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Los 7 pecados capitales de estas fiestas

Lujuria, pereza, gula, ira, envidia, avaricia y soberbia: siete inclinaciones naturales del ser humano que en Navidad multiplican sus efectos.

Lujuria, pereza, gula, ira, envidia, avaricia y soberbia. Sí, los siete pecados capitales, aquellos de los cuales se ramifican los demás pecados del mundo. Siete inclinaciones naturales del ser humano que en estas fiestas navideñas multiplican sus efectos y nos arrastran al pecado y, en esto, tienen mucho que ver las marcas. Vicios de la moral que nos llevan a consumir. Seguro que has oído alguna vez la frase «Todo lo bueno de la vida es ilegal o inmoral o engorda».

Es una época de buenas intenciones, amistades, abrazos…, pero no nos descuidemos, los pecados están ahí… para alegría de muchos. Está claro en estas fechas, que las marcas deben pensar que el pecado da sentido a la vida, con su marketing parece que la hace más atractiva, peligrosa y hasta parece que más vital. Efectos secundarios que producen sobre todo cuando son veniales y dan alegría a estas fechas.

Avaricia: el deseo excesivo por obtener bienes materiales y riquezas. Amigo invisible, Papa Noel, los Reyes Magos, los Elfos, los regalos de empresa, las cestas de Navidad. Demasiadas excusas para regalar en las que marcas como Apple, El Corte Ingles o Zara nos llevan al pecado del consumismo excesivo. España es el segundo país de Europa que más gasta en estas fechas con una media de 265 € solo en regalos de Navidad, llegando a 517 € si incluimos todos los gastos asociados a estas fechas.

Gula: glotonería, apetito descontrolado por la comida y la bebida. Comidas y más comidas. Época en que los kilos caen para alegría de restauradores, charcuteros, fabricantes de turrones, polvorones y peladillas y empresas de bebidas alcohólicas. Alegría de marcas como Rua Vieja, Campofrio, El Lobo o Antiu Xixona. Papá Noel, su gran referente. Los turrones siguen siendo el producto estrella, momento en el que se compran más de la mitad de sus ventas anuales. La sidra, los bombones, el cava o los langostinos, sus acompañantes de excesos. Entre 2 y 5 kilos solemos engordar de media en estas fechas para regocijo de gimnasios y nutricionistas.

Pereza: afición desequilibrada al descanso y al ocio. Es época de vacaciones y excusas para descansar en casa cerca de la chimenea con un buen libro para alegría de escritores y editores. También época de consumo excesivo de televisión para gozo de Netflix, Movistar, HBO… Los libros son uno de los grandes regalos de estas fiestas. El regalo con el que siempre se acierta. La venta de libros infantiles aumenta un 85% en estas fechas para esperanza de la humanidad.

Soberbia: Apreciación descontrolada del valor propio, búsqueda intensa de atención y honor. Pecado que da su máxima visibilidad en centros comerciales. Escaparates que intentan captar la atención respecto a su competencia. Indicador claro de inseguridad y falta de autoestima de muchas personas y también muchas marcas, que lleva a sobrepromocionar y buscar la venta descontrolada y poco efectiva de sus productos. Debilidad española por excelencia.

Envidia: deseo desordenado de poseer lo que otros tienen. Muy intenso en estas fechas gracias a las redes sociales. Instagram, Facebook, WhatsApp grandes protagonistas de este pecado. También muy desarrollado en la decoración navideña para alegría de Zara Home, Maison du Monde o Ikea. El protestante Martín Lutero, el gran artífice de la decoración navideña y de este pecado ya que es considerado la primera persona que decoró un árbol de Navidad al ver las estrellas brillar entre sus ramas, decidió compartirlo con toda su familia y amigos.

Ira: tiene que ver con el enfado y el odio hacia los demás que nos lleva a comportarnos de forma cruel y violenta. Protagonismo absoluto de los cuñados. Eventos de todo tipo nos lleva a juntarnos más de la cuenta con la familia y que de ahí lo de los amores reñidos son los más queridos. La política y el fútbol, su ingrediente más desestabilizador. En estas fechas su protagonismo también lo tiene los juguetes y los niños maleducados. Y también del enfrentamiento entre Papá Noel y los Reyes Magos.

Lujuria: deseo desmedido de los placeres carnales de forma impulsiva y desordenada, siempre y cuando no sean protagonistas Scarlett Johansson para ellos y Brad Pitt para ellas. Todo tiene su perdón. Marcas como Victoria Secret, su gran estandarte. El rojo su color en estas fechas y la noche de fin de año su máxima expresión.
Pecar en estas fiestas tiene perdón sin penitencia. La provocación es grande y el marketing multiplica sus efectos, obviamente, a pesar de los esfuerzos de los consumidores de llevar una vida de rectitud y ejemplaridad.

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