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Feminismo

No es país para mujeres

Doce mujeres relevantes en sus ámbitos laborales reflexionan sobre sus realidades, las condiciones de desigualdad, la huelga y el futuro del colectivo .

Doce mujeres hablan en A la Contra sobre igualdad y visibilidad de su género en este ( de Marzo. / Montaje Irene García

No es país para mujeres

Poca gente, mujeres u hombres, conoce a Josefina Vicente. Una figura anónima que reivindica la humorista, y madre (lo cual no es tema menor), Raquel Sastre. «En 1971 Josefina -que era murciana como la cómica- se convirtió en la primera cartera de España. Ahora es algo habitual, pero en aquella época le hicieron entrevistas, salió en el NO-DO y gracias a ella y a esa visibilidad, ser cartera es un trabajo en el que es habitual ver mujeres».

Si entonces no era habitual ver mujeres entregando el correo «porque muchos pusieron en duda que pudiera ejercer bien su trabajo», hoy no acaba de serlo ver a una mujer arrancando la risa al personal «al ser normal encontrar locales que sólo quieren contratar hombres porque “se fían” más de ellos a la hora de hacer reír o público que mantiene el sesgo de que una mujer no es graciosa”. Para Sastre, una mujer que pese a haberse asomado a la televisión sigue ganándose la vida a base de hacer muchos kilómetros, «la comedia siempre ha estado copada por hombres y son pocas las mujeres que se han atrevido con ella. Lo mejor para acabar con eso, es que más mujeres se metan de lleno en este ámbito y tengamos comedia de mucha calidad hecha por féminas».

Si el humor es un mundo difícil para las mujeres, el periodismo deportivo sigue siendo un gueto en el que más micromachismos uno encuentra macromachismos. Marta Solano, presentadora de Televisión Española que actualmente desempeña su trabajo en el canal 24 horas, lo ha vivido en propia persona. La periodista recuerda «un día que presentaba Estudio Estadio con la visita de Vicente del Bosque (entonces seleccionador) como invitado. Un compañero me dijo que para hablar de fútbol debía tener testosterona o haberlo vivirlo de pequeña en los bares y en los estadios… Y que me dedicara a leer tweets. Me dolió mucho, ¿qué sabía él de mi vida? El tiempo demostró que podía estar al frente de aquel programa y de muchos otros,. A pesar de ser mujer, lo que implicaba cobrar menos de la mitad que mi compañero por entonces, haciendo exactamente lo mismo. Hoy puedo decir que aquel desprecio me hizo más fuerte y tuve la suerte de cubrir finales de Champions, Eurocopas, Mundiales y Juegos Olímpicos. Pero esa frase se me quedó grabada y me la repito una y mil veces cuando en el periodismo y en la vida me encuentro con gente que, por desgracia, sigue pensando así».

Solano, que también es madre (condición que explica muchas de las decisiones que ha tomado en su trayectoria laboral en los últimos tiempos), lleva «ocho años intentando conciliar mi carrera y mi papel de madre. Y no es fácil. He tenido que elegir entre ver crecer a mi hijo o perdérmelo; decidir ser mujer florero o periodista respetada. Por eso hoy creo que es justo que las mujeres lo tengamos simplemente igual de difícil que los hombres para trabajar en lo que nos gusta. Y que con la misma preparación, mismo trabajo y mismas responsabilidades, tengamos también el mismo salario y las mismas recompensas».

Celia Blanco comparte con Marta ámbito profesional, el de periodismo. @Latanace, como se hace conocer en las redes sociales, dirige y presenta el programa de sexo ‘Contigo dentro’ en la cadena SER. Y también denuncia que «el machismo nos niega ascender hasta más allá de jefa de sección. Hubo un tiempo en el que decías que eras periodista y te hacían un traje a medida sin conocerte de nada. Hay quien incluso creyó que podía meterte mano, solo con la excusa de ser la estrella del programa. A nosotras no nos enseñaron lo que era la sororidad. La inventamos a la fuerza. La precariedad laboral se agudiza como pretendas ser madre sin tener un contrato fijo, algo escaso en los últimos tiempos. Un director de programas cobra más que una directora; una mujer no dirige programas de deportes. Nos tratan como a carne al peso. En televisión, perdemos valor en cuanto cumplimos años, ¿alguien se acuerda de Olga Viza, una de las mujeres que más sabe de deportes de este país? Soy mujer y periodista. Y encima pretendo ser feliz».

Jennifer Pareja no necesita ganar visibilidad en su actual ocupación como embajadora de Iberdrola en su apuesta por el deporte femenino, la waterpolista se la ganó durante años en la piscina. Proclamada en su día mejor jugadora del mundo, esta campeona mundial y medalla de plata en los Juegos Olímpicos trabaja precisamente para dar visibilidad y soporte a las deportistas que no cuentan con el mismo respaldo que los chicos. Y pese al auge del deporte femenino, Pareja no está conforme con la visibilidad que tiene: «Estoy escuchando que las mujeres en el deporte tienen más visibilidad, estoy escuchando que salen más en medios, estoy escuchando que tienen más repercusión… Pues, ¡qué queréis que os diga! Lo estoy escuchando, pero aunque hay iniciativas interesantes, creo que aún queda mucho camino para verlo».

