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Carlos Pérez de Ziriza. / Foto: María Carbonell

Entrevistas

Pérez de Ziriza: “Las canciones no te salvan de nada pero sí explican quiénes somos y eso ya es muchísimo”

El periodista musical acaba de publicar ‘No olvides las canciones que te salvaron la vida’, un libro a medio camino entre el ensayo musical y la narración confesional de sus últimos 30 años. Para A La Contra, Pérez de Ziriza le pone banda sonora a algunos de los acontecimientos deportivos más importantes de este tiempo

Carlos Pérez de Ziriza (Madrid, 1973) se adentra en su propia historia para relatar en tono personal, pero también desde una perspectiva aglutinadora y colectiva, tres décadas de canciones que marcaron un hito en el tiempo. Colaborador de medios como ‘El País’ o la revista ‘Rolling Stone’ y con otros cinco libros ya publicados, en No olvides las canciones que te salvaron la vida (Efe Eme) podemos encontrar a Pixies, New Order, Los Planetas, Patti Smith, El Niño Gusano o Teenage Fan Club.

TRES DÉCADAS DE CANCIONES QUE MARCARON UN HITO EN EL TIEMPO (lista de Spotify en clave deportiva recomendada por el propio Carlos Pérez de Ziriza para esta entrevista)

Pregunta: Este 30 de enero ha salido a la venta No olvides las canciones que te salvaron la vida. Se trata de tu sexto libro, ¿cómo se lleva eso de pasar de la crítica a que te critiquen?

Respuesta: Bien, bien, se ha de llevar bien. Y más cuando asumes el riesgo –como ocurre en este libro– de ahondar en un registro más confesional y menos periodístico. Estoy dispuesto a asumir cualquier palo. Que me aticen con saña, sin problemas.

En este libro es muy visible esa parte biográfica. ¿Lo convierte en el más difícil de haber escrito y/o el más liberador?
El más liberador, sin duda. Difícil, no tanto. Al menos, no en los primeros capítulos, los más lejanos en el tiempo. Los correspondientes a los últimos diez años sí que me costaron más, porque el ejercicio de introspección requiere un pequeño empujón cuando ya no está tan ligado a la nostalgia y es más cercano en el tiempo. Y también porque nuestra vida (por lo general) no cambia tanto entre los 15 y los 25 que entre los 35 y los 45, por ejemplo. Y eso hace que sea más complicado sacarle punta a ese último tramo.

Son treinta canciones que nos hablan de la pérdida, los sueños de juventud, el amor, el paso del tiempo y de la madurez. ¿Qué canción costó sacar más del baúl de tus recuerdos?
En realidad, lo más complicado no es que las canciones te vengan a la cabeza, porque hay decenas de ellas que tienes asociadas a momentos importantes de tu vida. Lo complicado es escogerlas de forma que se adecúen a un relato que consta de 30 capítulos sucesivos. La última que logré integrar fue Europe is Lost, de Kate Tempest. Me costó darme cuenta de que era perfecta para ilustrar lo que fue 2016. Para el mundo y también un poco para mí.

En el libro (y también película) de Alta Fidelidad, su protagonista se preguntaba “si escuchaba música pop porque estaba triste o si estaba triste por escuchar música pop”. Quería saber tu opinión.
Bueno, es una frase ingeniosa, pero tampoco la comparto al cien por cien: la música puede ser también un fabuloso chute de vitalidad y energía. No recomiendo, en cualquier caso, regodearse en la música triste como una forma de autocompasión. Aunque entre los 15 y los 30 años lo hice muchas veces. Hace años que ya no le veo sentido. Si leéis el capítulo 8, lo entenderéis a la perfección.

Además de pop, en tu recopilación hay también indie, rock o electrónica… Son algunos de los géneros que ponen la banda sonora a este disco, ¿hay géneros más salvavidas que otros?
Depende que cómo entendamos esa idea de salvar una vida. En cualquier caso, las canciones no te salvan de nada: el título del libro retiene la misma ironía de quien acuñó esa expresión en la letra de una canción, hace más de 30 años. Es tan solo una licencia expresiva muy bonita, que yo tomé prestada. Eso sí, las canciones sí pueden explicar quiénes somos. Y eso ya es muchísimo.

