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Zidane dirige al equipo en el Mallorca-Real Madrid. Juan Carlos Cárdenas / EFE

Real Madrid

La pizarra del Mallorca-Madrid: el once camaleónico

En el Madrid todos la quieren al pie y sin desmarques de ruptura, sin movimientos a los espacios; el fútbol así es predecible y por ende fácilmente defendible.

El Madrid viajó a Mallorca con un ojo puesto en el partido del martes. A los de Chamartín ya no les quedan más comodines y otro error en Europa podría significar un desastre, de ahí que pese al número alto de bajas por lesión que arrastran los blancos, Zidane añadió un par de cambios más por sus ya conocidas rotaciones.

Enfrente estaba un Mallorca peculiar; los de Vicente Moreno son un equipo acostumbrado a jugar sin balón, a que la pelota la tenga siempre el contrario, a presionar y buscar el error del rival, pero no a generar desde la creación, es decir a responder a la propuesta del oponente más que a intentar imponer una idea propia.

Ante ese Mallorca, Zizou volvió a mostrar un once camaleónico, sin Kroos y Modric en medio campo, futbolistas que dan cuerpo al plan de juego blanco, y sin Hazard en la punta, el francés se ha reinventado un equipo con seis cambios con respecto al que jugó ante el Granada el último partido de Liga antes del parón de selecciones.

Sin el croata y el alemán, y con Valverde sentado en el banquillo, la manija y quién decidía cómo, dónde y a qué velocidad iban a jugar los blancos eran Isco y James, dos medias puntas de tranco lento y sin retorno defensivo; por delante de ellos, tres delanteros, dos nueves Jovic y Benzema y un extremo Vinicius. Un dibujo tan asimétrico como la idea, si la había.

Los primeros veinte minutos fueron un desastre; el Madrid se dibujaba descolocado, lento y torpón sobre el campo, sin un propósito claro de de cómo y a qué altura jugar, donde presionar o como buscar recuperar la pelota. Veinte minutos que han vuelto a dejar claro que no se puede estar improvisando cada partido un equipo, un sistema y un dibujo nuevo, que eso en una Liga como la española tiene un precio, y este ha sido muy caro. A los veinte minutos el Madrid ya perdía 1-0 producto de un enorme desajuste defensivo en el que Odriozola y James no se entendían y poco después del gol llegaba otro más, anulado al Mallorca, en un nuevo despiste de la defensa, por suerte corregido por el VAR.

El Madrid defendía mal, pero en medio campo la historia no era mejor; el equipo no salía con velocidad desde atrás, el Mallorca tapaba bien los pasillos interiores donde se ahogaban Isco y James, ambos totalmente desubicados, pero los únicos con las ideas más o menos claras para intentar tomar el control del juego. Media hora tardó el equipo en asentarse sobre el campo. Isco se pegó a Casemiro para dar salida al juego y James centró más su posición, muy abierta de comienzo, para asociarse con la pelota. El problema es que esos movimientos dejaban la banda derecha sin ocupar y sin escalones al medio campo. Al acercarse demasiado Isco a Casemiro para asear el juego, Karim se quedaba sin ayudas en la media punta, ya que de Jovic no había ni noticias, y al centrar James su posición, el equipo se quedaba sin opción de salir jugando por la derecha, y digo jugando porque lo que hizo Odriozola no es jugar, es embarullar.

A pesar de juntar muchos futbolistas por dentro, con la intención, supongo, de crear una ventaja numérica en medio campo, la realidad es que concentrar muchos pases entre Casemiro, Isco, James, Marcelo y Karim tan lejos del área mallorquina, al Madrid no le ha garantizado ni una mejor defensa con balón, ni pese a su control escénico conseguir a través de la posesión que el Mallorca pasase apuros defensivos, ya que esta presunta circulación del balón el Madrid la hace a ritmo de tango , cuando el fútbol actual pide rock and roll. En el Madrid todos la quieren al pie y sin desmarques de ruptura, sin movimientos a los espacios; el fútbol así es predecible y por ende fácilmente defendible.

Un fantástico pase de James con un no menos fantástico remate del francés y tres galopadas de Vinicius, terminadas al “estilo Vinicius”, fueron todo el bagaje ofensivo blanco en 45 minutos, pero al menos frenaron el ímpetu mallorquín.

La segunda parte fye un canto a la impotencia, porque los blancos querían pero ni sabían cómo ni podían. En un homenaje al ejército de Pancho Villa, cada jugador intentaba sumar, pero todos pidiendo el balón al pie y esperando que los desmarques los haga “el otro”, sin un solo movimiento coral, sin un soporte táctico que les ayudase; buena actitud pero nulo resultado. Además solo Militao ganaba duelos físicos. Cada salto, cada carrera era siempre dominada por una camiseta roja.

El francés movió el banquillo, retiró a Isco y Jovic, dos casos que el club debe analizar detenidamente, para meter a Valverde y Rodrygo, pero estos no traían un libro de instrucciones bajo el brazo, simplemente se sumaron al desbarajuste reinante, agravado por la autoexpulsión de Odriozola.

Los diez minutos finales fueron un correcalles donde el segundo gol bermellón estaba más cerca que el empate blanco. Los de Zidane tirando centros al área y los de Vicente Moreno defendiendo con comodidad; de hecho no hay una sola gran parada de Reina en 94 minutos.


Uno por Uno


Courtois: ¿Tuvo culpa en el gol? Yo creo que no, pero la realidad es que le han tirado dos veces a puerta y han sido dos goles- uno anulado- y cada partido que juega la historia es la misma. Por suerte para él, Areola hizo lo que hizo ante el Granada. El belga necesita de un gran partido ya o su titularidad estará muy en duda, si es que no lo está .

