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Barcelona

Olympique de Lyon, la obra de Génésio

Un técnico de la casa guiando a un grupo de jóvenes tan descarados como inconscientes. Así se han reinventado en Lyon. Tras curtirse luchando contra monstruos en casa, ahora ponen en práctica lo aprendido en Europa. Es el Olympique de Génésio, un equipo de autor.

Hace 12 años, Bruno volvía a su casa cobijado por el anonimato. Lejos, muy lejos quedaban ya sus 12 temporadas en el club de su vida. Como futbolista nunca fue un puntal que destacara en un equipo que durante la década de los ochenta y principios de los noventa no vivió días de esplendor. Pero todo había cambiado a su regreso. El Olympique no era solo el orgullo de su ciudad, también era el club más grande de toda Francia, capaz de codearse con los grandes equipos del continente y alargar su tiranía en el hexágono durante siete temporadas. Tras dos décadas dirigido desde los despachos por Jean Michel Aulas, alanzaría su cénit en la 2009/10 donde el Bayern de Van Gaal le negó el paso a la final de la Champions. Por entonces, curiosamente, ya había perdido su dominio en Francia, mientras Bruno rescalaba desde abajo la pirámide del éxito.

El actual entrenador del Olympique de Lyon, Bruno Génésio llevaba dos años enrolado en las categorías inferiores del equipo de su ciudad cuando le llegó la oportunidad de entrenar al conjunto de reservas de la entidad gala. Estos competían en la cuarta división francesa, en el Championnat de France Amateurs, y el buen rendimiento del equipo facilitó su ascensión dentro del staff técnico. En 2011 se convirtió en ayudante de Remi Hardé, entrenador del primer equipo. Y durante tres temporadas se curtió a su sombra, en un período con demasiados claroscuros para el OL, donde Les Lions perdieron su dominio en la Ligue 1 y solo pudieron alzar una Copa de Francia. Más tenebroso aún resultó el periodo de Hubert Fournier que apenas duró temporada y media en el cargo. Durante todo ese tiempo Génésio estuvo a su lado. En diciembre de 2015 llegó su turno.


Un técnico interino


El de Génésio es el típico caso del entrenador que se hace cargo del equipo en una situación de emergencia. Una situación comprometida requiere siempre un hombre de la casa y eso es lo que pensó Aulas cuando en diciembre de 2015, el OL navegaba a la deriva por mitad de la tabla, era noveno aunque a tan solo cinco puntos de los puestos de Champions. Poco importó que en una temporada de transición como parecía aquella, a los pupilos entrenados ya por Génésio les eliminaran en la Copa de Liga (cuartos de final) y en la Copa de Francia (octavos de final). Todos los esfuerzos estaban enfocados a recuperar el tiempo perdido en la Liga y ahí se emplearon a fondo los Lacazzette (21 goles), Tolisso, Valbuena, Umtiti o Fekir. Fue el año de la irrupción de Gnaly Cornet o la ascensión al primer equipo de Lucas Toussart. Los cachorros empezaban a rugir con fuerza.

Ese año el Olympique se proclamó subcampeón de Francia de la mano de Génésio, convirtiéndose en el primer equipo que rompía la imbatibilidad del PSG (2-1 en la jornada 28) en año y medio y certificando el segundo puesto con una jornada de antelación tras la goleada cosechada ante el AS Mónaco (6-1). Génésio se había ganado la renovación y Aulas le extendió su contrato tres años más. Su primera temporada completa al frente del OL fue más irregular de lo esperado. Ni siquiera superó la fase de grupos de la Liga de Campeones, aunque en la Europa League encontró un escaparate inmejorable para lucir a la camada de jóvenes que se iba abriendo paso desde las categorías inferiores. Los pupilos de Génésio alcanzaron las semifinales de la competición. El Ajax les cerró el camino hasta la ansiada final. El llegar tan lejos en Europa tuvo un peaje caro en Liga, fueron cuartos y al año siguiente no disputarían la Champions.

Heridos en su orgullo arrancan la temporada 2017-18 con un equipo que cuenta con muchas caras nuevas. Tras la marcha del goleador Lacazzette (35G/42P la temporada anterior) y de veteranos como Valbuena, la línea atacante se renueva por completo. El centro del campo también. Memphis Depay vuelve a sentirse importante tras su paso frustrado por el United. Al holandés (19G/36P) que se siente cómodo jugando de falso 9, se le suma el gran rendimiento de Mariano (18G/32P) en su primera temporada como titular indiscutible fuera del Real Madrid. El otro gran fichaje de Aulas de ese verano, Bertrand Traoré, procedente del Chelsea, no solo suma fluidez al juego desde la banda, también goles (13) y desborde. El centro del campo es gobernado ya por una camada de jóvenes que empiezan a centrar los focos de media Europa: Tousart (20), Tanguy Ndombele (21), Houssem Aouar (19) y Nabil Fekir (24) imprimen un estilo dinámico y atrevido, más pendiente del marco rival que de resguardar la meta propia. Los partidos del Olympique son cada vez más atractivos, también más alocados. Pero la bisoñez de la entidad del Ródano con una línea defensiva muy por debajo del resto del plantel solo les dará para ser terceros con 78 puntos en Ligue 1, muy lejos del inalcanzable PSG (93), pero suficiente para volver a la Champions.


