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Pochettino y el hundimiento del Tottenham

El técnico argentino vive su peor momento en cinco años y medio en el Norte de Londres. Un Tottenham a la deriva es ahora su mayor reto.

Desde que Helenio Herrera ganara la final de la Copa de Europa de 1965 con el Inter, los entrenadores argentinos han perdido siete finales. El último fue Mauricio Pochettino y aunque las sirenas del fin de ciclo no sonaron aquella noche, cinco meses después su Tottenham parece agotado. Ni el acomodo a su nueva casa, ni la llegada, por fin, de nuevos fichajes y sobre todo, la permanencia de la columna vertebral del equipo que alcanzó la final de Champions han actuado como dique de contención para un conjunto que parece escaparse por el sumidero. El Tottenham es undécimo en la Premier, a ocho puntos de los puestos de Champions y todavía no sabe lo que es ganar dos partidos consecutivos esta temporada. Pese a todo, Pochettino no pierde la esperanza.

Si por algo se ha caracterizado el conjunto del norte de Londres es por su carácter de secundario de lujo a lo largo de la historia. Solo dos campeonatos ligueros conseguidos hace más de 50 años albergan sus vitrinas y posiblemente la época de mayor estabilidad del club se produjo con la llegada de Mauricio Pochettino a su banquillo. En estos cinco años han celebrado un subcampeonato liguero (2016-17) y un par de copas perdidas, además de la reciente Champions, también hicieron pasillo al campeón en la final de la Copa de la Liga de 2015. Tras asentar al equipo en la zona noble de la Premier, clasificado para la Champions temporada tras temporada, el listón parece haber llegado a su tope y las exigencias están mutando en condena. «Lo más importante es ganar un trofeo. Año a año hemos progresado, pero todavía no tenemos nada que mostrar», dijo al principio de temporada Harry Kane, cansado ya de las medallas de subcampeón.


¿Un equipo al límite?


Las expectativas en el fútbol avanzan más rápido que el balón. Todo se precipitó tras la magnífica campaña en la Copa de Europa. El equipo había hecho un sacrificio físico y psicológico que llevó a varios jugadores a rayar por encima de su nivel habitual. De Son a Erikseen, de Trippier a Lucas Moura. Hasta el propio Daniel Levy era consciente de la situación: «Algunos jugadores han estado en los Spurs durante mucho tiempo y no es raro que quieran buscar oportunidades en otros lugares». Pochettino también estaba en la agenda de varios transatlánticos europeos pero Levy aseguró haber encontrado al «Ferguson del Tottenham» y prometió al argentino no vender a sus piezas principales.

El equipo, no obstante, se apagó tras aquella final. En gran medida porque varios de los pilares del conjunto londinense vislumbraron el final de una etapa. El danés Erikseen es el mejor ejemplo. “Lleva meses sin jugar bien, desde el final de la temporada pasada su mente no está en el Tottenham. Por diferentes motivos no ha recuperado el mejor nivel y no ha recuperado su mejor forma”. Así se expresa Glenn Hoddle, ex jugador y ex entrenador de los Spurs, sobre el momento que atraviesa el danés. No es el único que ha mostrado su desconexión y un rendimiento muy por debajo de su nivel (1 gol y una asistencia en 12 partidos). Tal y como ha publicado el Daily Mail, el staff técnico de Pochettino está también muy disconforme con Alderweireld, Vertonghen y Danny Rose, quiénes tampoco quieren prolongar su estancia en el norte de Londres. Los dos primeros terminan su contrato en 2020, el lateral en 2021.

Solo Harry Kane, erigido ya en el jugador franquicia del club, ha mantenido el nivel y los registros goleadores del año pasado. Con 6 goles en 10 partidos en la Premier League es actualmente la principal esperanza a la que aferrarse para los Spurs. Sobre todo tras el bajón en el rendimiento de Son o las actuaciones intermitentes de jugadores como Lucas Moura o Erik Lamela. Dele Alli lleva meses sin recuperar su mejor nivel y Winks o Sissoko son más jornaleros que artistas. La ruptura entre el técnico y los futbolistas es una de las razones para entender ese bajón: “Si el técnico y los jugadores no van de la mano, si cada uno hace la guerra por su cuenta es cuando pierdes al equipo”, reconocía Glenn Hoddle en una entrevista para DAZN.


