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Wimbledon

Nadal se pide unas fresas con nata

En el partido más plácido de Rafa en Wimbledon (6-2, 6-3, 6-2), el manacorí alcanza los octavos. Su rival será el portugués Sousa que se impuso a Evans en 5 sets.

Con menos expectación que frente a Kyrgios pero con la misma determinación de siempre. Así saltó Rafa Nadal a la Central de Wimbledon para disputar su partido de tercera ronda. Enfrente esperaba Tsonga, un tenista que basa su juego en un potente saque y que en doce encuentros frente al manacorí le ha vencido en cuatro ocasiones. De sus 11 participaciones en el Grand Slam británico, en diez de ellas había alcanzado la tercera ronda; por tanto el rival imponía. Y Rafa no quería hoy más sobresaltos de los necesarios. No empezó con un break pero a la mínima oportunidad le rompió el servicio al galo. En un parpadeo el electrónico marcaba un 4-1 demoledor para las ilusiones de Tsonga. Aquello no había hecho más que empezar y su victoria ya parecía a un océano de distancia. Así está jugando Nadal en este Wimbledon. Subiendo el nivel a medida que asciende escalones hasta la final.

A los errores no forzados de Tsonga se sumaba la eficacia con el saque de Nadal. Contundente desde el fondo de la pista  y agresivo cuando detectaba dudas en el contrario, Rafa consiguió hacerse con el primer set en poco más de media hora. Su último juego es un resumen perfecto de esa primera manga con una magnífica derecha invertida que cerraba el set. Lo hacía además rompiendo por segunda vez el saque a su rival. Nadal había activado la velocidad crucero, el modo depredador de los Grand Slam.

La excelencia de Rafa se elevó aún más en la segunda manga. Su primer servicio seguía funcionando a la perfección y con él se aseguraba el 94% de los puntos, un seguro de vida en la hierba londinense. Tsonga mostraba a través de su lenguaje corporal toda su frustración, no solo no encontraba resquicio ante el muro que tenía en frente, tampoco respuestas a sus errores no forzados. Uno de ellos le costó el juego que decantaría el set. Con 2-3 y 30-40 a favor del manacorí cometió una doble falta. El regalo lo aprovechó Rafa que no concedió al galo en este set ni una solo oportunidad de romperle el servicio y eso que Tsonga soltó el brazo e intentó variar su juego alternando derechas profundas con dejadas que cortaran el ritmo del español. No lo consiguió y a la hora de partido tenía una montaña por delante.

Rafa sí supo leer con suficiencia las innumerables subidas a la red de Tsonga, desesperado pro cambiar el rumbo del encuentro, para superarle por la derecha y por la izquierda con esos efectos diabólicos, incluso con algún globo que desató la admiración de la grada. Esta vez el set se lo aseguró con un juego en blanco, demostrando que no estaba dispuesto a bajar el pie del acelerador. 6-3 en 37 minutos para dejar casi sentenciado el partido.

Al tercer set llegó Tsonga con la lengua por fuera y las esperanzas hechas pedazos. Una hora y diez minutos después de empezar el partido,  el tenista francés era ya plenamente consciente de que arrancarle simplemente un juego hoy a Nadal era una quimera. Con las piernas en el pasto pero la cabeza fuera del partido, Tsonga terminó de desengancharse nada más comenzar la tercera manga. Tras ceder su servicio estuvo tentado de pegar un raquetazo a la bola, ante la impotencia del que se ve superado por los cuatro costados, pero supo y pudo controlarse. Nadal había olido sangre y no iba a soltar a su presa. Le zarandeó y le movió de un lado a otro de la pista, con golpes profundos y ángulos que hacían a Tsonga estirarse hasta lo imposible. En 30 minutos colocó el 5-1 a su favor. Rafa quería terminar cuanto antes pero Tsonga que igualó los 10 aces de Rafa en el partido se aferraba al encuentro con su saque. El público londinense, deseoso de más tenis, lo jaleaba.

Al menos Tsonga consiguió la ovación de la grada con ese 5-2 en el tercero. Sacó el orgullo el galo para alargar un juego más el partido. Rafa lo cerró de nuevo en blanco para alcanzar los octavos del tercer Grande de la temporada en poco más de una hora y tres cuartos. Tras su partido más plácido, la siguiente ronda se presenta, a priori, aún menos exigente. Su rival será el portugués Sousa, número 61 del ranking ATP, que se impuso en cinco sets (6-4, 4-6, 5-7, 6-4 y 6-4) al británico Evans. 

No tiene pinta en cualquier caso de que vaya a relajarse Rafa, empecinado como está en alcanzar la final de nuevo en Londres. Queda mucho para eso, pero por lo pronto Nadal podrá disfrutar mañana de otra de las tradiciones del torneo en el día de descanso: un buen bowl de fresas con nata.

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