Génésio madura su idea


La 2018/19 parecía a todas luces la temporada de confirmación no solo para el proyecto de Génésio al frente del OL, sino también para gran parte de sus emergentes figuras. Estamos hablando del equipo, que después del Ajax, tiene la media de edad más joven (24 años) de los 16 candidatos a alzar la Orejona. Pero hay más cosas que los lyoneses comparten con los de Amsterdam. El gusto por la pelota, el despliegue físico en la presión y la velocidad para ejecutar sus acciones son algunas de las armas más destacadas del equipo de la región del Ródano. Y es que estamos ante una plantilla que puede dominar los partidos desde lo físico (lo que puede ser toda una amenaza para el Barça, sobre todo en la ida) y a partir de ahí desarrollar el resto de virtudes colectivas que posee.

Muchas de ellas se centran en una fase defensiva que cierra los espacios por dentro y que una vez recuperado el balón se despliega con rapidez a partir de la figura de Ndombele. Los cuatro atacantes que suele encontrar por delante: Traoré, Depay, Fekir y Dembele le abren un abanico de posibilidades y recursos que los convierte en una verdadera amenaza. Porque la velocidad y el poderío físico de estos nombres no están exentos de calidad. De ahí que la ausencia de Fekir, el goleador y máximo asistente de los galos esta temporada, para el partido de ida sea una gran noticia para los culés. Y es que el músculo más fuerte de los de Génésio es, a pesar de todo, la cabeza. Como así lo demuestra su lateral izquierdo, Ferland Mendy, un puñal por ese flanco por el que el Lyon suele cargar su ataque. El galo puede aparecer por fuera o por carriles más centrados, para filtrar pases en las vertiginosas transiciones de su equipo. También está capacitado para dar continuidad a la posesión del Olympique y suele sacar buen provecho de su dominio con ambas piernas. El Barça lleva tiempo siguiéndole la pista como recambio de Jordi Alba.

Génésio se ha visto obligado a cambiar su particular 3-4-1-2 tras un inicio de temporada irregular y con el nuevo año ha apostado más habitualmente por un 4-2-3-1, aunque el técnico galo no descarta repetir el 4-4-1-1 que tan buenos resultados les dio ante el Manchester City. En cualquier caso la buena racha del OL en este 2019 solo se ha visto manchada por la derrota hace 9 días frente al Niza (1-0). Hasta entonces contaba sus partidos este año por victorias (6), alguna de ellas tan sonada como la conseguida ante el PSG (2-1). Antes ya había dejado muestras en la Champions de lo que su equipo es capaz de hacer. El City de Guardiola no fue capaz de ganarle en ninguno de los dos partidos. En el Etihad se impusieron los hombres de Génésio (1-2) y en Francia, Pep y los suyos consiguieron rescatar un empate a última hora (2-2): “Creo que será un partido parecido a los del City, con la diferencia de que será a eliminación directa y que los grandes equipos elevan su nivel en este tipo de choques”, ha advertido ya el técnico galo.

Como admirador declarado de Guardiola, Génésio ha intentado fotocopiar para su Olympique de Lyon en gran medida lo que fue el gran Barça de Pep. El Lyon es un equipo que quiere la pelota, que se la disputará a los azulgranas sin miramientos, al menos al abrigo de su estadio el Parc OL, de hecho es el segundo conjunto en posesión en la Ligue 1, solo por detrás del PSG y está acostumbrado a ser protagonista con el balón. No obstante, y muestra de su carácter camaleónico, es el equipo de los 16 que quedan con menos posesión en Champions (46%). En Europa ha preferido sacar su perfil más vertical, dando más protagonismo a las transiciones que a la posesión y hasta ahora la moneda le ha salido cara. Pero el riesgo está ahí, ya que en esta edición de la Champions ha anotado 12 goles y ha recibido 11. En ningún partido ha dejado su puerta a cero. Y eso en un contexto de eliminatorias puede ser definitivo.

El partido, por tanto, cuenta con bastantes alicientes por más que el Barça parta como favorito. La camada de jóvenes liderada por Génésio augura emociones fuertes y algún que otro sobresalto a los culés. Un año después los fantasmas de Roma sobrevuelan una institución que vive a guantazos con el espejo, incapaz de reconocerse en un estilo tan metódico como añorado, en un debate cíclico que solo atina a resolver Messi. No bastará solo el argentino para calmar a las fieras de Génésio, hambrientas de gloria.

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