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Fútbol

Pronóstico para el Clásico: 0-0 (1-1)

Sabemos que quien llega en peores condiciones suele dar la sorpresa, sin que ello sea garantía de victoria, pero sí de igualdad.

Este texto se autodestruirá en pocas horas, solo depende de cuando arranquen la lectura o, si son pacientes, de cuando terminen de leerlo. En cuanto finalice el partido del Camp Nou lo escrito aquí desaparecerá como lágrimas en la lluvia o, peor aún: solo servirá para dejarme en mal lugar y como demostración de lo poco que sabemos los periodistas, incapaces, siquiera, de adivinar un resultado. No faltarán quienes me lo recuerden en las redes sociales, donde funciona la hemeroteca más ágil e implacable que han visto los tiempos.

A pesar de todo, el juego de la adivinación es tan divertido como el fútbol y el único en el que nos está permitido participar activamente. De manera que no pienso reprimirme. Con los años, además, creo que se desarrolla un cierto instinto para intuir el funcionamiento del fútbol, entendido como un fenómeno que cuenta con sus propias reglas. Igual que los Pelayos eran capaces de percibir las derivas de la ruleta para determinar hacia qué números se inclinaba el azar, la observación futbolística nos permite detectar algunas tendencias que no son de carácter matemático, sino más bien espiritual. Por ejemplo: proclamarse campeón por anticipado tiene el mismo efecto que escupir al cielo. En general, podríamos afirmar que el fútbol penaliza cualquier tipo de arrogancia, y no citaré casos más sutiles para no extenderme y no molestar.

Centrados en los Clásicos sabemos que quien llega en peores condiciones suele dar la sorpresa, sin que ello sea garantía de victoria, pero sí de igualdad. De repetirse esa inercia, el Clásico que asoma debería terminar en empate, dado que es el Real Madrid quien se aproxima al partido con menos certezas y resultados más pobres. Si nos atenemos a los antecedentes lo más seguro sería apostar por un empate a dos, y lo entenderán cuando repasen la secuencia. Desde el 5-0 del Barça al Real Madrid de Mourinho, los resultados de los Clásicos disputados en el Camp Nou han sido los siguientes: 1-2, 2-2, 2-1, 2-1, 1-2, 1-1, 2-2. La ruleta tiene una querencia muy definida.

Evidentemente, el pronóstico necesita una corrección. En el duelo que se nos echa encima faltarán Cristiano y Messi, 44 goles en los Clásicos (26 Messi y 18 Ronaldo), lo que nos aconseja una drástica reducción del cálculo goleador. Apostemos, pues, por un empate sin goles, el doble bostezo del que hablaba el poeta, o en el más exuberante de los escenarios por un 1-1.

Aunque ese marcador pudiera parecer inocuo, no lo sería en absoluto para el Real Madrid. ¿Qué hacer con Lopetegui si el duelo finaliza igualado y con un buen partido de los madridistas? ¿Qué hacer con el preacuerdo con Antonio Conte? De empatar, la distancia con el Barcelona (y el Atlético) se mantendría en la razonable diferencia de cuatro puntos a falta de 28 jornadas. Quién sabe si los dioses del fútbol no considerarían como un acto de arrogancia despedir al entrenador en semejantes circunstancias.

Otra regla no escrita del fútbol nos dice que la suerte, bueno o mala, es un valor en constante fluctuación, pero con tendencia a cero. Y no olvidemos que el Real Madrid solo hizo méritos para ser derrotado en Sevilla. Contra CSKA, Alavés y Levante le llovieron piedras, fenómeno meteorológico muy poco frecuente.

También hemos advertido con el paso de los años que el fútbol elige héroes imprevistos, tipos que hasta el día de autos habían sido ninguneados. De ser cierto, estaríamos en condiciones de imaginar un gol de Malcolm, pero sospecho que es más probable uno de Arturo Vidal… o de Vinicius.

Se insiste mucho en la ausencia de Cristiano y Messi, pero habría que hacer notar la presencia, por vez primera, del VAR. Se dice que el sistema ha demostrado su eficacia, pero le falta esta prueba, y no descarten que hoy se funda algún cable. Por cierto, suponer que nos encontramos ante el primer Clásico de la historia que no generará polémica arbitral durante varios días provoca más angustia que tranquilidad. ¿De qué hablaremos entonces?

El resto son islas con nombre propio (Bale, Suárez, Coutinho, Benzema…) que incorporan en cada caso un universo y una ruleta particular. No es posible resolver todas las ecuaciones, ni deberíamos pretenderlo. Conviene dejar algo al fútbol.

La última propensión que hemos diagnosticado, y de manera más contundente, es que el fútbol lleva la contraria por sistema a quien tiene la osadía de hacer un pronóstico y desarrollarlo. Es por eso que el juego más refinado consiste en imaginar con todo lujo de detalles lo que no deseamos que ocurra. A ver si hay suerte.

Periodista, ciclista en sueños, cronista de variedades y cinéfilo (sector La La Land). Capitán del equipo para que le dejen jugar. Después de tantos años, sigue pensando que lo contrario del buenismo es el malismo. Fue subdirector del diario AS y colabora con El Transistor de Onda Cero. Ahora se lanza a esta aventura de 'A la Contra' porque cree que hay que hacer cosas. Y esta tiene buena pinta y le apetece mucho.

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