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Fútbol

Portugal se corona en casa ante Holanda

Un zapatazo de Guedes da la primera Liga de las Naciones a Portugal. Cristiano, como capitán, levanta una nueva copa. Holanda vuelve a quedarse a las puertas.

Es posible que sin los Rui Costa, Fernando Couto, Luis Figo o Pauleta esta generación portuguesa no existiera. O al menos no hubiera ganado tanto. Aquella nunca tuvo un jugador como Cristiano Ronaldo, alma mater de un equipo que orbita alrededor de su figura pero que ha aprendido a vivir sin sus goles. El equipo de Fernando Santos, cada vez más coral, cada vez más completo ha ganado una Eurocopa con el 7 lesionado en la final y acaba de alzar la novísima Liga de las Naciones sin que CR7 haya tenido que  hacer ninguna machada. Fue uno de sus herederos quien desniveló la balanza a favor de los lusos que alzan otro título y niegan la gloria a la magnífica generación holandesa. A Holanda, estupenda en todas las líneas le falta precisamente un Cristiano. Esta vez no le ha florecido un tulipán tipo Bergkamp, tampoco un Van Basten, ni siquiera un Kluivert. Mientras tanto sigue cultivando su leyenda de perdedor romántico.

La pelota siempre tuvo razón y se la dio a quien más la quiso. Así fue durante los 90 minutos en los que las alternativas variaron entre el rojo pasión portugués y el naranja desteñido por el marketing de Holanda. Quizá por ello, por mirarse en el espejo y no reconocerse en esa gama cromática le costó a los de Koeman hacer el partido previsto. Lo intentaron durante los primeros quince minutos en los que  el esférico lo amasó De Jong, incrustado entre centrales. Como si el balón no supiera brotar en la Oranje sin pasar por sus pies, con sus apoyos constantes y sus movimientos de distracción. Pero hoy tuvo una sombra alargada. La de William Carvalho que logró minimizar, sobre todo en la primera mitad, la influencia del reciente fichaje del Barça.

La pizarra de Fernando Santos pronto empezó a dar sus frutos por más que no tuviera reflejo en el marcador. Asfixiada la creación holandesa, Portugal crecía a través del buen toque de Bruno Fernandes. Cuesta creer viendo su despliegue esta noche que el portugués siga engrosando las filas del Sporting de Portugal. Es un lunar para todos los directores deportivos de Europa. Porque a su visión de juego suma su llegada y su recepción entre líneas, también su disparo. Uno de ellos estuvo a punto de abrir el marcador pero Cillessen volvió a demostrar que está para mucho más que ser simplemente portero suplente en el Barça.

El esperado duelo entre Cristiano y ese matrimonio perfecto que es De Ligt-Van Dijk fue más descafeinado de lo esperado. Quizá por que no saltaron chispas o por que Cristiano ha entendido en la madurez que no siempre hay que chocar contra un muro para acabar llevándose la gloria. Prefirió el delantero de la Juventus buscar las cosquillas a la defensa neeerlandesa a base de caídas a banda, recepciones entre líneas y abriendo hueco a sus compañeros. Porque las miradas las fijaba él, pero las balas las portaban Bernardo Silva o Gonçalo Guedes.

La madurez de Portugal se notaba en que el partido iba por los cauces que les interesaba a Cristiano y los suyos. Minimizada Holanda sin balón, ni siquiera una baja tan sensible en otro tiempo como la de Pepe, hizo tambalear los cimientos defensivos de los lusos. El que durante más de una década ha sido referente de la retaguardia ha encontrado relevo en Fonte y sobre todo Rúben Dias, defensa al que le queda poco en las filas del Benfica. Lo contrario sería un nuevo lunar en las direcciones deportivas de media Europa. Entre los dos consiguieron apagar todos los fuegos que la continua movilidad holandesa producía. Menos de los esperados en los primeros cuarenta y cinco minutos en cualquier caso.

Cuando la inspiración parecía dar la espalda a Portugal, tras chocar una y otra vez con el muro holandés, lo empezaron a intentar a base de córners. Pero eso con De Ligt-Van Dijk defendiendo las inmediaciones de Cillessen todo balón aéreo era un caramelo para ambos. El partido pese a todo se jugaba en el alambre, tan al límite como ese contragolpe comandado por Guedes que cortó Bergwijn al límite del reglamento. Tocó balón decía Undiano Mallenco ante las protestas lusas. Lo rozó, más bien. Mucho más contundente fue Gonçalo Guedes en la siguiente jugada. Su asociación con Bernardo Silva, muy guadianesco durante toda la noche, resultó fundamental para encontrar el gol. El pase en la frontal fue un regalo para Guedes que perfilado y centrado soltó un zapatazo imposible para Cillessen. El cancerbero culé puso la mano y se la dobló. El heredero de Cristiano daba ventaja a los lusos.

La réplica y el empate lo tuvo Memphis Depay en su cabeza. El magnífico servicio de Van de Beek, hoy de nuevo revulsivo, llegó en perfectas condiciones al delantero Oranje pero su testarazo no encontró la dirección adecuada para sorprender a Rui Patricio. El esférico terminó acunado en su pecho. Pero Holanda había dado ya un paso adelante definitivo, más activa y con más movilidad, con los laterales, sobre todo Dumfries jugando de lateral -extremo y Van de Beek convirtiéndose en un dolor de cabeza constante para los lusos. Indetectable, como durante toda su temporada. No obstante, la sorpresa la pudo dar De Roon, con un zarpazo desde la frontal que hubiera vuelto a premiar a los secundarios.

Le faltó puntería y mordiente a Holanda y quizá por eso Koeman se acordó de Luuk de Jong a los 80 minutos. Fue demasiado tarde porque en un minuto remató dos veces en el área. Sus 188 centrímetros eran oro en cada balón aéreo, aunque su participación fue como la gaseosa, y tras esa salida fulgurante no volvió a crear peligro. En ese tiempo no quiso saber nada Undiano de penaltis en una u otra área, mientras Portugal sobrevivía con las arrancadas de Cristiano o Rafa, recién salido y con calidad suficiente para provocar una revolución. Lleva tiempo Portugal mimando la cantera, cuidando su producto y alimentando a las futuras generaciones con los éxitos del presente. En el banquillo hoy no solo sobresalía Rafa, también Joao Félix, Diego Jota o Rubén Neves, ninguno ha cumplido los 23 años.

Aunque al talento y a la juventud hay que rodearlo de experiencia y eficacia. Bien lo sabe Holanda que tiene todo el futuro por delante, pero está como tantas otras veces en su pasado, reescribiendo un cuento conocido. Admirada por todos, enaltecida por críticos y aficionados, y perdedora como casi siempre. Le vuelve a quedar al equipo de Koeman aquello del vencedor moral, título de consolación del que siempre hicieron bandera, la mayoría de veces con motivo. Esta vez vuelven a tenerlos, después de cargarse a Francia y Alemania en su grupo, de derrotar a Inglaterra en semifinales, solo podría achacársele cierto temor en la final. No redoblar su apuesta el día más indicado. Algo tendrá que ver la presencia de Cristiano y una selección que ha sabido entender a su máxima estrella y viceversa, por más que hoy no acapare todos los titulares. Sí las fotos, porque fue él quién levantó la copa, con la que los lusos estrena el palmarés de la Liga de las Naciones y lanza un aviso al continente. En Portugal hay fútbol y cuerda para rato.

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