Siendo valenciano y habiendo nacido en el año 73, no puedo resistirme a preguntarte por tu opinión/vivencias en la Ruta del Bakalao.
Bueno, yo nací en Madrid y llegué a Valencia en 1981. Con ocho años. Apenas viví los estertores de la mejor época de la Ruta: un par de noches en Barraca y en Puzzle allá por 1992. Me fascinaba el ambiente, tan distinto a lo que yo vivía por las noches en Valencia capital, pero al mismo tiempo sentía que aquello no era para mí. Tuvieron que pasar años para que pudiera entender el fenómeno en su dimensión más aprovechable, que fue precisamente la de aquellos años (los ochenta) en los que yo era un crío y ni aparecía por allí, claro. Me hubiera gustado vivir muchas de las cosas que ocurrieron allí en 1986, 87 u 88, por ejemplo. Pero entonces aún me daba con un canto en los dientes con ir a un par de discotecas de la ciudad en sesión de tarde. El libro de Joan Oleaque y luego el de Luis Costa han servido para poner con contexto todo aquello, más allá de algunas mitificaciones con base poco sólida.

Yéndonos al terreno del deporte, te quería pedir que hiciésemos una playlist de algunos de los personajes o acontecimientos deportivos más impactantes de los últimos 30 años, tiempo que abarca tu libro.
Juegos Olímpicos de Barcelona (no vale la canción de Freddie Mercury y Montserrat Caballé): Seguramente no tenga mucho que ver con los juegos olímpicos, pero The Sound of Crying de Prefab Sprout me recuerda muchísimo a aquellas semanas. También el ver a Nirvana en mi ciudad, en un concierto más bien flojito.

Michael Jordan: Me viene a la cabeza Simply The Best, de Tina Turner. Y no creas que me hace mucha gracia, jaja. Si me hubieras preguntado por algún icono de la NBA en los 80, sin duda hubiera sido el I’m So Excited de las Pointer Sisters, que durante aquel tiempo fue sintonía de las retransmisiones de los partidos en la tele norteamericana, en pleno apogeo de Larry Bird y Magic Johnson.

Sudáfrica gana su Mundial de rugby y supera el Apartheid de la mano de Mandela: Mandela Day de los Simple Minds. Ahora la escucho y me parece plomiza, pero la tengo inevitablemente asociada al fin del apartheid. Hubiera sido más cool decirte el Nelson Mandela de Special AKA, pero sería mentirte.

A Carlos Sainz se le rompe el coche a 500 metros de ganar el Mundial de rallyes: Even The Losers, de Tom Petty.

Una subida a Alpe D’Huez de Indurain o Amstrong: Tour de France, de Kraftwerk.

Nadal ganando a Federer la final de Wimbledon en 2008: Stubborn Kind of Fellow, de Marvin Gaye. Nadie le puede negar a Nadal su dimensión competitiva.

El Barça de Guardiola: es inevitable, Viva la Vida, de Coldplay. Puedes llegar a aborrecerla por lo mucho que la sobaron, pero es una de las mejores canciones de Codlplay, cuando aún sabían hacerlas. Y a ver quién es el guapo que recuerda el año del sextete sin que le venga a la cabeza.

Usain Bolt bajando el récord del mundo de los 100 metros: Place Position, de Fugazi. Igual de fulminante.

Michael Phelps, deportista con más medallas de oro olímpicas: Pues mira, ahí, por la versatilidad tan enorme del tipo, capaz de ser igual de sobresaliente nadando en categorías tan distintas, escogería una de esas canciones que parecen tres o cuatro en una: del molde de Bohemian Rhapsody de Queen, This is Hardcore de Pulp o Good Vibrations de los Beach Boys.

Iniesta marca en la final del Mundial: Nunca ganaremos el mundial, de La Habitación Roja. Estoy seguro de que ese día se alegraron de haberse equivocado. O de que solo fuese una metáfora.

Explosión del deporte femenino, con Mireia Belmonte, Carolina Marín o Lydia Valentín: cualquiera de Sleater-Kinney.

Ramos empata la final de Champions en el minuto 93: Blackout, de David Bowie. Apagón, vaya. Que es lo que hice con mi televisor en ese momento. Apagarlo e irme con un buen amigo a disfrutar de un concierto y olvidarme del fútbol.

Fuera de eso, déjanos tu canción (o himno) favorito relacionado con el deporte.
World In Motion, de New Order. Leed el capítulo 2 del libro y lo entenderéis.

¿Qué canción te salva la vida a diario?
No soy muy de reproducir canciones en bucle. Aunque si tuviera que hacerlo con una, una canción de esas que te pones cada mañana y te sirve para que cualquiera de los obstáculos de la vida te resulten mucho más salvables, sería This is The Day, de The The.

En la selva del periodismo, A La Contra me es un gran ecosistema donde habitar. No entiendo la vida sin deporte, así como tampoco sin historias. En este espacio intentaré contar las que piense pueden resultar interesantes, y hacerlo con estilo propio. Como Hornby, me enamoré del fútbol "tal como más adelante me iba a enamorar de las mujeres: de repente, sin explicación, sin hacer ejercicio de mis facultades críticas, sin ponerme a pensar en el dolor y en los sobresaltos que la experiencia trae consigo”

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