Odriozola: Hoy vivimos su realidad como futbolista, que no es más que la de un jugador atropellado, precipitado e irreflexivo tanto en ataque como en defensa; un futbolista sin lectura del juego ni de las jugadas, y eso en algún momento en ataque puede valer como elemento distorsionador, sobre todo en un equipo ofensivamente tan plano como este de Zidane. Yo creo que para jugar en el Madrid, en la posición que sea, hay que aportar más fútbol.

Ramos: Su estado de forma es preocupante. Defendió a Budimir a base de faltas “tácticas” pero que solo demostraron su impotencia para hacerlo por poderío. Lento en el repliegue, intentó como siempre tener presencia en ataque, pero fue muy bien defendido en el balón parado.

Militao: Comenzó con un par de errores con el balón lo que le condicionaron en su arranque; luego se mostró impetuoso y decidido en defensa, el único que ganó con claridad duelos físicos. El mejor de la defensa sin duda, aunque en posicional su lectura no es la correcta y con el balón no parece un jugador top.

Marcelo: Jugó muy cómodo en esa posición que tanto le gusta como falso centrocampista. Pese a tener mucho la pelota, apenas logró acelerar el juego y no se entendió bien con Vinicius, con el que se solapó en más de una ocasión. Uno de los culpables de ese continuo juego al pie con el que transita el equipo.

Casemiro: Se le notó cansado. Se escondió mucho entre los centrales y apenas participó en la circulación de la pelota en medio campo. Isco tuvo que bajar mucho en su ayuda, ya que sin Kroos en el campo a Casemiro se le ven las costuras en la organización de la salida de la pelota desde atrás. Que rotase Valverde y no él es algo incomprensible.

James: Comenzó como falso extremo derecho muy pegado a la banda y sin apenas entrar en juego; cuando centró su posición logró sacar 4 o 5 pases de calidad demostrando que su sitio en el campo no es la banda y menos aún la derecha. Isco y él no supieron ser compatibles en las mismas jugadas, no supieron mezclar. Como siempre le faltó fuelle para subir y bajar como exige ser volante y terminó desaparecido.

Isco: Supo leer lo que le hacía falta al equipo, pero su estado de forma no le permitió brillar jugando tan lejos del área contraria. Partido decepcionante de un jugador que se está desintegrando, cuyo rol debería ser de titular y que viéndole no apunta ni a suplente.

Vinicius: Casi todo lo escrito para Odriozola le vale al partido del brasileño; o sea atropellado, precipitado e irreflexivo. Tiene 19 años y una potencia diferencial, pero cuanto más juega más se aleja de ese proyecto de crack que aparentaba cuando llegó. Hoy fue el único que no buscó siempre el balón al pie, uno de los terribles defectos de este equipo, pero verle finalizar las jugadas daña los ojos.

Jovic: Hace cuatro meses que llegó al Madrid y da la sensación de que no hubiese entrenado nunca con sus compañeros. Ver sus movimientos sobre el campo hablan por las claras del trabajo táctico de este equipo; Jovic nunca supo qué hacer ni dónde colocarse para simplemente poder recibir algún balón. Cuando lo fichó el Madrid y tras verle en la Eurocopa Sub-21 mi pregunta era si este jugador era 60 millones de euros mejor que Mariano o De Tomás, que estaban en la plantilla, para ser suplente de Benzema; ahora simplemente dudo si es mejor jugador que ellos.

Benzema: Con Isco jugando lejos de él y sin nadie que hablase su idioma futbolístico a su lado (ni Vinicius ni Jovic lo hablan) a Karim le costó un mundo entrar en juego y sobre todo llevar peligro; aun así estuvo a punto de marcar en un gran remate al larguero. En este Madrid el gol es él o él.

Rodrygo: Jugó 30 minutos pero apenas entró en juego. Viendo el partido de Jovic, igual habría sido más lógica su entrada en el once inicial como extremo derecho, al menos el dibujo habría sido simétrico.

Valverde: Una de esas rotaciones de difícil comprensión. Que jugase Casemiro y no él deja a las claras que Zizou no le ve como su relevo natural y si eso es así, ¿quién lo es?, ¿nadie y reventamos al brasileño?. Como Rodrygo, Fede jugó 30 minutos, pero la expulsión de Odriozola lo descompuso todo; el partido se volvió un correcalles para el Madrid y al uruguayo le costó, de hecho no lo hizo, entrar en juego.

Brahim: Sin tiempo.

Zidane: Estamos esperando, yo al menos, a ver el «plan» del Madrid de este año, Creo que si en algún momento lo hemos visto en estos diez partidos, ha sido con cuentagotas. Lo que es evidente es que muchas de sus sorprendentes decisiones las está pagando el equipo, y hablo de decisiones tácticas y técnicas, de decisiones a la hora de formar la plantilla este verano y de cómo y con qué criterios la va a manejar a la hora de hacer los onces cada jornada.
Es evidente que tenía la mirada en el partido del martes, pero si es así y justificado por su problema con las lesiones… ¿Es más importante que descanse Valverde que Casemiro?, ¿no habría que cuidar un poco a Benzemá?, ¿Ramos no debería rotar y que jueguen Militao y Varane si el de Camas va a jugar el martes?, ¿va a ser titular Mendy en Europa sin haber jugado ni un segundo tras su lesión? Muchas decisiones poco comprensibles sumadas a otras menos aun este verano.

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