¡Síguenos!
Atleti

Europa League

Qué manera de sufrir

Fernando Torres tuvo que saltar al campo en uno de los momentos más críticos de la temporada. Y no defraudó.

Después de una semana de remontadas épicas y goles milagrosos, la cosa apuntaba mal en el José Alvalade. Sabemos cómo funcionan estas cosas. El 2-0 de la ida era un resultado magnífico y el Atleti estaba jugando bien pero quizá ese plus de melancolía que ha caído en el universo colchonero con la anunciada salida de Fernando Torres ha hecho que el cuadro rojiblanco, fiel a su corazón, quisiese rememorar ese verso de su himno del Centenario que reza: qué manera de sufrir. Y se sufrió. Mucho. Sin necesidad, probablemente, pero eso da igual cuando se trata de forzar los nervios.

El mal resultado del Sporting de Portugal en el Metropolitano había desencadenado una especie de movimiento sísmico en el club lisboeta. Mensajes cruzados entre jugadores, presidente y entrenador que habían creado un cierto ambiente enrarecido. Estas cosas nunca se saben si favorecen o perjudican pero en este caso fue un claro elemento motivador. Los portugueses, incluso sin sus dos mejores delanteros, salieron al campo a ganar y se comieron al Atleti en la primera parte. Así de claro.

Con el particular concepto táctico de Simeone, y esa querencia que tiene a ver los partidos de eliminatoria con una dimensión distinta a los demás, nunca se sabe cuánto hubo de éxito lisboeta o de fracaso rojiblanco. Durante mucho tiempo sólo existió un equipo en el césped y éste fue el que vestía de verde y blanco. Mucho más dinámico, mucho más incisivo y mucho más metido en el partido que el Atleti. Ya no era una cuestión de táctica, una trampa para frenar el ritmo o un intento de tratar de contener al equipo rival desde la frontal de tu área. No. Era cuestión de falta de intensidad. La clásica presión adelantada del Atleti no apareció en ningún momento. No vimos ambición ni tensión y el equipo era incapaz de tocar el balón. Lo que sí que vimos fue mucho dinamismo y buen juego enfrente. Muchos balones colgados al área también, especialmente desde la banda izquierda donde jugó un gran Acuña. El Sporting, para el que lo dudase, es un muy buen equipo cuando tiene el balón.

El Atleti lo estaba pasando mal pero sólo Koke parecía molesto. Coates ya avisó en el minuto 10 con un buen testarazo que hizo a Oblak volver a destapar el tarro de las esencias. Un cuarto de hora más tarde ya no hubo misericordia. Un balón colgado desde la derecha pilló al propio Oblak en una salida en falso y el rechace fue recogido por Fredy Montero para rematar de cabeza e inaugurar el marcador.

El Atleti estaba jugando con fuego. Conscientes de ello, los de Simeone decidieron, por fin, entrar en el campo. No es que hiciesen nada del otro mundo pero al menos empezaron a tratar de controlar el balón y hacer algo con él. Era tarde, en cualquier caso. Seguían estando un punto por debajo de su rival y apenas les sirvió para llegar a las inmediaciones del área. No recuerdo una sola oportunidad de gol para los colchoneros en los primeros cuarenta y cinco minutos. Las sensaciones eran ciertamente inquietantes camino del vestuario.

La segunda parte fue otra cosa. Algo más de fútbol, poco, pero sobre todo épica, tensión y nervios. Los rojiblancos intentaron salir con otra cara pero las cosas se torcieron rápidamente. Lucas había tenido que quedarse en la caseta por un fuerte golpe en el pómulo y cinco minutos después era Diego Costa el que se retiraba con un problema muscular. Tocaba cambiar el guión. Mala pinta.

Por esas cosas de la vida, Fernando Torres tuvo que saltar al campo en uno de los momentos más críticos de la temporada. El de Fuenlabrada no defraudó. Sin hacer un buen partido, consiguió al menos abrir el campo, fijar defensas, proporcionar posibilidades de ataque y equilibrar en defensa. Bien. El que no acompañó fue su compañero en ataque. Un Griezmann desconocido que falló dos goles cantados cuando todavía quedaban diez minutos de partido. El francés no estuvo bien pero es que no lo estuvo ninguno de sus compañeros. Más allá de Oblak y los centrales, imagino que ningún otro guardará un buen recuerdo de su desempeño.

El gol de la tranquilidad no llegaba y eso hizo que los últimos minutos fuesen agónicos. Más por lo evidente del marcador que por lo que estábamos viendo en el césped, ya que hacía tiempo que los portugueses no veían el camino. El Atleti, ahora sí, parecía un equipo competitivo y físicamente jugaban todos con la reserva.

Fue un mal partido pero el 1-0 final mete otra vez al Atleti en las semifinales de una competición europea. El camino por delante aparece precioso, sí, pero ya hemos visto que existen buenos equipos en la competición. A la espera de lo que pueda pasar con Lucas y Diego Costa, me temo que el Atleti tiene un reto por delante. Pero esto es así y ahí, quizá, está la gracia. Ya lo dice el himno. Qué manera de aguantar, qué manera de crecer, qué manera de sentir. Qué manera de vencer. Qué manera de vivir.

Se hace llamar "escritor intruso", pero ya se está convirtiendo en escritor de cabecera. Alimentó un blog en torno al Atleti (“Y los sueños, sueños son”) desde 2007 a 2017 así como otros blogs clandestinos sobre música, cine, series y política. Además, es compositor, cantante, guitarrista y teclista de los 'Happy Losers'. También ha publicado discos en solitario bajo el pseudónimo de Lukah Boo. Entre otras rarezas tiene un título de Ingeniero Industrial firmado por el Rey.

Comenta

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Anuncio
Anuncio

Más en Europa League

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. ACEPTAR

Aviso de cookies