Para la catalana, «los magníficos resultados obtenidos por nuestras deportistas en los acontecimientos deportivos recientes deberían representar una oportunidad única de cambiar esta situación. Si la presencia del deporte femenino en los medios de comunicación aumenta notablemente, aumentaran significativamente las oportunidades comerciales para el deporte femenino. Tenemos el deporte, pero lo tenemos que convertir en un producto de consumo para los aficionados, que a su vez generarán un movimiento mayor de seguidores. Las deportistas ya hacen su parte, ¿quién se une a seguir sumando?».

Otra de las embajadoras de Iberdrola en el mundo del deporte femenino es Patricia García, jugadora de rugby. Un deporte que desde fuera confunde lo viril con lo machista. Al menos así lo entiende ella: «Tengo la suerte de poder desempeñar y vivir una vida ligada al rugby, uno de los ámbitos de mayor igualdad. Aunque soy consciente de que no pasa lo mismo en el ámbito global deportivo. Eso sí, las cosas están cambiando…». Para Patricia, miembro del jurado de los premios Princesa de Asturias del deporte, «hace falta mucho trabajo de concienciación social en este aspecto. La sociedad, el lenguaje, la cultura está llena de micromachismos y los tenemos automatizados e incluso integrados como normales. Primero, ser conscientes de ello, y segundo, promover acciones que lleven al cambio». Y aprovecha para poner en valor la labor de Iberdrola, «porque es una suerte que una empresa tome esta responsabilidad, cuando realmente no debería ser subvencionado de forma privada en un hipotético escenario de igualdad real».

El caso de Ana Rossell es diferente. Ella, exjugadora de fútbol y actual presidenta del Club Deportivo Tacón, trata de reivindicar a la mujer en el deporte rey. «El mundo del fútbol es un sector tradicionalmente diseñado por y para hombres, por lo que tener oportunidades para que una mujer sea dirigente, directiva, gestora, entrenadora o árbitra es complicado. Sobre todo cuando se trata de que una mujer entre en el círculo del deporte masculino. Por error tendemos a sectorizar y pensar: los chicos con los chicos y las chicas con las chicas. Queda mucho camino por recorrer, pero yo siempre soy optimista. Somos muchas las mujeres que estamos sobradamente preparadas y motivadas para llevar a cabo esa pequeña revolución necesaria en la sociedad. Porque lo imposible sólo tarda un poco más…». Rossell no es amiga de las cuotas, «aunque en algunos ámbitos deben ser necesarias como punto de partida para cambiar las cosas».

El mundo del cine y la literatura también caminan de la mano en esta tarea. Así lo ve Natalia Rodríguez, actriz con una notable carrera pese a su juventud, a quien podíamos ver hace poco en TVE en la serie ‘Traición’: «La mujer sigue estando encorsetada en una imagen creada por los hombres que no es real: ideal de belleza, comportamientos, etc… La brecha salarial está presente y, sobre todo, la mujer debe ganar más protagonismo dentro de la industria audiovisual en todas sus disciplinas. Personalmente empezaría por la educación, las brechas salariales y propondría medidas políticas y sociales para evitar la exclusión de la mujer en determinados sectores».

Reivindicación a la que se suma la cantante Marta Tchai: «Yo llevo en la música casi 10 años, tengo 4 discos, este año sacaré el quinto y nunca me han llamado para tocar en ningún festival de mi país. No me gusta participar en “conciertos de mujeres”, no quiero que como artista se me meta en ese saco: “Mujeres y artistas”. No existe tal calificativo para ellos, “hombres y artistas”. Es como si el sustantivo “artista” tuviese intrínseco una cualidad masculina. Y todos sabemos que no es cierto».

Por su parte, Sibila Freijo, escritora que ya ha publicado dos libros de temática erótica (Lo que no sabía de mí y Lo que descubrí de ti) con una gran acogida entre mujeres y hombres, asegura que «hay que desterrar ideas de tintes machistas como la creencia de que los libros escritos por mujeres son libros femeninos y para mujeres, argumento que he oído bastantes veces. Yo por mi parte creo que desde la literatura también se puede ayudar a mejorar el mundo». La gallega advierte que «durante estos meses, movimientos como el ‘Me too’ han sido la simiente de una gran ola de concienciación femenina que ha decidido decir basta ya de tomar como «normales» cosas que nos discriminan, no ya como mujeres, si no como personas».

llustración de Patricia M. Elvira.

