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Roland Garros

Rafa Nadal sigue sin despeinarse en París

En poco más de dos horas, Rafa Nadal solventa el partido ante Maden. El verdadero Roland Garros empieza el viernes. Goffin es el siguiente escollo.

Fluorescente y fugaz, como su equipación. Así se mueve Rafa Nadal por París, su segunda casa, en los primeros días del torneo de los Mosqueteros. Hoy volvió a necesitar poca lírica para arrollar a Yannick Maden, en un abrir y cerrar de ojos. Apenas tres sets (6-1/ 6-2 / 6-4) para imponerse al tenista teutón por la vía rápida, seguir acumulando kilómetros y afianzar sensaciones en busca de la docena. La tercera ronda ya espera a Rafa, donde se las verá con el belga David Goffin. Algo más de trabajo se prevé en la siguiente estación, después de que Nadal superara el segundo escollo sin apenas despeinarse. Si Roma despejó muchas dudas, en París Rafa empieza a parecerse a Nadal. No hay mejor augurio.

En uno de sus típicos arranques, Maden apenas pudo hacerle un juego a Rafa Nadal. El torbellino volvía a aparecer hoy en la Suzanne Lenglen, segunda pista del torneo, con ocho winners en los primeros juegos que se reflejaba con un 5-0 en el marcador. Ahí se despertó el teutón para evitar el set en blanco. A Rafa se le veía eléctrico, enchufado, con ganas de solventar por la vía rápida el compromiso matinal de hoy. Ganar y descansar cuanto más mejor parece ser la fórmula elegida por Nadal para llegar lo más lejos posible en el segundo Grand Slam de la temporada, su favorito. El 6-1 vino a confirmar que Nadal estaba de vuelta en París, si es que alguna vez se fue, y que las buenas sensaciones del debut tenían continuidad.

El guión se alteró poco en la segunda manga. Llegó antes, eso sí, el primer punto de Maden, pese a que Nadal dominó el set con puño de hierro. Su repertorio volvió a dejarnos varias dejadas y contradejadas de escándalo. Un catálogo del que Maden tomaba buena nota, pero que era incapaz de contrarrestar. Y eso que consiguió salvar un par de bolas de set, antes de que el manacorí colocara el 2-0 en el marcador. Habían pasado 78 minutos desde el inicio del partido y la montaña era ya inabordable para el tenista alemán, top-100 de la ATP, pero insuficiente para conocer hoy el verdadero nivel de Rafa.

En la tercera manga Yannick encontró la fórmula para hacerle cosquillas a Nadal. Si quería tener alguna opción necesitaba ser más agresivo y jugarse más bolas. Lo hizo desde el inicio del set y la apuesta le salió bien. Al menos para equilibrar el marcador, que no el juego, siempre controlado por Nadal pese a ceder dos breaks en esta manga. Así se llegó al 4-4, la zona Nadal, donde la cabeza es más importante que la muñeca y las piernas. El manacorí olió sangre y tras colocar el 5-4 en el marcador no desaprovechó la primera oportunidad que tuvo para sentenciar el encuentro al resto.

El verdadero Roland Garros empieza a partir del viernes para Rafa Nadal. En la tercera ronda le espera el número 27 del mundo, David Goffin. Será la primera piedra de toque para conocer si las sensaciones y la confianza reactivada tras la victoria en el Master 1000 de Roma se confirman. Nada parece por ahora alterar la calma y el aplomo con el que se mueve Rafa en París. Hoy apenas cedió 7 juegos y el desgaste hasta ahora ha sido mínimo. La duodécima, un sueño homérico, se mantiene lejano, pero Nadal sigue imponiendo el máximo respeto ante los rivales cuando pone los pies en la tierra, la suya, la de París. Ahora empieza lo bueno.

 

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