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Sergio Ramos y Griezmann, protagonistas esta semana fuera del campo. / Foto: EMPICS Sport/Cordon Press

Opinión

Sobre el rifirrafe Ramos-Griezmann

Sólo los políticos y los futbolistas son capaces de rozar la tontuna más absurda por un pique de lo más infantil

Es curioso. Consentimos en el fútbol lo que en otras esferas de la vida nos escandalizaría. Sólo los políticos y los futbolistas son capaces de rozar la tontuna más absurda por un pique de lo más infantil. Reconozco mi sorpresa. Cuando pensaba que ya había escuchado toda suerte de bobadas escupidas por profesionales de un sector con demasiado tiempo para el ocio, va Ramos y me deja ojiplática, una vez más.

El bravo capitán arranca su andanada anti Griezmann con un sugerente axioma: «La ignorancia es muy atrevida». Irrefutable. Tanto, como sorprendente en boca de una persona que llegó a situar la Gran Manzana en Las Vegas o a afirmar que a Johan Cruyff se le conocía con el sobrenombre de «Naranjito». Mi tendencia natural a juzgar sólo lo importante me ha impedido, hasta hoy, hacer escarnio de esto. Pero cuando uno se muestra irreverente ante el insulto se pone en su diana. Y eso es, exactamente, lo que ha hizo ayer Ramos.

Dicho esto, turno para el francés. Siempre he mantenido que Griezmann me parece un gran jugador con un carácter inmaduro. Hay quien asocia sus «sobradas» y salidas de tono con su gran sentido del humor y su despreocupación ante lo nimio. Yo creo que el sentido de humor nada tiene que ver con caricaturizar a un rival que acaba de perder un título ante tu equipo. Como tampoco me parece de recibo que se arrogue el honor de compartir mesa con Messi y Cristiano. No porque no lo merezca, que igual sí. Es que no es él quien debe decirlo. Que lo hagan otros, que queda más elegante, hombre.

Está claro que tanto Ramos como Griezmann van a contar con palmeros que aplaudan sus respectivas gestas verbales. Que el debate se va a centrar en si uno se lo merecía las palabras del otro o si ese otro «se la guardaba» con mayor o menor razón.

A mí me parece que compiten por lo mismo y no es, precisamente, el Balón de Oro. Que ni un capitán del Real Madrid y de España ni un campeón del Mundo pueden meterse en el lodazal en el que se han metido cada uno por su cuenta y sin que nadie les haya provocado, que me conozco a mis clásicos y aún habrá quien culpe al periodismo de lo que sólo ellos son responsables: sus palabras. Que toda la emoción que me despiertan ambos sobre un terreno de juego se convierte en bochorno cuando les da por ponerse en modo «Voy a soltar mensaje y se va a enterar el mundo».

Por dios, jueguen y callen. Porque, parafraseando a Ramos, «Cuando escucho a ese chaval me acuerdo de Totti, Buffon, Raúl, Iker, Iniesta….». Yo también, Sergio. Yo también me acuerdo de ellos. Sobre todo, después de escucharos a vosotros.

1 Comment

1 Comment

  1. Cándido

    19/09/2018 at 19:43

    Bravo por ti María José estos son unos niñatos inmaduros que se vienen arriba porque nosotros lo encumbrados pero ya sabes. Que de entendederas están muy justos.

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