¡Síguenos!

Wimbledon

Nadal es una apisonadora

Históricas semifinales en Wimbledon para el tenis español. Roberto Bautista se cuela entre los tres mejores tenistas. 11 años después volverá a haber un Nadal – Federer en La Catedral.

Dos minutos tardó en negociar el primer juego del partido Sam Querrey, con dos aces incluidos. La respuesta de Nadal fue ganar el primero de los suyos en blanco. Al fuego se le combate con fuego. Al mejor sacador del torneo, 100 aces hasta el partido de hoy, le respondía Nadal con su misma receta. Y al mínimo despiste de Sam, rotura. Era la segunda vez en todo el torneo que le rompían el saque al estadounidense. Rafa apenas necesitó 10 minutos para encarrilar el primer set y ponerse tras otro juego en blanco con 3-1 a su favor. Nadal lo ganaba todo con su saque (12/12) en sus tres primeros juegos y por si fuera poco era capaz de poner en pista los misiles que lanzaba Sam en cada saque. Hasta 7 aces en los primeros cinco juegos, pero cada vez que la bola cruzaba de vuelta a su campo Querrey parecía no saber que hacer con ella.

Como si de un espejismo se tratara todo comenzó a difuminarse en el octavo juego. Una doble falta de Nadal fue el primer señuelo. A partir de ahí el servicio de Rafa que había funcionado a las mil maravillas empezó a tiritar. Y Querrey subió la presión, sobre todo en cada segundo saque del manacorí. Las roturas empezaron a caer a uno y otro lado de la red, mientras el estadounidense sumaba aces (hasta 14 por 3 del manacorí) y se aferraba al partido como tantas y tantas veces ha hecho Rafa: llenando de fantasmas la cabeza del rival. Cinco bolas de set necesitó Nadal para solventar la primera manga. Había transcurrido una hora de partido y el manacorí ya sudaba para adelantarse en el marcador.

Parecía difícil que Querrey pudiera mantener ese nivel de tenis mucho más tiempo. Y el caso es que el segundo set comenzó como el primero. Break rápido de Nadal y 3-1 a favor del tenista español. El saque volvía a funcionar y su tenis se hacía más agresivo (16 golpes ganadores por solo tres errores no forzados), tanto que era el servicio el que le sacaba de todos los atolladeros a Rafa en esta segunda manga. Como esos dos aces en el sexto juego que borraron de un plumazo las dos bolas de break del estadounidense. Ese punto fue un mazazo emocional para Querrey que ya no levantaría cabeza en la segunda manga y perdería los dos juegos siguientes. Nadal había puesto la velocidad crucero y en poco más de media hora abría aún más brecha en el marcador. Ese 2-0 era toda la cordillera de las Montañas Rocosas para Sam.

Sonreía la familia Nadal al completo en la grada. No era para menos. Lo peor ya había pasado y la mentalidad ganadora de Rafa y su determinación en cada punto comprometido había calmado la furia de Querrey. Capaz de bombardear hasta 17 aces en las dos primeras mangas pero incapaz de encontrar las grietas en el tenis de Nadal. A Rafa le ocurre como a las pistas de Wimblendon que a medida que se acartonan en sus fondos y el verde pierde brillo, él se encuentra más cómodo, como en casa. Quizá la plenitud fuera esto, que un tipo de Mallorca jugara en el All England Club de Londres como si hubiera nacido en las Midlands. Hasta ese punto ha evolucionado su juego.

La tercera manga fue una nueva demostración de la bestia que es mentalmente Nadal. Incapaz de bajar el pistón hasta que esas tres palabras atronan por megafonía: «Game, set and match». Capaz de romper el servicio de su rival en el tercer juego en las dos primeras mangas y redoblar la apuesta en el tercer set. Ahí le rompió nada más poner el estadounidense la bola en juego. Para entonces Querrey ya estaba agotado mentalmente. A ese extremo te lleva Rafa. Para ganarle, incluso en hierba, hay que encerrarle en la Tower of London y tirar la llave al Támesis. De lo contrario saldrá revoloteando como los cuervos que la custodian, a base de derechas invertidas, golpes a diferentes alturas y reveses ajustados a las líneas.

Querrey lo pudo comprobar hoy, después de perder seis veces su servicio cuando en todo el torneo solo lo había cedido una vez. Su saque y volea fue menos intimidatorio de lo que acostumbra y sus 22 aces quedarán en anécdota tras ese 6-2 en la tercera manga. En poco más de 2 horas Rafa se plantó en su séptima semifinal en el All England Lawn & Croquet Club. En esta ocasión un poco más histórico si cabe porque en ese viaje le acompañará también Roberto Bautista (repitiendo el hito de 1995 con Arantxa y Conchita). La armada española hará frente a Djokovic, número uno del mundo y defensor de la corona, y a Roger Federer, el hombre que más veces ha reinado en La Catedral (8). No hagan planes para el viernes. Hay un Nadal – Federer en la pista Central de Wimbledon. Allí donde hace más de una década vimos el partido de nuestras vidas. El tenis nos da ahora una segunda oportunidad.

 

Comenta

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Anuncio
Anuncio

Más en Wimbledon

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. ACEPTAR

Aviso de cookies