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La selección de Argentina de rugby antes de un partido del Rugby Championship. / Cordón Press
La selección de Argentina de rugby antes de un partido del Rugby Championship. / Cordón Press

Rugby

Pumas, Pampas y Jaguares: el rugido del rugby argentino

Hace 10 años, el 19 de octubre de 2007, Argentina escribía la página rugbística más brillante de su historia al subirse al podio en el Mundial de Francia tras derrotar a la anfitriona en el Parque de los Príncipes. Los Pumas lograban así su mejor clasificación en una Copa del Mundo. Una selección que no competía en ninguna competición de primer rango hacía saltar la banca. Por ello la IRB discutió en el Congreso de Woking el plan de desarrollo y dónde ubicar a los Pumas, y en contra de la opinión de la dirigentes de la UAR, decidió hacerlo en el Rugby Championship del sur, en el que desembarcó finalmente en 2012.

Desde entonces muchas cosas han cambiado en torno a la selección argentina de rugby.  Y muchas de esas cosas lo han hecho porque el medio melé de aquel equipo, Agustín Pichot, ha ido ganando peso en las instituciones internacionales para tutelar el crecimiento mundial del rugby, y de paso el de sus Pumas. UAR, SANZAAR, COI, IRB y World Rugby han visto crecer la figura internacional de Ficha, al tiempo que Argentina era ‘invitada’ a ingresar en una dinámica de crecimiento y profesionalización en la que cada decisión era más importante que la anterior.

Los Pumas dieron lugar a los Pampas, de cuyo embrión nacerían más tarde los Jaguares. Con parte del dinero recibido por el éxito del 2007, la UAR montó un equipo, los Pampas, a los que mandó a competir a Sudáfrica en la Vodacom Cup. Allí se forjó, entre 2010 y 2013, una generación de jugadores con Agustín Creevy al mando y gente como Cubelli, Landajo, Imhoff o Galarza. Luego ganarían la Pacific Rugby Cup los dos años siguientes. Todo funcionaba bien. En 2011 el destino les emparejó en cuartos de final con los All Blacks, que terminaron conquistando el Mundial. Cuatro años después daban un paso más, llegando a semifinales, donde Australia les doblegó, para caer en la consolación ante Sudáfrica. El trabajo de los Pampas en Sudáfrica había dado sus frutos, instalando a los Pumas entre las cuatro mejores selecciones del mundo.

El siguiente escalón era más complicado. El debut de los Jaguares en el Súper Rugby debía suponer otra buena noticia. Más competencia, más minutos de calidad y más ritmo de juego. La UAR, pecando quizás de cierta falta de humildad, decidió copiar el modelo neozelandés, con jugadores contratados por la Federación y excluyendo a quienes se marcharon a Europa a ganar plata. Eso supuso una pérdida de capital humano irreparable en los Pumas. Para Jorge Búsico, uno de las plumas de referencia del rugby argentino, «se quiso ser Nueva Zelanda sin ser ni la mitad de Nueva Zelanda. Entonces, los resultados empiezan a tener explicaciones por ahí. Hubo exceso de soberbia, falta de autocrítica, poco profesionalismo, mucho cholulismo, altas dosis de obsecuencia y fervor de algunos para hacer negocios».

Pichot y Hernández en el Mundial de 2007 .

Pichot y Hernández en el Mundial de 2007 .

Lo cierto es que el plantel de los Jaguares era significativamente inferior en número y recursos (además de por su inexperiencia) al de sus rivales. Y eso sumado a las oceánicas distancias y la brutal exigencia física de los partidos comenzó a pesar en el grupo. Aunque por encima de todo destacaba un aspecto fundamental, Argentina había llegado hasta allí abrazada a sus rasgos históricos de identidad rugbística: una melé dominadora, un placaje devastador, la pasión y el coraje de sus jugadores. Un equipo rocoso que rentabilizaba las fisuras del rival, como en aquella corrida irrepetible de Nani Corleto tras recuperar un balón en el partido inaugural ante Francia de 2007. A eso sumaban recursos como la inteligencia táctica de Pichot, la ambidextra patada de Hernández, la aparición de tres cuartos o la potencia de su delantera, más allá de su primera línea con Ledesma y Roro. Aquellos Pumas de bronce eran un equipazo, pero jugaban mucho con las pelotas del rival.

Ahora se trataba de otra cosa. Con Hourcade en lugar de Loffreda y un nuevo escenario profesional, el cambio de modelo era obligado para crecer: tocaba arriesgar, en el contexto más competitivo del mundo y ante los jugadores más desequilibrantes del planeta. Ser expansivos, jugar todos los balones, desafiar a los gigantes del sur desde la posesión. ¿Estaba preparada Argentina para ello tras décadas interiorizando otro estilo de rugby? Evidentemente no. Los balones se caían atrás ante la presión de las líneas rivales, las descargas tras los contactos (brutales) no eran buenas y los delanteros sufrían recorriendo demasiados kilómetros para llegar a los puntos de encuentro. Las lesiones y el agotamiento pasaron factura, convirtiendo a Jaguares y Pumas en equipos enormemente indisciplinados, con mención especial para el segunda Tomás Lavinini.

