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Rudy, protagonista absoluto en el OAKA. / Foto: ZUMAPRESS.com/Cordon Press

Euroliga

Un triple asombroso de Rudy congela el OAKA

El Real Madrid superó su nefasto primer tiempo para terminar llevándose de forma sorprendente el triunfo ante un necesitado Panathinaikos (73-74)

En el deporte competitivo, nadie sabe muy bien si es más peligroso un equipo cuando tiene algo en juego o cuando no y el Real Madrid, sin nada que hacer en la liga regular más allá de conocer el nombre de su rival en cuartos, no despejó la duda en su visita a la cancha del Panathinaikos: el cuadro madridista superó su paupérrimo primer cuarto para pelear la victoria hasta el final a los atenienses, el conjunto que sí que necesitaba el triunfo. Finalmente, los de Pitino, temerosos en determinados momentos del choque, no lograron esa victoria ansiada, la que les podía conducir hacia la postemporada. Un triple inexplicable de Rudy Fernández en la última décima del choque lo evitó (73-74).

Pese al 0-3 de salida, el primer cuarto del Real Madrid fue nefasto, en parte por su pobre acierto en el lanzamiento (2 de 8 en tiros de dos y 2 de 7 en tiros de tres), en parte por su pésimo balance defensivo. Pablo Laso utilizó su rotación de jugadores al completo en esos primeros diez minutos para intentar contrarrestar la superioridad local, pero el Panathinaikos fue ampliando su ventaja jugando a la carrera tras aprovechar la excesiva tendencia madridista al tiro exterior. Un primer parcial de 10-0 permitió lograr las primeras rentas importantes a los de Pitino (10-3), que ampliaron su ventaja hasta más allá de la decena tras un 2+1 de Papagiannis (18-6 minuto 5) y que consiguieron una máxima renta de 18 puntos poco antes de la bocina (32-14). Sin embargo, el Real Madrid, comandado por un imperial Tavares (11 puntos y 10 rebotes al descanso), equilibró el partido en el segundo cuarto y llegó a situar la desventaja de nuevo por debajo de los diez puntos (35-26). Nick Calathes (12 puntos y 6 rebotes en los primeros veinte minutos) rompió con siete puntos consecutivos el acercamiento blanco en favor de un errático Panathinaikos que consiguió llegar al descanso con doce puntos de ventaja (45-33) pese a estar más de cinco minutos sin anotar una canasta en juego en el segundo periodo.

Ese partido de altibajos entre el necesitado y el relajado se prolongó tras el paso por vestuarios, si bien inclinado hacia los intereses del equipo blanco, el que lleva tres semanas ya recibiendo tratamiento en el spa. El triple de Kilpatrick que alargó la renta hasta los trece puntos (48-35) no descompuso a la escuadra de Laso, que se situó a solo cinco puntos tras un triple de Randolph (54-49). Esa situación, de hecho, se puede considerar como una constante: un triple de Langford puso de nuevo la renta local en la decena (59-49), pero otro triple de Yusta sobre la bocina puso el partido en seis puntos con diez minutos por jugarse (59-53).

En ese cuarto definitivo, el triunfo local pareció sentenciado tras un nuevo 2+1 de Thomas que ponía el 71-60 en el marcador. Nada más lejos de la realidad: el Panathinaikos estuvo casi cuatro minutos sin anotar y un parcial de 10-0 favorable a los blancos dejó el partido por decidir en su recta final (71-70). El PAO tuvo el triunfo en su mano con dos tiros libres fallados por Papagiannis y un rebote ofensivo de Calathes con 73-71 en el luminoso, pero la última posesión, con 21 segundos por jugarse, terminó siendo para el Madrid. Su ataque fue deficiente ante los continuos cambios defensivos de los atenienses, pero el desenlace fue sorprendente: Rudy Fernández, más allá de ocho metros y cayéndose hacia atrás, lanzó desesperadamente a canasta cuando faltaba menos de un segundo para la conclusión y tenía a su defensor delante. Y el balón entró limpiamente en el aro.

Quizá, analizado ahora en perspectiva, sí que el Madrid despejó la duda de si es más peligroso un equipo con nada o con todo en juego esta noche en Atenas. ¿O la despejó el azar? Como esa pelota de tenis que toca la red y cae hacia el otro lado de la pista en aquella película de Woody Allen.

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