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Petra Kvitova, durante el partido de cuarta ronda del Open de Australia ante Amanda Anisimova. Foto: Cordon Press

Australian Open

Milagro Kvitova

Sufrió cortes en los cinco dedos de su mano izquierda (es zurda) y los médicos eran pesimistas, pero ahora puede asaltar el número uno del ranking. Disputa su primera semifinal de Gran Slam en su segunda carrera como tenista.

Petra Kvitova (Bívolec, República Checa, 1990) es zurda y el 20 de diciembre de 2016 sufrió cortes en los cinco dedos de su mano izquierda. Cuando en las Navidades de ese año se encontraba retirada en su casa de Prostejov (en la región de Olomouc), recuperándose de una rotura en uno de los huesos del pie derecho, un ladrón consiguió entrar en la vivienda con un pretexto falso y logró salir con un botín de apenas 200 euros… y una persona marcada de por vida.

En 2011, fue nombrada la mejor jugadora de tenis del año tras ganar su primer Wimbledon (el segundo lo obtuvo en 2014) a María Sharapova (6-3 y 6-4) a la edad de 21, la primera nacida en la década de los 90 en cosechar el torneo de hierba de Londres. Ese mismo año también se hizo con el WTA Championships y la Copa Federación (tiene seis), y alcanzó el que es hasta hoy su mejor puesto en el ranking: 2ª (31 de octubre de 2011). En aquel momento, venía de conseguir la medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, tenía 26 años y era la número 11 del ranking WTA, el deportista checo más prometedor desde Tomas Berdych; pero según el cirujano encargado de ejecutar la operación Redek Kerble, las posibilidades de que la mano de Petra se recuperase de forma adecuada para la práctica del tenis eran muy bajas. Más de dos años después de aquel suceso, Kvitova, número 6 del mundo, ha alcanzado la semifinal del Open de Australia y amenaza el puesto número uno del mundo ocupado actualmente por Simona Halep.

“Cuando intenté defenderme, fui gravemente herida en mi mano izquierda. Estoy sobresaltada, pero afortunadamente viva. La herida es grave… Soy fuerte y lucharé”, escribió la tenista en sus redes sociales tras ser víctima de un robo con arma blanca (un cuchillo). Los médicos suturaron los tendones afectados durante una operación que se alargó casi cuatro horas; la mano de Kvitova permaneció vendada los primeros días y las siguientes semanas (en torno a 6 u 8) las pasó con una férula. Petra sintió que le habían quitado el tenis y que dejarlo no había sido su decisión; de un día para otro no podía hacer lo que quería, por lo que vivía. A pesar de las malas noticias que le había comunicado el cirujano, Kvitova no se dio por vencida; es alguien con mentalidad muy positiva, cuentan sus allegados. Su entrenador Jiri Vanek la acompañó en el proceso de recuperación, durante los casi seis meses que pasó sin jugar hasta su esperado regreso el 28 de mayo de 2017 en París, en Roland Garros. Al término del partido, el público de la Philippe Chatrier la ovacionó de pie y la checa por poco contuvo las lágrimas.

“Estoy muy contenta por haber decidido volver a jugar. Me alegro por cómo lo hice, pero realmente no importa cómo jugué. Gané, y lo hice después de lo que pasó”, afirmó emocionada en ese momento a pie de pista. Kvitova trabajó duro durante meses para que llegara ese momento, pero estaba segura de que acabaría llegando ese día. Celebró prácticamente cada pequeño avance de su rehabilitación, mientras combinaba su recuperación con otro tipo de actividades que distraían su mente, como la continuación de sus estudios, para no colapsar. Cuenta su preparador que cuando no podía hacer nada con su mano izquierda, hizo hincapié en la preparación física, y que cuando era capaz de agarrar algo, empezó a sujetar diferentes objetos, como vasos o pelotas. Antes de probar con su mano buena, jugó con la derecha a otros deportes similares como el tenis de mesa o el bádminton. No fue hasta marzo de 2017, tres meses después de la intervención quirúrgica, cuando cogió la raqueta por primera vez. Se sintió extremadamente extraña, como si no fuera su raqueta y como si no fuera su mano. La agarró durante apenas un minuto y poco a poco, en los días posteriores, fue aumentando el nivel de resistencia. Al principio, entrenó con pelotas más blandas de lo normal y golpeándolas desde la red, retrasándose de forma progresiva a la línea de fondo.

Kvitova mano.

La mano izquierda de Petra Kvitova, antes y después de la rehabilitación.

“He ganado mi pelea más grande”, confesó aquella misma tarde sobre la arcilla de París. Había superado el mayor desafío que había tenido nunca. Desde entonces, tras pasar aquel mal trago, solo ha cosechado alegrías. Después de ganar cinco títulos el año pasado, entre ellos el Open de Madrid (los otros fueron en San Petersburgo, Doha, Praga y Birmingham), el 2019 lo ha arrancado con diez victorias consecutivas y con triunfo en Sídney el 12 de enero. Entonces superó al ídolo local Ashleigh Barty, la misma que tampoco pudo con la checa el martes en cuartos de final del Open de Australia (6-1 y 6-4 en 60 minutos).

Considerando la gravedad de las heridas, que no pusieron en peligro su existencia, pero sí su trayectoria profesional, parece un milagro que haya podido recuperar su mejor tenis, o incluso más: analistas presentes en Melbourne creen que su golpeo está siendo tan rápido o feroz como el de cualquier otro tenista del cuadro masculino. Ella, por su parte, considera estar en el mejor estado de forma de su vida. No podrá olvidar lo sucedido en las Navidades de 2016, pero ahora está por primera vez en una semifinal de Gran Slam desde 2014 (la anterior fue precisamente en Wimbledon), el jueves contra la estadounidense Danielle Collins, como dice ella, “la primera en mi segunda carrera”.

 

 

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Periodista vigués. No trabaja en el Daily Planet, ha estado en el decano de la prensa nacional y ahora va A la Contra, buscando siempre la mejor opción. Colabora con Radio Marca. Su debilidad no es la kryptonita, sino la Cultura y el Deporte, pero en el buen sentido. No vive en Smallville. Su nombre no es Clark Kent, tampoco es Superman, solo es periodista. Le tiene mucho respeto al crío que fue y no le piensa defraudar.

2 Comments

2 Comments

  1. Antonio Lopez Lobeto

    23/01/2019 at 15:20

    Muy buen artículo.Estuve leyendo el relato con mucha atención.Me impresionou su voluntad para superar el problema y conseguir metas hasta antes inalcanzables.Muy buen trabajo Marcos.

  2. Pingback: Naomi Osaka derriba la puerta del estrellato | Australian Open | A la Contra

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