¡Síguenos!
Penélope Cruz, en la gala de los premios Emmy. CORDON PRESS

Cine

Da igual que Penélope gane o pierda

En los Emmy, fue la gran perdedora de la noche, no tuvo la suerte del principiante porque no lo es, aunque a algunos les recorre una ligera satisfacción y disfrutan más ensañándose con su derrota.

Penélope aparte de no ser profeta en su tierra también tiene mala reputación. No es lo mismo provocar indiferencia que odio y en España muchas personas la detestan. Mientras tanto, la de Alcobendas engorda su currículum, esta vez con la nominación a un Emmy a mejor actriz de reparto en una miniserie, por su papel de Donatella Versace en El asesinato de Gianni Versace: American Crime Story, el primero que interpreta para una ficción televisiva. La española más antipática, reconocida mayormente así por sus paisanos, no levantó el premio, a pesar de que era la principal candidata. La consideramos la gran perdedora de la noche porque lo más justo hubiese sido su victoria, aunque a algunos les recorre una ligera satisfacción y disfrutan más ensañándose con su derrota.

En los premios Emmy, los Óscar de las series, no tuvo la suerte del principiante porque no lo es. Cualquier premio es un bien preciado, pero en cuanto la actriz esté de regreso en España, el país que no la valora, pero donde sigue viviendo, verá en su vitrina: un Óscar (más otras dos nominaciones), un BAFTA, tres Goya, un César honorífico o un David de Donatello, entre otros. A pesar de su relevancia internacional, no todos están de acuerdo con ponerle la etiqueta de mejor actriz española. Normalmente, queremos lo que no tenemos y cuando lo tenemos, ya no lo queremos. ¿A quién no le ha pasado alguna vez? A los españoles seguro, con Penélope por lo menos.

A Penélope se la quiere más fuera que dentro, tanto es así que es considerada una estrella en Estados Unidos, presente en el paseo de la fama desde 2011. Aquí tenemos un enfoque muy diferente a la hora de apreciar a un actor o a cualquier sujeto vinculado a la vida pública. Nos preocupamos, en general, por su vida privada, mientras que en otros países lo hacen por sus prestaciones artísticas. Los que vienen de fuera realmente se sorprenden. A Penélope no se la quiere, por no decir algo más fuerte, precisamente por eso, por no pronunciarse sobre sus intimidades, sobre lo que pasa en casa con su marido Javier Bardem, por querer hablar solo de su trabajo. Puede que ese sea el precio que tenga que pagar por querer vivir en el anonimato, a pesar de que, de vez en cuando, se la vea paseando junto a sus hijos por los jardines del Parque de El Retiro madrileño. El problema, para con su país biológico, radica en que todas esas estatuillas que ha ganado no están a disposición nacional, en un museo, al alcance del público, porque el ciudadano español es más de cotillear, de querer ver de cerca que de admirar, nos cuesta mucho.

Más simpático cae, sin embargo, sin haber ganado nada Antonio Banderas, a pesar de que sus comienzos son muy parecidos. Los dos, tras su éxito en España, con Pedro Almodóvar, saltaron a Hollywood y ambos, en sus comienzos, interpretaron a personajes latinos estereotipados. Penélope representaba algo así como el cuerpo del deseo. Ella ha conseguido los reconocimientos materiales, pero el respeto, al menos el del pueblo español, se lo ha ganado el primero, porque no es oro todo lo que reluce. No obstante, a Cruz parece darle igual, tiene el apoyo de la profesión y de la crítica, eso puede que irrite todavía más a sus enemigos. Como Penélope no les contesta, no hay nada peor que el silencio como respuesta.

Gran parte del público solo tiene prejuicios y opiniones infundadas, a pesar de que, también en la mayoría de los casos, pocos son los que ven sus trabajos o, si lo hacen, van predispuestos a que no les gusten. Su trayectoria está ahí, es incuestionable, no la ha falsificado, aunque, desde luego, no todo vale. Últimamente, se ha centrado en historias que, en ocasiones, hacen buena taquilla (Piratas del Caribe, Zoolander), pero carecen de calidad; es decir, películas menores y menos interesantes a nivel interpretativo, productos de entretenimiento más comerciales, de ahí que sus enemigos la tilden de actriz “sobrevalorada”. Eso, probablemente, ha cambiado en el último año. Llevaba mucho tiempo sin encarnar a personajes con tantos matices como Laura, en Todos lo saben, el melodrama español de Asghar Farhadi, director de actores y ganador de dos premios Óscar, o la hermana del diseñador de moda Gianni Versace, íntima amiga suya, con el que, finalmente, no ha conseguido el Emmy. Aun así, la importancia de Penélope es mayor cuando no le va tan bien o no gana; nos demuestra lo difícil que es hacerlo, básicamente porque es la única actriz española que lo ha hecho más allá de nuestras fronteras, pese a quien le pese.

Periodista vigués. No trabaja en el Daily Planet, ha estado en el decano de la prensa nacional y ahora va A la Contra, buscando siempre la mejor opción. Colabora con Radio Marca. Su debilidad no es la kryptonita, sino la Cultura y el Deporte, pero en el buen sentido. No vive en Smallville. Su nombre no es Clark Kent, tampoco es Superman, solo es periodista.

Comenta

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Anuncio
Anuncio

Más en Cine

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. ACEPTAR

Aviso de cookies