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Oblak-Ter Stegen, ¿quién es mejor?

La última exhibición de ambos sucedió este fin de semana. Convirtiendo en costumbre lo que debería ser extraordinario, es decir, que el portero sea más noticia que el delantero.

Lev Yashin no recordaba sus paradas, quizá porque en plena Guerra Fría el peligro se escondía en cada esquina y uno nunca podía sentirse a salvo. “Los goles sufridos acechan, siempre. Uno no recuerda los que salvó, sino los que le metieron. El arquero que no tenga ese tormento interno, no tiene futuro”, dijo en su momento el único guardameta que posee el Balón de Oro. A esa amnesia ayuda también la escasez de cámaras en la época o la inexistencia de las redes sociales. Todas ellas altavoces del ego. Multiplicadoras de las hazañas. Quizá por ello es imposible que Jan y Marc André tengan esos olvidos, empeñados como están en ganar puntos y partidos desde su portería, obcecados en colarse en los highlights de la jornada, compitiendo en belleza e importancia con los goles de Griezmann o Messi.

La última exhibición de ambos sucedió este fin de semana. Convirtiendo en costumbre lo que debería ser extraordinario, es decir, que el portero sea más noticia que el delantero. Oblak salvó un punto para los suyos y Ter Stegen confirmó una victoria que antes ya había encarrilado Messi. Las dos dobles paradas del portero alemán, en el mismo partido y en momentos trascendentales, la primera con 2-0 y la segunda con 3-1, impidieron al Sevilla engancharse al partido y son ya historia de nuestra Liga. Paradas Casillescas que se decía hace no mucho. De esas ha coleccionado ya varias Oblak, como ese mano a mano salvado frente a Bacca el sábado. Aunque la sublimación del cefalópodo esloveno fue esa triple intervención ante el Bayer Leverkusen que Rubén Martín narraría machaconamente con ese “¡Qué paradón de Oblak!”

Las intervenciones de ambos también se pueden explicar con números. Y ahí Oblak golea a cualquiera. El cancerbero colchonero tiene más porterías a cero (73) que goles concedidos (72) en sus 125 apariciones con el Atlético de Madrid en Liga. Esas actuaciones le han valido para dominar durante tres campañas consecutivas el Trofeo Zamora al portero menos goleado. Su porcentaje de paradas se elevó en la pasada Liga hasta el 86,5% de acierto. Muro en esloveno se dice Oblak. Tampoco está mal el de Ter Stegen que se quedó muy cerca del rojiblanco con un 85% de acierto. Más lejos aparece el alemán en las estadísticas de la portería a cero. Solo en 37 de las 89 apariciones de Marc André en nuestra Liga ha echado el cerrojo. Y es que al portero azulgrana le están llegando más esta temporada que nunca y eso también lo reflejan los números. Son ya 11 goles encajados en 9 partidos.

Tanto Oblak como Ter Stegen representan a la perfección el perfil del portero moderno. Altos (1,89 el esloveno, 1,87 el alemán), con envergadura y pese a ello con una gran agilidad. “Porteros de área”, como los definió una vez Iribar, que a su vez saben salir y achicar, jugar en corto y en largo y que han trabajado sus reflejos hasta pulir sus movimientos. A sus características futbolísticas aportan otros intangibles como esa capacidad de liderazgo y una tranquilidad necesaria para vivir situaciones límite. Puede que todo parezca perdido, que el último tiro de gracia amenace con hacer añicos su partido o que un rechace ofrezca una segunda oportunidad a los rivales. Les da igual, ellos acudirán a tu encuentro pensando en atajar el peligro o en patentar los vuelos sin motor. Algo similar a lo que le sucede a Nadal cuando, agotado tras un intercambio de golpes, siempre alcanza esa bola que te obliga a volverle a ganar. Oblak y Ter Stegen siempre tienen una mano más.

Las diferencias entre ellos surgen más en las formas que en el fondo. La estética y la plasticidad de Ter Stegen ayuda a que cada parada suya sea un cuadro para el salón, una foto sin necesidad de filtros. Las formas de Oblak son más rudas, acciones dibujadas con brocha directamente sobre la pared. Igual de eficientes, pero menos bucólicas. Ambos terminan siendo superhéroes, pero resulta fácil identificar quién sería Superman y quién Hulk. Con los pies Ter Stegen podría ser Fred Astaire, mientras que Oblak parece sacado de Matrix. Nadie esquiva las balas como él. Por eso vive bajo palos esperando a que sean otros los que bajen los balones colgados.

Ninguno de los dos, pese a sus números, sus exhibiciones y sus grandes campañas en equipos tan punteros a nivel europeo como el Barça y el Atleti, han conseguido ni siquiera asomar en la lista de los grandes premios individuales. Durante estos años se ha extendido como un mantra que a Oblak le perjudica su procedencia, Eslovenia, ante el poco bagaje internacional de su selección. Como si la Liga y la Champions no fueran suficiente escaparate. Mientras que Ter Stegen, uno de los pocos insustituibles en Can Barça, vive opacado por la sombra de Neuer en Alemania. Pocos puestos más incomprendidos que la portería. Eso lo vio como nadie Eduardo Chillida, guardameta antes que escultor: “Las características que uno necesita para ser un buen portero son exactamente las mismas que para ser un buen escultor. En ambas profesiones, debes tener una buena relación con el tiempo y el espacio”. Esa es la razón de por qué Oblak y Ter Stegen son los mejores escultores del momento.

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