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Farfán, gol contra Islandia.
Farfán, gol contra Islandia.

Fútbol

Perú-Islandia: Nueva Jersey fue una fiesta

La selección peruana cerró su primera jornada doble de amistosos premundialistas con una sólida victoria frente al conjunto nórdico. El viernes había vencido por 2-0 a Croacia en Miami.

Sería injusto empezar esta crónica hablando de fútbol. Porque lo que sucedió en Nueva Jersey, a casi seis mil kilómetros de Lima, va más allá del deporte. El Red Bull Arena, ubicado en la ciudad ubicada al este de los Estados Unidos, podría perfectamente haber sido un estadio peruano. De los 25.000 asientos, probablemente 24.900 estaban ocupados por peruanos. Pero no peruanos cualquiera: compatriotas que viven lejos de su país hace muchos años, que probablemente no veían a su selección en vivo desde niños o, incluso, que lo hacían por primera vez.

Por eso el ambiente era festivo, por decir lo menos. El himno nacional fue cantado a todo pulmón, por un coro que pedía, literalmente a gritos, una cita como esta. Toda esa algarabía se fue mezclando poco a poco con el juego, como un platillo que se cuece en una olla hirviendo. Y vaya que hirvió rápido: a los dos minutos, Perú marcaba el primer gol. El Red Bull estalló. Los jugadores peruanos celebraron el gol como si fuera uno de eliminatorias, mientras que el público lo gritó como si fuera el de la final del mundo.

Poco después del tanto de Christian Ramos, empezaron los “olés”, una mala costumbre de la afición peruana cuando todo estaba demasiado lejos de ser definido. En este caso, sin embargo, se entiende: esas miles de personas estaban ahí para disfrutar, era una oportunidad única en sus vidas. Recordemos que en Paterson, una pequeña ciudad al norte de Nueva Jersey, viven 8.000 peruanos y que, según el censo del 2010, hay más de 600.000 compatriotas en todo el territorio estadounidense. Toda una sucursal.

Volvemos al fútbol. Después del shock del gol en contra y de los minutos de confianza que suelen tomar los equipos que marcan, Islandia se plantó mejor en el terreno y pudo realizar su juego, que consiste básicamente en esperar ordenadamente y salir a la contra con pelotazos largos buscando a su gigantesco centrodelantero y a sus veloces extremos. Tras unos minutos de presión en los que la defensa peruana se sintió insegura, un tiro de esquina y una desconcentración del portero permitieron que los islandeses empataran. El resultado, al descanso, era justo.

En la segunda parte, y ya con el público un poco más calmado —el gol de Islandia y la llovizna habían servido de ansiolíticos—, Perú retomó su papel protagónico. Salvo un ataque islandés al comienzo del segundo tiempo, el resto fue todo de la blanquirroja, que empezó a hacer el fútbol que le sienta mejor. Balón al piso, mucha movilidad de los cuatro de arriba y velocidad para tocar. El segundo gol llegó tras un centro al segundo palo, pivoteado por Jefferson Farfán y liquidado, casi sin ángulo, por Raúl Ruidíaz. Islandia nunca pudo levantarse del golpe, y lució resignada a ver cómo Perú rotaba con mucho criterio el balón y esperaba su oportunidad para liquidar el partido.

El momento llegó en el minuto 75, tras una buena jugada por la banda izquierda que finalizó Farfán, la figura del encuentro, ayudado por un desvío en un defensor islandés. Ricardo Gareca, con el resultado en el bolsillo, decidió poner en el campo a algunos jugadores que aún tienen esperanza de meterse en la lista de veintitrés que irá a Rusia, pero ni Beto da Silva ni Cristian Benavente pudieron destacar. Si miramos el plantel de Perú, hay veintiún jugadores que, salvo lesiones graves, son fijos en la convocatoria, con lo que sólo quedan dos cupos para subir al avión que cruzará el Atlántico. Y no quedan demasiadas oportunidades para ganárselos.

Perú será local (o volverá a ser local) el 29 de mayo ante Escocia en Lima, en lo que será la despedida del equipo frente a su afición. Luego, viajará a Austria, donde enfrentará el 3 de junio a Arabia Saudita. El 9 de junio se trasladará a Gotemburgo para chocar con Suecia, una semana antes de su debut ante Dinamarca en Saransk.

Si bien los partidos ante Croacia e Islandia han sido positivos en cuanto a resultados y juego para la selección que dirige Gareca, probablemente lo más importante es que el equipo está anímicamente a tope para lo que se viene. Será importante que se mantenga este buen nivel en los amistosos por venir para que el plantel llegue entonado a Rusia, que es donde los resultados importan. Esperemos que Saransk, como Nueva Jersey, también sea una fiesta.

Periodista y defensa central que no le teme al choque, salvo el que le planteó la realidad. Entrenador top en Football Manager. Lejano y solitario aficionado de la Fiorentina gracias a un melenudo llamado Gabriel Omar. Vive el fútbol como su país le enseñó: con taquicardia y el ceño fruncido. Trabajó en AS durante un año y ahora está de vuelta en Lima, su ciudad, donde escribe para una revista local, y desde donde intentará contarnos qué pasa en esas latitudes (o cómo se ve desde allí el otro lado del mundo).

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