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Fútbol

Neymar: año I en París

Han pasado 365 días desde que el PSG abonó la cláusula de Neymar y el brasileño salió del Barça. Su historia en Francia es un compendio interminable de destellos y sombras.

Hoy se cumple justo un año desde que el PSG reventara el mercado mundial con el fichaje de Neymar. La estrella brasileña abandonaba Can Barça después de cuatro temporadas para recalar en la liga francesa con un jugoso contrato sobre la mesa, previo abono de la cláusula de 222 millones de euros que le ligaban al club azulgrana. Un controvertido capítulo que ya forma parte de la historia reciente del fútbol moderno.

La operación para que Neymar aterrizara en la ciudad de la luz venía cocinándose desde hace bastante tiempo. De hecho, el PSG ya contactó sin suerte con el famoso entorno del jugador dos temporadas atrás. Una vez terminada la era Luis Enrique, con Liga y Champions perdidas y el Real Madrid de Zidane en pleno apogeo, Neymar y su familia tomaron una decisión: querían cambiar de aires. Se ha hablado mucho de los motivos por los que el brasileño se marchó del Barça: mala relación con la directiva, jugar a la sombra de Messi, el dinero y las primas para su padre…

Aquel verano fue muy largo e, incluso, deprimente para la dirección deportiva encabezada por Bartomeu. El presidente azulgrana había intentado fichar a Verrati un mes antes, alentándole a que  adoptara una actitud rebelde y no se presentara en la pretemporada del PSG a fin de facilitar su llegada al Camp Nou. El final lo conocemos todos: Verrati no se movió a ninguna parte y Neymar hizo las maletas a la capital francesa.

En contra del escueto pero contundente tuit de Gerard Piqué, que también es historia, pero de las redes sociales, el PSG se reforzaba con el futbolista destinado a ocupar el trono de Messi y Cristiano. En su rueda de prensa de presentación al lado de Al Khelaifi, el brasileño afirmaba que buscaba nuevos retos y motivaciones y que el factor económico no había sido determinante. Apenas un mes después de su llegada, el PSG hacía oficial el fichaje del prometedor Kylian Mbappé, conformando una delantera de ensueño junto a Neymar y Cavani, un tridente atacante inequívocamente reminiscente a la extinta MSN del Barça. El proyecto parisino estaba en plena ebullición y, parafraseando a Hemingway, París era una fiesta.

Edinson Cavani, Neymar y Mbappe I CORDON PRESS

Neymar se estrenó en Francia con una victoria por 3-0, con gol incluido, frente al Guingamp en el coqueto estadio de Roudourou, lleno hasta la bandera para disfrutar de tal pasarela de cracks mundiales. La jornada siguiente, el brasileño debutaría ante los ojos de su nueva afición con una goleada de escándalo ante el Toulouse por 6-2, con dos goles como carta de presentación. Ese partido marcaría la tónica general de lo que sería la temporada regular del PSG en la Ligue 1, la de un conjunto varios escalones por encima del resto de plantillas y que no dio ninguna opción al Mónaco de Jardim, vigente campeón.

Poco más de un mes después del debut estelar de Neymar, llegaría el primer enfrentamiento serio de la temporada para el conjunto de la capital francesa. Un ilusionante encuentro de Champions en El Parque de los Príncipes entre el eufórico PSG de la MCN y el Bayern de Múnich de un discutido Carlo Ancelotti, que pocos días después sería destituido del banquillo bávaro. El partido se saldó con una contundente victoria de los parisinos por 3 goles a 0, con tantos de Dani Alves, Cavani y Neymar. Ese derroche de fútbol de Fifa Street que ofrecía en aquel momento el PSG no hizo más que acrecentar las ilusiones de una ciudad que se volcó con su equipo.

Un tiempo después llegó el día del clásico por excelencia del fútbol francés entre Olympique de Marsella y PSG, un partido sin el cartel de un Barça-Madrid pero con la tradición y la rivalidad entre dos ciudades antagónicas enfrentadas por la hegemonía del fútbol nacional. El encuentro terminó con empate a dos con un gol de falta de Cavani sobre la bocina que enfrío al apasionado y encendido público del Vélodrome. Aquella noche de octubre, Neymar, que había marcado el empate a uno, sufrió su primer revés en Francia al ser expulsado por doble amarilla después de empujar a un rival. Marsella fue la ciudad en la que el brasileño descubrió que no todos los franceses querían hacerse fotos con él.

Neymar y Mbappé celebran un gol del PSG.

Kylian Mbappé celebra su sexto gol con Neymar I CORDON PRESS

Pasaron los meses y el PSG continuaba acumulando victorias. Algunas meritorias como la que obtuvieron frente al Mónaco en el Principado. Otras tantísimas predecibles y sin ninguna emoción, tardes de fútbol en las que Neymar and company podían lucirse con una facilidad pasmosa, con jugadas de fantasía de esas que luego corren como la pólvora por las redes sociales. En medio de esta vorágine de felicidad en la que estaba instalado el conjunto parisino, sólo perturbada durante unos días por su primera y única derrota en la Ligue 1 ante el modesto Strasbourg, salió el cruce de octavos de Champions League.