Los refuerzos no suman


Este verano por fin Daniel Levy se rascaba el bolsillo para reforzar al subcampeón de Europa. La inversión total rondaba los 120 millones de euros aunque la política de fichajes ha dejado mucho que desear. Todas las incorporaciones han sido centrocampistas o mediapuntas, olvidando otros roles más secundarios. Tras la marcha de Llorente no hay un delantero centro que permita descansar a Kane o que le imprima competencia. Pochettino ha perdido también una alternativa en su juego de ataque. La defensa, pese a la baja de Trippier, tampoco se reforzó. De entre los nuevos el nombre más ilusionante fue el de Tanguy Ndombèlé. Los 60 millones desembolsados al Olympique de Lyon eran una apuesta de futuro y una alternativa más para dotar al centro del campo de los Spurs de mayor visión de juego. El francés ha ido ganando peso en el equipo (8P/2G) aunque todavía está lejos de ser la brújula del equipo del norte de Londres.

Más desaparecido aún está Lo Celso, al que una lesión en la pelvis apenas le ha permitido jugar 4 partidos. Peor es la situación de Sessegnon, otro de los nuevos, que ni siquiera ha podido debutar con los Spurs por culpa de una lesión en el muslo. El aire fresco no llega a un vestuario que necesita airearse. Y es que las lesiones se han cebado también con otros pilares del equipo. La portería ha sido la zona más afectada después de que el capitán, Hugo Lloris, se luxara el codo y esa luxación acarreara una distensión en los ligamentos del hombro. El resultado es que no volverá a ponerse bajo palos hasta principios de 2020. Hoddle apunta también hacia la nefasta planificación deportiva: “Es cierto que ha habido lesiones, los nuevos han sufrido lesiones, así que al final es como si no hubieran llegado refuerzos y todo está descompensado”.


Sin feeling pero con Gran Hermano


Quizá la gran campaña europea tapó algunos síntomas de agotamiento que ya empezaban a vislumbrarse. El Tottenham sigue sin ganar fuera de casa en Premier League. No lo hace desde enero de 2019. Pero en esta ocasión, el mal inicio en el torneo doméstico esta temporada ha tenido su eco más allá de las Islas. En Champions ha sufrido una derrota humillante ante el Bayern de Munich (2-7) y aunque es segundo en su grupo tendrá que jugarse el pase a octavos frente al Estrella Roja. En la Copa de la Liga fue eliminado por el Colchester United, de la cuarta división inglesa. El alejamiento entre técnico y jugadores ya no se disimula en Inglaterra donde aseguran incluso que Pochettino es conocido por sus pupilos como Gran Hermano.

Y es que el técnico argentino no está de manera presencial en todos los entrenamientos de su equipo. Esos días prefiere seguir las sesiones de trabajo de sus pupilos por el sistema de circuito cerrado de televisión del propio club. Según el prestigioso portal británico The Athletic esta actitud ha desilusionado a varios miembros del equipo, «cada vez está más separado de los jugadores» publicaron, por más que el mensaje de Pochettino vaya en dirección contraria: «Es momento para estar todos juntos. Es normal que nuestro juego haya creado muchas opiniones y rumores, todos necesitan hablar. Después de cinco años y medio aquí, este es nuestro primer momento malo. Espero que la presión caiga sobre mí, y no sobre los jugadores. Yo lo que quiero es continuar trabajando duro y creyendo en mi equipo».

La pregunta es si los jugadores siguen creyendo en Pochettino y sus métodos de trabajo. Algo de lo que se duda en Inglaterra. Y las voces discordantes no llegan solo desde los tabloides. La revista Four Four Two también se refería a ese estancamiento en las relaciones que está provocando el colapso en los Spurs. Ni las sesiones de trabajo ni los mensajes del técnico están calando en su plantilla. Hoddle tampoco ve claras las soluciones: «Es una cuestión de mentalidad, es la energía que desprende el equipo. No haces lo suficiente y metes la pata con tus compañeros, con tu entrenador, con los fans, con el club… no veo una reacción en el Tottenham ahora mismo y tienen que recuperar ese espíritu». Lo cierto es que Pochettino está ante un reto mayúsculo: reemprender la escalada hasta los puestos de Champions, lo que asegura el crecimiento y la viabilidad del club. Él, que despertó del letargo a los Spurs, sufre ahora el síndrome de la Orquesta del Titanic. Siguen tocando pero el viaje parece ir ya a ninguna parte.

 

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