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Australian Open

Rafa Nadal sube el ritmo

Victoria ante Ebden en su segundo partido en el Open de Australia por 6-3, 6-2 y 6-2.

Caía la noche sobre la Rod Laver y Rafa Nadal iluminaba la pista con su camiseta sin mangas naranja fluorescente. Ver al balear enseñando músculo nos trae buenos recuerdos, nos hace viajar a un pasado donde los dolores eran casi un juego de niños y donde vimos pasar a Nadal, precisamente, de mancebo imberbe de larga melena a hombre que planta cara a la alopecia. Enfrente, Matthew Ebden, el número 48 de la ATP. Con Nadal se había enfrentado una sola vez, en la segunda ronda de Queen’s 2011, sobre hierba, con triunfo del español por 6-4 y 6-4.


Rafa hizo una doble falta nada más empezar el primer set, un hecho poco preocupante debido a los ajustes que el balear está llevando a cabo en su servicio, más directo y con menos flexión para su maltrecha rodilla. El resto del partido, su saque fluyó. En cuanto tuvo la opción de entrar en pista, Nadal movió la pelota con maestría y se apoyó en una derecha sólida e impecable para castigar a Ebden desde el fondo. El australiano se defendió bien por la zona de derecha y dejó buenos puntos en la red. Sin embargo, la experiencia de Rafa y la presión del ambiente pesaron demasiado en las muñecas de Ebden y cometió varios errores que le dejaron a Nadal el primer set en bandeja (6-3).

En el segundo set, Rafa mantuvo el ritmo y eso que muchos decían que carecía de él. Es importante recordar que este era su segundo partido de Grand Slam después de cuatro meses de sequía, y el español volvió a demostrar que hay pocos seres humanos en el planeta con semejante afán de superación. Es arriesgado dudar del hambre de Nadal, porque en la mayoría de las ocasiones, su ambición está a la altura de las circunstancias aunque su físico le juegue malas pasadas. “Juego cada punto como si me fuese la vida en ello”, dijo en una ocasión. Una gran filosofía de vida, por otra parte. Rafa se defendía bien ante los momentos de notable lucidez que tenía Ebden, sobre todo, aprovechando el saque y la volea. Matthew Ebden le opuso mucha resistencia en el primer set pero fue de más a menos y Nadal no tuvo que desgastarse demasiado en el segundo. A Rafa le valió con mantener su saque para hacerse con el set (6-2) y ponerle el partido cuesta arriba al australiano.


La señal más positiva para Rafa es que se le ve disfrutar de su tenis. Es cierto que a todos se nos corta un poquito la respiración con cada frenada, pero de momento, vivimos del presente y del partido a partido. Cuando Rafa es eléctrico, hay pocas raquetas en el circuito que puedan doblegarle, y Ebden no es una de ellas. El español apuntaló su victoria en el tercer set (6-2) con varios aces y sumando sensaciones positivas de cara al futuro más inmediato, su partido de tercera ronda.

Periodista. Si suena Ella Fitzgerald, mejor. LaLaLandera. Tiene carácter, talento y, para colmo, nació cuando la mayor parte de nosotros ya teníamos media carrera hecha (o deshecha). Posee una gran habilidad para salir al corte en el fútbol y en la redacción, aunque es más de ponerla en la escuadra. Emperatriz de la batcueva.

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