Lucía Angulo se maneja con naturalidad por los despachos de las empresas más importantes del país desde su posición de socia de Shackleton, una de las agencias de publicidad más destacada. Madre de dos niñas,  para ella «la clave para cambiar el actual escenario radica en la educación. Como decía mi abuela: “El arbolito, desde chiquitito». Así crearemos una sociedad cada vez más igual y justa». La sanluqueña presume de que, «siendo directora general, he estado de baja maternal íntegra dos veces, sin renunciar a un solo día del cuidado de mis hijas. Y no se ha visto afectado mi cargo en ningún momento. Pero reconozco que no todos los sectores son tan abiertos y desarrollados como el del marketing y la publicidad en términos de equidad y paridad». Y puntualiza: «No comulgo con eso de que ‘si las mujeres paramos, se para el mundo’, porque si los hombres se paran, también se pararía. Reivindico, eso sí, la igualdad, en todos los ámbitos, como el salarial y laboral. Y doy por hecho en mi generación la igualdad de oportunidades y políticas justas».

La mujer culpable de que la web de ‘A la Contra’ luzca flamante con sus creaciones, la ilustradora Patricia M. Elvira, prefiere desmarcarse un poco de la opinión generalizada: «Creo que no es un problema de visibilidad. Considero a la mujer muy visible, importante y libre en Occidente. Es más bien una cuestión de ser consciente de cuál es la verdadera realidad de la mujer hoy en día, la cual a veces se dramatiza en exceso. Creo que el movimiento feminista, hoy por hoy ha tomado ciertos tintes políticos y socioculturales que lo alejan del fin real. La mujer en Occidente necesita hacerse valer por sus propias capacidades y no por su constante visión de víctima ante la sociedad. Lo único que está consiguiendo el movimiento feminista hoy en día es una retórica que excluye todas aquellas desigualdades que no afectan al sector femenino. Los hombres también sufren desigualdades frente a sus compañeras las féminas. Desde mi ámbito laboral, no creo que haya que trabajar por la igualdad. Si quieres ser bueno, trabaja duro y lo lograrás. Si vales para un puesto por tu destreza es simplemente porque has trabajado día tras día para conseguirlo. Y que te cuelgue algo o no entre las piernas es algo meramente anecdótico».

Cierra el círculo Cristina Lasvignes, una periodista muy reconocible por su carrera en radio y televisión, que desde hace un tiempo se dedica en cuerpo y alma a sus hijos. Cristina insiste en la importancia de la huelga de hoy y lo personaliza en una persona especial: «Es importante parar, por Natalia. Es enfermera, y trabaja en el hospital donde duermo desde hace días. Tiene dos hijos por los que tuvo que cambiar al turno de mañana. Cuando le he preguntado por el paro del 8 de marzo, ha sonreído y ha dicho: “Ay hija… aquí no se para”. Intento que me diga algo más, que me cuente si le gustaría parar, pero está realizando una cura y el doctor, además, la está observando. Es importante parar por la mujer a la que está curando, mi madre. Una mujer increíble, fuerte, últimamente más que nunca. Cuando era niña me sentía orgullosa de tener una madre que ocupaba un puesto de responsabilidad y que se codeaba con hombres de igual a igual. Con el tiempo aprendí que el ser mujer hizo que se encontrara con muchos techos de cristal… Quizá si hubiera sido hombre el sueldo hubiera sido otro y no nos habría tenido que preparar siempre ella, la cena. Y es importante parar por Aitana, mi hija de 4 años, y por su hermano Jacobo de 2. Porque en días como hoy, 8 de marzo, saldrán a pasear rodeados de mujeres que corearán frases, que poco a poco, con los años, irán entiendo, comprendiendo, y espero que poniendo en práctica en su vida».

Sirva este reportaje como prueba de adhesión del autor y de la redacción de A la Contra a la huelga y la reivindicación de las exigencias de igualdad en cualquier ámbito, además del aumento de visibilidad de la mujer. Y como dice Cristina en su reflexión final: hay que parar. Por la propia Cristina, por Raquel, por Marta, por Patricia Elvira, por Natalia, por Lucía, por Ana, por Jennifer, por Sibila, por Marta Tchai, por Patricia García, por Celia, y por tantas mujeres que no son tratadas como se merecen en esta España que no es país para mujeres. y no son tratadas así por nosotros. Los hombres. Cómplices necesarios en toda esta historia.

Como buen jugador de rugby le va el contacto, incluso cuando escribe. Lleva 20 años en el periodismo, 15 de ellos estuvo en el AS. Además ha tenido tiempo para comentar rugby en Canal +, Eurosport TV y Movistar, asomarse a Estudio Estadio, escribir para revistas como Esquire, GQ o Jot Down, y ser editor de deportes Terra y Vozpópuli. Actualmente escribe en El Confidencial y Eurosport y en la web de rugby '22'.

1 Comment

1 Comment

  1. Josefina Trujillo

    08/03/2018 at 08:43

    Bravo!!! Hacen falta más artículos como éste para «visibilizar» el papel, muchas veces pionero, de las mujeres y las dificultades con las que nos encontramos

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