Además, la exigencia del calendario ha provocado una saturación mental en el equipo ante la imposibilidad de refrescar las convocatorias por falta de fondo de armario de nivel internacional. Y como Argentina no es Nueva Zelanda, los Pumas se pasaron 231 días sin ganar un partido y lo que es peor, sin saber muy bien a qué jugaban.

Ahora ha llegado el momento de que Argentina vuelva a reinventarse. Necesita recuperar una identidad de juego que ha perdido, refundar los rasgos de identidad de su rugby, a lo que ayudará la llegada de Ledesma en la melé, y replantearse el modelo. Las selecciones comienzan a rebajar las exigencias a los ‘emigrantes’. Así, Australia ha pasado de la prohibición absoluta de alinear a jugadores que militan en el extranjero a abrir la puerta de los wallabies a quien sume 50 o más caps. En Gales son 60 las internacionalidades que se necesitan, y Sudáfrica ha pasado de la prohibición absoluta a la permisión sin límites ni restricciones. ¿Para cuándo los Pumas?

Es hora de que Argentina revise su cuaderno de ruta y demuestre todo lo que ha aprendido en estos dos crueles años de ‘profesionalismo’ ante las potencias del sur. Tienen talento, jugadores, memoria y pasión. Solo le falta un plan de acción. Los Pampas hicieron crecer con sus victorias a los Pumas. Ahora han de ser las lecciones aprendidas en las derrotas de los Jaguares las que les empujen para que vuelva a rugir el rugby argentino. Como dijo Pichot aquella noche parisina tras derrotar a los franceses en el partido inaugural del Mundial de 2007: «Esto recién empieza»…

 

 

Como buen jugador de rugby le va el contacto, incluso cuando escribe. Lleva 20 años en el periodismo, 15 de ellos estuvo en el AS. Además ha tenido tiempo para comentar rugby en Canal +, Eurosport TV y Movistar, asomarse a Estudio Estadio, escribir para revistas como Esquire, GQ o Jot Down, y ser editor de deportes Terra y Vozpópuli. Actualmente escribe en El Confidencial y Eurosport y en la web de rugby '22'.

3 Comments

3 Comments

  1. Oscar

    26/10/2017 at 15:54

    Excelente resumen Fermín. Seguramente el nivel del rugby argentino está subiendo y seguirá si se continua por este camino. Pero califico de errónea la implantación de la actual política o filosofía por parte de la UAR. Para ello, Argentina debería duplicar sus fichas de jugadores de alto nivel y lamentablemente, mientras los clubes nacionales no sean profesionales o se creen mas franquicias tipo Jaguares no ocurrirá.Por tal motivo es muy difícil impedir el éxodo a Europa de aquellos jugadores que quieran hacer del rugby su profesión.(Lamento hacer la comparación,pero ni la AFA con lo que representa profesional y social mente el fútbol en Argentina lo podría implantar.)Este sistema, hoy no funciona, los malos resultados deportivos de estos últimos dos años lo demuestran y han perjudica a Los Pumas en el sorteo para el próximo Mundial. Espero y deseo que reviertan este sistema y que se haga realidad la posibilidad que convoquen a los mejores jugadores argentinos del momento, jueguen donde jueguen y así poder recuperar el verdadero puesto en la clasificación mundial.

  2. Jimmyzed

    26/10/2017 at 22:25

    Estoy de acuerdo en cierto punto con las medidas «erroneas» que tomó la UAR y parte es entendible en el proceso proteccionista para Jaguares pero sin darse cuenta(quizá por ser novatos en esto de ser Pro)terminaron desnudando a Los Pumas en juego como en mayor cantidad de jugadores elegibles ya que militaban en Europa. Con ese panorama no iba a pasar otra cosa que lo que sucedió a partir del mundial un juego previsible y ya recontra estudiado de parte del rival de turno, sumale a eso que el HC se empecina en descuidar posiciones que eran la bandera del equipo como lo era el scrum. Pichot hace poco tiro la bomba que muchos esperabamos otro equipo Pro, no en el SR ya que esta contraído, sino en SA en la Currie Cup y con eso ver en serio ampliada la base de jigadores elegibles a nivel profesional para Los Pumas y ahí si creer que los jigadores que se van a Europa poco a poco serán menos tenidos en cuenta a menos que sea un Imhoff, Isa o Figallo hoy por hoy los jugadores Argentinos en Europa que mas deberían ser tenidos en cuenta en cualquier equipo.

  3. Luis E. Duette

    27/10/2017 at 17:38

    Excelente comentario, sobre como evoluciono el rugby, para que todos se sientan orgullosos de ser argentinos

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