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Simon Clarke celebra el triunfo de etapa I Foto Twitter @LaVuelta

Vuelta a España

Permiso concedido

El pelotón se entrega a una numerosa fuga de la que sacan partido Simon Clarke con la etapa y Molard con el jersey rojo de líder.

En un día vertiginoso y rápido como el viento, La Vuelta vivió ataques y calor por un tubo. Hubo tanta jarana en la primera hora, que a partir de ese momento, cuando se formó la escapada por detrás ordenaron tregua. Sky se plantó frente al grupo y concedió permiso a los de delante para todo, para la etapa y para el liderato. Sacaron partido de ello Simon Clarke, que levantó los brazos en Roquetas de Mar, y Rudy Molard, que se vistió de rojo gracias a su empeño por mirar hacia delante. No se vio preocupado a Kwiatkowski, que sabe que podrá dar unos días de descanso a sus compañeros con vistas a ese futuro cercano montañoso.

Aunque el perfil de la etapa solamente indicaba dos puertos puntuables, el día no tuvo un metro llano. Lo más bonito se vivió al inicio, con cientos de corredores buscando una fuga que anticipaba la gloria. Incluso ilustres como Nibali o Aru buscaron filtrarse en algún grupo que asustara al pelotón, pero no lo consiguieron. Al final se marcharon unos 25, pero con el permiso concedido pronto se dejó de colaborar en común y cada uno buscó las opciones por su cuenta.


Mollema, al palo


Cedió antes que nadie Matteo Trentin, que apuntaba a favorito del día y al mismo tiempo se destapó Alessandro De Marchi, que se fue por delante. Más tarde y de improviso llegaron a su rueda Bauke Mollema y Simon Clarke y los tres hicieron tanto camino que nadie tuvo ni tiempo ni piernas de reaccionar por detrás. Apretó a última hora Molard, que vio que lo de vestirse como líder era una realidad y no una utopía. Pero no llegó a tiempo de invitar a nadie más a la victoria por la etapa, que acabó en la maleta de Clarke, el más rápido del trío cabecero en la recta final de Roquetas de Mar.

No hubo historia alguna en el pelotón de favoritos, ni antes del puerto, ni durante ni después. Nadie quiso importunar el traqueteo de Sky, que condujo sin más prisa que la de llegar a tiempo de merendar. Kwiatkowski perdió el liderato y eso fue lo más reseñable de los últimos 90 kilómetros de la etapa, que fueron relativamente cómodos en el seno del grupo principal.  Mañana, el final en el Mar Menor brinda una buena opción a los hombres rápidos de la carrera, a los Peter Sagan, Elia Viviani y compañía, pero las dos cotas de tercera dan opciones a que una fuga busque oportunidades. Seguro que será otro día de ciclismo bonito. No se lo pierdan.

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