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Molina en el partido contra Noruega. RFEF

Fútbol

Noruega: sueño y pesadilla para Molina

El portero valenciano debutó contra Noruega el 24 de abril de 1996, como jugador de campo. Cuatro años más tarde jugó su último partido, también ante los escandinavos. 

Seguramente a muchos, cuando escuchen hablar de Noruega, se les pase por la cabeza la crema de manos de Neutrogena, la marca de ropa Napapijri —aunque la firma es italiana, su logo es la bandera noruega— o el futbolista Odegaard. Es seguro que al vicepresidente de la Federación Española de Fútbol, José Francisco Molina, le vendrán a la cabeza dos recuerdos muy distintos.

El 24 de abril de 1996, en el estadio de Ullevaal de Noruega, domicilio del Valerenga Oslo IF, el exportero valenciano debutó con la Selección española en un partido amistoso. Para todos los jugadores estrenarse con el equipo nacional es un momento único y para Molina lo fue con doble motivo. A falta de 15 minutos para el final del partido y, con empate a cero en el marcador, Juanma López, excentral del Atlético, se lesionó. Clemente, seleccionador nacional, no tenía en el banquillo más efectivos que el portero y le hizo jugar, aunque lejos de la portería. Concretamente de carrilero izquierdo.

“Decían que mejor jugar con diez. Yo creo que no, que había que jugar con once aunque fuese con otro portero, que al menos algo ayuda”. Así lo explicó Clemente en esta entrevista para A la Contra. El técnico de Barakaldo no quería romper una racha de 15 partidos sin perder. Pretendía llegar con un expediente inmaculado a la Eurocopa de 1996 en Inglaterra.

Los primeros minutos de Molina con la Roja fueron… de azul (la Selección era visitante) y prometedores. Saltó al campo con el dorsal 18, pero tapado a la mitad con una tira de esparadrapo para aparentar ser un 13, y con los pantalones y medias negras que correspondían a la equipación de portero. Tocó ocho veces la pelota, dio cinco pases buenos y perdió dos balones. Su mejor acción llegó a falta de siete minutos para el pitido final. Un centro raso a la frontal del área fue rematado por Molina y salió pegado al palo izquierdo de la portería noruega. Por escasos centímetros no debutó con gol.

Tras el partido, las opiniones sobre el debut de Molina fueron diferentes. “Yo le pregunté, y él aceptó encantado”, manifestó el técnico en la rueda de prensa. Cañizares, portero titular en aquel partido, defendió a su entrenador: “Creo que siempre es mejor acabar con 11 jugadores que con 10″. “Si llega a marcar el gol, lo sacamos a hombros del campo”, expresó Fernando Hierro. Sin embargo, al difunto presidente del Atlético, Jesús Gil, no le hizo tanta gracia: “No me ha gustado porque no me parece una decisión seria”.

Al día siguiente, los periódicos dedicaron sus portadas a la hazaña protagonizada por el portero valenciano. El Mundo Deportivo: “Molina hace historia. El portero atlético debuta con la Selección y ¡casi marca! El AS abrió con el apellido del portero en grande junto a tres picas: “Clemente divirtió al país. El portero del Atlético debutó en Oslo como centrocampista, no perdió ningún balón y estuvo a punto de hacer un gol”. Marca tituló: “Comooor?… Y casi mete un golazo”.

Molina se estrenó contra Noruega  y contra el mismo rival jugó su último partido. Se despidió en el primer encuentro de la Eurocopa del 2000, celebrada en Bélgica y Países Bajos. La Selección quedó encuadrada en el grupo C junto a Noruega, Eslovenia y Yugoslavia. España debutó contra el país nórdico, en De Kuip, estadio del Feyernoord. Las crónicas relatan que la selección jugó mal, pero el partido será recordado por la cantada de Molina, que provocó el gol de los noruegos.

Después del partido, Camacho comentó: “Si hubiésemos ganado, hubiésemos hecho un partidazo”. Además, criticó la actuación del árbitro: “Este árbitro no está preparado para este tipo de partidos”. Curiosamente, el colegiado que dirigió el partido fue el egipcio Gamal Al Ghandour, que dos años más tarde grabaría su nombre en la memoria de los aficionados españoles durante el Mundial de Corea y Japón 2002. Dos días después del partido, Molina habló en rueda de prensa y asumió el error: “No he podido dormido bien desde el fallo”. Camacho no volvió a alinear a Molina en el once titular. Contra Eslovenia, Yugoslavia y en octavos contra Francia, Cañizares fue quien defendió el arco español.

Aquel error puso punto y final a su trayectoria en la Selección.

Describe su cabeza como el garaje de Homer Simpson: siempre desorganizado. Le promete a diario a una Marge imaginaria llamada conciencia que luego más tarde lo organizará, pero nunca lo hace. Un sillón, su cerveza Düff, el mando a distancia y el televisor con retransmisiones deportivas son sus acompañantes en el día a día. En A La Contra encontró el lugar donde puede contar esas hazañas del deporte que tanto le gusta ver.

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