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Olympiacos 88-83 Real Madrid. Foto: Twitter Olympiacos B.C.

Euroliga

Atenas apaga la llama del invicto

El Real Madrid, tras 13 victorias consecutivas, vuelve a sufrir la amarga sensación de la derrota: 88-83 frente a Olympiacos.

El Real Madrid perdió su imbatibilidad en la Euroliga en la siempre complicada cancha del Olympiacos después de un ajustado final (88-83). Durante el encuentro hubo numerosas alternativas, los parciales se sucedían y las dinámicas cambiaban constantemente. Los pupilos de Pablo Laso tuvieron que remar continuamente para alcanzar a su rival, pero se quedaron sin aliento para la última embestida.

Sobreponiéndose a un errático final, con varios tiros libres fallados por parte de ambos equipos, el conjunto dirigido por David Blatt fue capaz de mantener la ventaja que había cosechado durante el último cuarto.

La pareja formada por Spanoulis y Williams-Goss fue un quebradero para la defensa madridista, sobre todo en el primer tiempo. Ante la ausencia de Llull, ambos exteriores aprovecharon la falta de efectivos capaces de acometer la ardua labor de frenarles para sumar 43 puntos. Por el Real Madrid, el más destacado fue Facundo Campazzo, que firmó un espectacular e inédito doble-doble de 14 puntos y 13 asistencias (récord de su equipo en Euroliga).

El buen inicio de los blancos (2-7) fue contestado rápidamente con un 11-0 del conjunto ateniense, que no perdonó las pérdidas rivales (4 durante este parcial). El plan de ataque madridista se ciñó al lanzamiento exterior, sin importar que la situación para ejecutar estos lanzamientos fuera la idónea. Como ya hiciera dos días atrás ante el Gran Canaria, resistió momentáneamente la tormenta y aguantó como pudo ante el acierto griego.

Con la segunda unidad (Felipe Reyes, Carroll, Rudy) produciendo como de costumbre el equipo de Laso logró colocar el empate, pero Spanoulis no estaba conforme con el rumbo del partido y se dispuso a cambiarlo completamente. El legendario guard griego anotó tres triples consecutivos en menos de un minuto que dejaron grogi a los madridistas. Williams-Goss, su compañero en la dirección, fue el encargado de asentar la distancia en el marcador por encima de los diez puntos. Al descanso, el americano ya sumaba 16 tantos.

El equipo madrileño salió de vestuarios siendo consciente de que los 52 puntos encajados en la primera mitad no podían volver a repetirse. Tras cuatro minutos, la energía de los blancos apagó la ofensiva griega: Olympiacos se quedó en solo tres puntos en este espacio de tiempo. Pablo Laso acertó introduciendo a Carroll junto a los titulares. El escolta fue un quebradero de cabeza para sus defensores, aunque pagó el peaje de mantenerse en pista con tres faltas en la parcela defensiva. Después de diez minutos fantásticos de los visitantes el marcador lucía un empate.

Sin Campazzo, el Madrid sufrió en ambos lados de la cancha, lo que se reflejó en un parcial de 6-0 favorable al conjunto heleno. La sequía ofensiva del anterior cuarto se repitió, pero en el aro contrario y de forma más acentuada. Los blancos no fueron capaces de anotar una canasta en juego durante más de 7 minutos. El más señalado de esta racha negativa fue Anthony Randolph, que mostró por primera vez en la temporada su versión más ansiosa y desacertada.

Una vez más, el conjunto madridista logró meter el miedo en el cuerpo al Olympiacos, pero no fue suficiente. Los fallos desde la línea de tiros libres (en especial dos lanzamientos errados por Deck) condenaron al Real Madrid, que tras 13 victorias consecutivas volvió a sufrir la amarga sensación de una derrota europea.

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