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La Tribuna de Brian Clough

Pausa y reflexión

Mucho se ha hablado de la crisis de 3 clubes de la Premier en las ultimas semanas: Manchester City, Manchester United y Tottenham, cada cual a su manera.

A casi nadie le gusta el parón de las competiciones de clubes por partidos de selecciones. A la mayoría de los aficionados nos corta el ritmo semanal, los partidos son poco atractivos en su mayoría y siempre existe el riesgo de que algún jugador vuelva a su club lesionado o con molestias. También los entrenadores ven este periodo como algo incómodo, salvo que tengan que tomárselo como un estudiante y las clases de recuperación: algunas cosas no han funcionado y estas 2 semanas sin Liga ni competición europea ofrece la posibilidad de rectificarlas, o al menos de buscar soluciones.

Mucho se ha hablado de la crisis de 3 clubes de la Premier en las ultimas semanas: Manchester City, Manchester United y Tottenham, cada cual a su manera. Aunque quizá se ha obviado la crisis más grave, la del Everton. El problema del City resulta tan simple como increíble parece que no se hubiera visto venir desde hace tiempo: le faltan centrales. Laporte es hoy por hoy su mejor defensa, pero se ha lesionado de gravedad y aun tardará un poco en volver. Guardiola contaba además en la plantilla con Stones, Otamendi y Fernandinho, medio defensivo reconvertido. La baja de Kompany no solo era significativa futbolísticamente, porque había pasado su mejor momento. Es mucho mas compleja desde el punto de vista del liderazgo de la defensa, pues ninguno de los 4 centrales en plantilla tiene esas características de voz y mando en el campo. La solución, dado que Guardiola es reticente a tirar de los jugadores en la academia del City, será acudir al merado el 1 de enero y esperar que los Reyes Magos de Oriente (en este caso, de Abu Dabi, tierra de libertad política y democracia a borbotones) le traigan el juguete deseado.

Comenté la crisis del Tottenham hace un par de semanas. Desde aquel artículo, las cosas han empeorado con una goleada inesperada en su visita al Brighton (3-0) con error grosero de Lloris y lesión grave (de las que duelen hasta viendo la foto), y no se vislumbra una fácil solución. Hay quien pide que Pochettino dimita (entre los medios y los aficionados-tuiteros) y sugieren nombres como Allegri o Mourinho, con lo que el remedio pudiese ser aun más grave que la enfermedad. A Pochettino quizá le quede la opción de revolucionar el once y contar jugadores que quieran estar allí, porque más de uno parece estar pensando en su próximo club.

La crisis del United da para un libro, pero resumamos con titulares: aún no hay director deportivo, Solskjaer no da mucho más de sí, la plantilla no tiene el nivel necesario, y siguen sin fichar el centrocampista (al menos uno, mejor 2) que les hace falta como agua de mayo. El fin de semana reciben al Liverpool, y creo que es la primera vez en los 15 años que llevo en Inglaterra que el Liverpool viaja a Old Trafford como claro favorito.

Pero decía que la crisis más seria es la del Everton, aunque ha ido pasando más o menos desapercibido hasta que, mirando la clasificación, les encontramos en puestos de descenso. Ningún club ha jugado más temporadas en la máxima categoría que el Everton, cuyo último descenso data de 1951. Tras ascender en 1954, ya no han vuelto a jugar en la segunda categoría. El Everton ha llegado hasta esta situación por la mezcla de entrenadores y jugadores que ha ido acumulando en las ultimas temporadas. Tras Roberto Martínez, el equipo ha estado en manos de Ronald Koeman y, sorprendentemente, Sam Allardyce hasta llegar a Marco Silva.

Silva llego a la Premier League de la mano del Hull City, un equipo que caminaba irremediablemente hacia el descenso. Aunque Silva no pudo evitar el desenlace esperado, el equipo mejoró lo suficiente como para que el Watford se hiciese con sus servicios. Allí posiblemente se vio lo mejor del fútbol de Silva, de la mano de la aparición de Richarlison. Ese buen momento fue breve pero suficiente como para que el Everton pusiera sus ojos en él. El Watford no quiso desprenderse de su entrenador y el Everton tuvo que contratar a Allardyce para evitar el descenso. Cosas del fútbol, el Watford bajó su rendimiento a partir de enero, y Silva acabó despedido. No tuvo el Everton el camino despejado: el Watford hizo una queja oficial por intromisión contra el Everton y pidió compensación. Además, aun tendrían que pagar la resolución del contrato de Allardyce, unos 9 millones de libras.

Silva se ha encontrado un equipo mal hecho, algo que sorprendentemente se repite constantemente entre clubes de elite. Se fueron incorporando jugadores según los gustos de los entrenadores, repitiendo posiciones y acumulando masa salarial: el Everton paga más que el Tottenham, por ejemplo. El último año y medio, y con cambios en la dirección deportiva, el Everton ha ido organizando algo su plantilla, pero no termina de jugar bien. El equipo, que había completado una larga racha de partidos sin perder en casa, fue superado por el Sheffield United (0-2), quizá algo inmerecidamente, y el City (1-3), al final del partido. En ambos casos el resultado pudo ser otro pero al equipo le falta frescura y claridad.

Silva no parece encontrar el equipo ideal. Puede que sea porque ninguno de los jugadores se está haciendo con el puesto de titular, o quizá no porque no tengan continuidad para hacerse con el puesto. De una manera u otra, Moise Kean, fichado de la Juventus, solo ha sido titular 2 veces, y ninguno de los delanteros parece ser el 9 definitivo. Calvert-Lewin parecía el jugador que se haría con el sitio, pero su evolución no ha sido la esperada (quizá por el mismo, quizá por los entrenadores), el turco Tosun no ha llegado a cuajar en el club y Richarlison no termina de mostrar la cara que ofreció en el Watford. Por la delantera aún se mueve el espectro de Theo Walcott, jugador que se iba a comer el mundo y que apenas se ha sentado a la mesa, ya acabando su carrera.

En el centro del campo, la baja de Gueye, traspasado al PSG, no ha sido fácil de cubrir. Se esperaba más de Delph, fichado del Manchester City, y de André Gomes tras una buena temporada como cedido. El brasileño Bernard ha ofrecido poco y los goles desde esta zona del campo solo los pone el islandés Sigurdsson. Otro joven prometedor, Tom Davies, se está quedando sin minutos.

La defensa tampoco se esta cubriendo de gloria. Pickford, el portero, ha bajado el nivel. Michael Keane, tras estar en las listas de todos los grandes, no ha dado el paso al frente, aunque aún es habitual en la selección inglesa. Seamus Coleman, ya a sus 31 años y tras una temporada en blanco por una fea lesión, es indiscutible, y Yerri Mina no ha sido el central dominador que se esperaba de él. Quizá el gol contra Inglaterra en el Mundial de Rusia tuvo demasiado que ver en la decisión.

En apenas un mes habrá otra pausa por partidos internacionales. Ese es uno de los momentos elegidos por los clubes para cambiar a sus entrenadores: 2 semanas sin partidos y tiempo para analizar la plantilla antes de que se abra el mercado en enero. Nada hace pensar que Guardiola o Pochettino pudiesen estar viviendo su último mes en el banquillo de sus clubes, pero seguro que Solskjaer y Marco Silva le ven ya fácilmente las orejas al lobo.

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