El Real Madrid era el vigente doble campeón de Europa pero el estado de ánimo del PSG era tal que hasta el más optimista de los seguidores merengues tenía dudas con respecto a la eliminatoria. Fueron dos meses de espera hasta que llegó el día marcado en rojo por Unai Emery, Neymar y todos los enamorados. Volvíamos a ver al brasileño en el Bernabéu un 14 de febrero, en un partido de máximo nivel en el que fue un quebradero de cabeza constante, ya sólo con su mera presencia, para la defensa blanca. Aunque esta película ya la habíamos visto muchas veces y el Real Madrid terminó imponiendo su ley europea, casi por inercia, y dejó prácticamente cerrada la eliminatoria con un 3-1, a expensas del partido de vuelta.

El desenlace se iba a decidir en París y el club francés no tardó apenas tiempo en empezar a calentar la revancha. Lo hizo con vídeos de sus ultras, expuestos como apasionados guerreros casi a disposición de Unai Emery para las alineaciones. El PSG creía en la machada, seguían viviendo en el cuento de hadas de la Ligue 1, pensando que remontarían ante el Madrid como si este fuese un conjunto más del fútbol de Francia. Y entonces, en medio de la ilusión por una goleada ante el Marsella por 3-0 en el clásico francés de la vuelta, Neymar se lesionó, cuando los hinchas más agoreros se preguntaban que hacía todavía en el campo, y dijo adiós a su temporada a nivel de clubes.

Paris Saint Germain vs Olympique de Marsella – Ligue 1 – Paris – 25/02/2018 I CORDON PRESS

Un esguince en el tobillo y una fractura en el quinto metatarsiano del pie derecho fueron la puntilla definitiva de un PSG que no tuvo opción alguna ante el Real Madrid en El Parque de los Príncipes y que volvía a estar otro año más, con cuatro meses de temporada por delante, viendo la fase final de la Champions League por televisión. En el mes de febrero ya nadie volvió a ver al brasileño por las calles de París. Sólo le faltó haberse despedido de los aficionados desde la camilla. Su club ganó los tres títulos franceses y Neymar los disfrutó desde su espectacular mansión de Brasil, donde se trató  con sus doctores en vistas al Mundial.

Durante estos casi cuatro meses de transición entre la Copa de Europa y la Copa del Mundo, volvió a salir a la palestra la eterna rumorología con respecto al futuro del crack brasileño. Un chollo. Los periódicos se vendían como churros y las tertulias rellenaban horas y horas de contenido especulando con el nuevo destino de Neymar. La pregunta era muy clara: ¿es el PSG un puente para fichar por el Real Madrid? Lo que parece claro es que el club francés no será el último en la carrera del extremo de Brasil.

Sin estar del todo recuperado de su lesión, Neymar volvió al foco mediático con la selección brasileña en el Mundial de Rusia, una oportunidad de oro para resarcirse de su mala temporada y volver a reivindicarse. No fue el caso. La Copa del Mundo del brasileño fue muy decepcionante y será recordada, antes que por sus jugadas y victorias, por imágenes tan bochornosas como sus casi suplicas al árbitro para que el VAR no entrará en juego tras uno de sus tantos piscinazos. En tierras rusas, su figura fue eclipsada por la de su compañero Mbappé, como ya le pasara en el Barça con Messi…

Brasil – Costa Rica 22.06.2018 Neymar I CORDON PRESS

Cuando Neymar decidió abandonar Barcelona y La Liga española para firmar con el club parisino, tenía entre ceja y ceja la Champions League, un título inédito en las vitrinas de su nuevo equipo, y el Mundial de Rusia con la selección brasileña. Un plan perfecto, que de no ser por el simple detalle de su ejecución, le habría proporcionado al brasileño su ansiado Balón de Oro. El tiempo ha confirmado que la decisión del brasileño de ir a jugar a Francia fue errónea. No tanto por la eliminación en octavos de final un año más después de una inversión multimillonaria, o su ausencia entre los nominados al premio The Best, sino porque en los últimos meses hemos visto una versión apagada y triste de un futbolista que con la pelota en los pies representa alegría y espontaneidad.

Se rumorea que, en un intento de sus compañeros y amigos del Barça por convencerle para que se quedara, le preguntaron al brasileño cuantos equipos franceses conocía y este apenas dijo un par. También se dice que Al Khelaifi le intentó convencer diciéndole que su nuevo entrenador iba a ser Thomas Tuchel, a lo que, extrañado, Neymar dijo no conocer de nada.

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