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Naomi Osaka sumó en Australia su segundo Grand Slam. / Foto: ZUMAPRESS.com/Cordon Press

Australian Open

Naomi Osaka derriba la puerta del estrellato

La joven tenista japonesa vence a Petra Kvitova para sumar su segundo título de Grand Slam y salir del Australian Open como nueva número 1 de la WTA (7/6, 5/7 y 6/4)

Llevaba años el tenis femenino generando candidatas (Kerber, Halep, Wozniacki, Muguruza) en busca de una nueva gran estrella hasta que la encontró el pasado 8 de septiembre en Nueva York. Aquel día fue Serena Williams la que terminó llevándose toda la atención tras perder los nervios incomprensiblemente ante el juez de silla Carlos Ramos, pero Naomi Osaka, entonces 20 años, ahora 21, sumó su primer US Open para presentar su candidatura, con un gran servicio, una derecha dominadora, un resto diferencial y una cabeza privilegiada, a suceder en el olimpo a las Margaret Court, Chris Evert, Martina Navratilova, Steffi Graf o la propia jugadora de Michigan. Hoy, cuatro meses después, esa candidatura ya es una realidad después de que la tenista japonesa haya derrotado en tres sets a Petra Kvitova en la final del Open de Australia (7/6, 5/7 y 6/4) para salir de Melbourne con su segundo título de Grand Slam (nadie conseguía repetir título de Gran Slam tras estrenar su palmarés en el anterior desde que Jennifer Capriati encadenó Australian Open y Roland Garros en el año 2001) y con el número 1 de la WTA (nunca un jugador asiático había sido antes el primero del circuito ni en ATP ni en WTA). Dos circunstancias que merece la pena destacar en el igualadísimo y divertidísimo circuito femenino: desde que Serena Williams sumara cuatro victorias de Grand Slam consecutivas entre el US Open 2014 y Wimbledon 2015, ninguna jugadora había logrado ganar dos Grand Slam seguidos. 12 torneos disputados y 8 ganadoras diferentes hasta la irrupción de Osaka, la más joven en lograr dos títulos de Grand Slam desde que lo consiguiera Maria Sharapova en 2006. Y todavía hay más: desde ese Wimbledon 2015, seis jugadoras habían alcanzado un número 1 que ha cambiado de dueña hasta en diez ocasiones. Siete jugadoras y once cambios ya contando a Osaka, la nueva líder del circuito WTA a partir de este lunes.

En cualquier caso, y pese a su ya habitual tranquilidad en la pista, la japonesa tuvo que sufrir mucho para derrotar a la luchadora checa, una jugadora que conoce de sobra que la vida puede acabar con los sueños en cualquier momento. Ninguna de las dos sabía hasta hoy lo que era perder una final de Gran Slam (Kvitova, de hecho, sumaba un magnífico 79% de éxito en todas las finales de torneos WTA que había jugado) y lo demostraron sobre la pista. El primer servicio volvió a ser la clave en un primer set en el que ambas tuvieron problemas cuando no consiguieron mostrarse contundentes al saque. Osaka, principalmente, en el quinto y en el séptimo juego de la manga, en los que salvó hasta cinco bolas de break de la checa para terminar manteniendo su saque. Mientras, Kvitova sufrió sobre todo en el duodécimo, que empezó con una doble falta y en el que la japonesa gozó de dos de las tres bolas de rotura que tuvo en el set inicial. Sin que ninguna lograra ganar al resto (Osaka sumó el 88% de puntos ganados con su primer servicio; Kvitova, el 76%), el parcial terminó decidiéndose en el tie break, en el que Osaka, con un resto espectacular y un passing casi definitivo, no dio ninguna opción a la checa (7-2).

La tremenda igualdad reinante en el encuentro se mantuvo en el inicio del segundo set, si bien los puntos de rotura hicieron por fin acto de presencia en Melbourne. Kvitova logró su primer break a la séptima oportunidad en el segundo juego (0-2), pero Osaka le devolvió la rotura en su quinta ocasión al siguiente juego (1-2), sumó fácil el suyo (2-2) y volvió a ganarle en blanco al resto a la checa en el quinto juego de la manga (3-2). Esos tres juegos consecutivos de la japonesa parecieron ser el punto de inflexión definitivo del partido, pero Osaka, por primera vez desquiciada por no saber cerrar su victoria, no aprovechó tres puntos de campeonato con 5-3 y permitió a Kvitova hacerle el break en el juego siguiente que le metía de nuevo en el encuentro (5-5). A continuación, la checa supo salvar un 30-40 a favor de la japonesa para asegurarse el 5-6 y llevarse el segundo parcial al resto tras una doble falta de una irreconocible y descentrada Osaka (5-7).

El paso por el vestuario le vino bien a la japonesa en el tercer parcial, que regresó de nuevo concentrada a la pista. Osaka se reencontró con su mejor versión en el segundo juego y volvió a ponerse por delante con un break en el tercero (2-1). Totalmente recuperada de sus dudas, con las pulsaciones bajadas y las emociones controladas, su primer saque se convirtió otra vez en dominador de los intercambios y, tras salvar un nuevo break de la checa en el sexto juego (4-2) y pese a no ser capaz de aprovechar un 0-40 a su favor en el siguiente, Osaka logró, ahora sí, con la lluvia haciendo acto de presencia, ganar sus dos últimos juegos con autoridad para terminar adjudicándose por 6-4 en el tercer parcial un sufrido triunfo tras dos horas y 27 minutos.

La puerta del estrellato ha sido derribada. Naomi Osaka ya está aquí. Empiecen a dejarle sitio en el olimpo.

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