resolución por la vía rápida. Empeñado como está Nadal en acortar sus encuentros para seguir agrandando su sala de trofeos. Un nuevo break ante un desesperado Sousa le sirvió para repetir por tercera vez tanteador en la última manga. En apenas una hora y cuarenta y cinco minutos se había plantado en cuartos de final. Los 29 golpes ganadores por solo 10 errores no forzados hablan de su excelso partido, el más redondo desde que Rafa aterrizó en Londres hace diez días. Su línea ascendente se cruzará ahora con el mejor sacador del torneo, Sam Querrey, escalón previo ante unas hipotéticas semifinales contra Federer. Hasta que lleguen las curvas, Nadal sigue disfrutando de su paseo por Wimbledon.

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