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Mauricio Pochettino, técnico del Tottenham.

La Tribuna de Brian Clough

Pochettino y la fecha de caducidad

¿Ha llegado el tiempo de Pochettino a su fin natural? ¿Pueden durar los entrenadores más de 5 o 6 temporadas en el mismo club?

Por unos momentos había dudas. El Tottenham no gana fuera de casa desde enero, excepto en la Copa de Europa, y parece haber perdido frescura, incluso ya desde la temporada pasada. Había quien decía que empatar a domicilio con el City de Guardiola y en el derby con el Arsenal (pese a dejar escapar un 0-2) no son malos resultados, y tampoco es como para rasgarse las vestiduras por perder en Leicester (2-1) un partido que bien pudieron ganar, VAR mediante. Eso era quedarse con los resultados, obviando la derrota en casa frente al Newcastle, pero la visita del Bayern ya ha hecho saltar todo por los aires. 2-7. Lo nunca visto.

El Tottenham está en crisis, ya no cabe duda. Y da igual que el fin de semana gane su próximo partido. Ha perdido algo, o mucho, en los últimos tiempos. Pochettino es el quinto entrenador más longevo entre los 92 clubes de las 4 ligas profesionales y quizá ya sea mucho tiempo viéndose las mismas caras, más aún cuando la pasada temporada el Tottenham no fichó jugador alguno y las incorporaciones de este verano están entrando aun poco en juego.

El Tottenham ha crecido y jugado muy bien al fútbol de la mano de Pochettino. Los aficionados se han ido entreteniendo hasta ahora y suplían el hambre por los títulos por el sabor del buen juego. Los resultados pudieron haber llegado todos de un golpe en la final de Madrid, pero no fue así, y el juego, ahora, va decayendo. Caer eliminado en los penaltis en la Copa de la Liga contra un equipo de la cuarta categoría no ayuda. Es otro trofeo más que el Tottenham no va a ganar. Las grietas ya son claras y existen rumores de desencuentros serios dentro de la plantilla. Tampoco ayuda que Pochettino quisiera unos cuantos jugadores fuera del club y siguen allí, por lo que sea. El Madrid nos ha enseñado que no es fácil deshacerse de un jugador que se agarra al banco del vestuario. Será un poco de esto y un poco de aquello, un poco de mucho tiempo juntos y un nada de trofeos, discusiones entre entrenador y directiva y sueldos no comparables con los del resto de los grandes. Todos han dejado de disfrutar y el proyecto marchita lentamente. Recordemos que antes de la final de Madrid Pochettino dijo “si ganamos, me voy a casa”. Parecía un comentario jocoso, pero luego lo confirmó con seriedad: Habría llegado el final. Quizá el final había llegado en cualquier caso, y el titulo de la Copa de Europa hubiera servido para poner un broche de oro, un momento inolvidable en la historia del club.

¿Ha llegado el tiempo de Pochettino a su fin natural? ¿Pueden durar los entrenadores más de 5 o 6 temporadas en el mismo club? Podrían, pero estos casos son cada día más infrecuentes. Los clubes necesitan éxito rápido – sea cual sea su medida del éxito – porque el mercado es competitivo. La falta de ese triunfo final puede acelerar el final del proyecto, o quizá sea el triunfo el que retrase el momento. Desde ese punto de vista se puede entender la durabilidad de Guardiola en el Manchester City. Me da la impresión de que su estilo, tan detallista que es capaz de darle una charla táctica a Sterling al acabar la final de la FA Cup, aun en el campo y tras ganar 6-0 (que habrá hecho mal?), debe volver locos a los jugadores. A mí me pasaría si tuviese un jefe que me corrigiese absolutamente todo lo que hago. Pero a Guardiola le avala su colección de medallas, y seguramente por eso los jugadores son capaces de soportar las manías de su entrenador.

En cualquier caso, Pep se mete en territorio desconocido. Nunca ha estado tanto tiempo en ningún club y ya ha dejado alguna declaración en la prensa como las que hizo en su última temporada al frente del Barcelona: Acusa a la prensa de ser partidista en beneficio del Liverpool y ya les ha felicitado por el título. Apenas le falta decir que Klopp es “the fucking King” (con perdón), que sería la traducción más parecida a aquel comentario dedicado a Mourinho. Por la razón que sea, el Manchester City ya tiene en nómina y con acceso a lo que quiera a Gio van Bronckhorst, y se espera que tome el relevo de Guardiola al final de la temporada que viene… o esta. La mujer de Guardiola ya ha vuelto a Barcelona, lo cual puede ser significativo o no.

Llegue cuando llegue el adiós de Guardiola, la idea del City es apostar por una transición suave. Podría haber dado el equipo a Arteta, que se suponía que estaba aprendiendo de Pep. Se trata de que el proyecto “City” siga adelante sea quien sea el entrenador. Y el próximo será van Bronckhorst

Klopp, por su parte, lleva ya un tiempo a cargo del Liverpool. En la prensa surgen rumores de una posible salida con dirección a la selección alemana, sin especificar cuándo se daría esa salida, y su agente ha dejado entrever que Klopp no va a estar muchos más años en los banquillos. Si la misión de Guardiola era transformar un club de pies a cabeza, la de Klopp era – es – devolver al Liverpool donde siempre estuvo. Conquistada la Copa de Europa, la afición añora una Liga que no celebran desde 1990. Una vez que Iñigo Montoya (atención: spolier) se deshace del Conde Rugen, se pregunta a qué dedicar el resto de su vida. El negocio de la venganza consume muchas energías, y devolver la Premier League al Liverpool también. Cuál sería la principal motivación de Klopp, concluido el tour por la ciudad paseando el titulo liguero? Seria un caso similar al de Pochettino antes de la final de la Copa de Europa. Seria quizá la misma situación en al que se viera Guardiola si finalmente ganan el evasivo título.

Estos 3 proyectos podrían, o no, estar mas o menos cerca a su conclusión, pero lo que si esta claro es que son identificables. En la Liga, cuesta mucho ver las ideas de Valverde (de quien algunos aficionados culés piensan que su tiempo ya paso) y/o Zidane, y en la Premier nadie sabe cuales son los planes de un club tan importante como el Manchester United. Emery va haciendo mejoras en el Arsenal, aunque queda la incógnita sobre la velocidad a la que se producen los cambios, quizá insuficiente. Se puede pedir tiempo, tanto para Emery, como para Solskjaer o para el retorno de Zidane, y sin embargo, Brendan Rodgers ha caído de pie en el Leicester y todo funciona desde el principio. Cada club es una historia, está claro.

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