Presos de los segundos | Atletismo | A la Contra
¡Síguenos!
Fernando Carro regresará de Berlín con una medalla de plata. / Foto: ZUMAPRESS.com/Cordon Press

Atletismo

Presos de los segundos

Entre la decepción de Bruno Hortelano y la alegría medallista de Fernando Carro pasaron pocos minutos que representan la importancia del tiempo en la vida.

El deporte es pura magia. Igual te tiene un rato con la mirada perdida lamentando una decepción, como te obliga a abrir una lata de cerveza de celebración. El ser humano es así. Y eso se representa especialmente en los grandes acontecimientos deportivos, llámese un Mundial de fútbol, unos Juegos Olímpicos o un Europeo de Atletismo. Entre la carrera de Bruno Hortelano, cuarto, y la de Fernando Carro, segundo, apenas pasaron unos pocos minutos, suficientes para poder comprobar la importancia que tiene el tiempo en la vida. Somos presos de los segundos.

Fernando Carro dio a España la segunda medalla en Berlín y lo hizo a lo grande, persiguiendo el oro y siendo inconformista. “Me voy satisfecho, pero quería ir a por el primero”, reconoció poco después de acabar la carrera. Ese es el tipo de atleta que debe perseguir el deporte nacional, el que no está contento por estar en semifinales, el que no sonríe por un quinto puesto. Las leyendas siempre son inconformistas: cuando hacen bronce, quieren plata, más tarde el oro y después el récord del mundo. Y ese tipo de atleta nos ha brindado la segunda medalla en estos Europeos. Yo ya me he subido al carro de Fernando. Y cabemos todos.

Antes de eso, de abrir la cerveza y cenar con una sonrisa, habíamos vivido la otra cara de la moneda, la de la decepción, representada en la figura de Bruno Hortelano, cuya historia de superación ha conmocionado a toda España. Después de dos años de trabajo, de rozar la depresión y de tocar fondo, el hombre más rápido de este país volvía a una gran final internacional. Su medalla de chocolate nos lleva al lamento, pero su carrera estuvo al nivel que se le presuponía. Corrió en 20.05, a una centésima del récord de España, pero la final tuvo nivel mundial, con un campeón en 19.76, marca más propia de jamaicanos o estadounidenses.


El carisma de Bruno Hortelano


Pero dio igual, porque Hortelano nos tiene seducidos con su carisma. Hay deportistas que tienen ese don. Seguramente sea algo que no se puede comprar, ni vender, que no se puede adquirir y cuya fórmula es desconocida. Algunos apuntarán hacia la importancia de un buen representante, otros incidirán en hacer caso al público, pero yo creo que da igual, esa conexión deportista–espectador llega y fluye sin saber cómo. Y Bruno Hortelano la tiene. Con menos caché y menos currículum que otros como Orlando Ortega, medallista olímpico, o Ana Peleteiro, medallista mundial, los segundos previos a la final del 200 nos congelaron el corazón. Y después, durante los veinte segundos, todos nos fuimos levantando del sofá, como cuando tu equipo tira tres paredes y deja mano a mano al delantero. Así vimos y sufrimos los 200 metros, antes de caer rendidos al sofá, derrotados.

La jornada dejó otras sólidas actuaciones para el atletismo español. Sergio Fernández se regaló su mejor carrera del año en la gran final de los 400 metros vallas. Se sacó de la manga un fabuloso 48.98, la segunda mejor marca de su vida en la cuarta carrera que disputaba esta temporada al aire libre, condicionado por las lesiones. En Berlín ha vuelto a demostrar que es un competidor impresionante y que la palabra nervios la suple por motivación. Hay atleta para años.

1 Comment

1 Comment

  1. Pingback: Más luces que sombras en Berlín | Atletismo | A la Contra

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Anuncio
Anuncio

Más en Atletismo

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. ACEPTAR

Aviso de cookies