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Literatura

Rat Pack, vivir a conciencia

Estos tres, seamos honestos, dan mucha envidia. Porque siempre hicieron lo que quisieron, y siempre por lo divertido que iba a ser.

Hace unos días viajé a la ciudad de Nueva York. Volvía a ella cinco años después de haber estado viviendo allí una temporada, mientras trabajaba como becario en el Consulado español. Todo me pareció diferente, pero al volver a las fotos de 2014 me di cuenta de que lo único diferente era yo. Como dice esa canción de Vetusta Morla: “Mismo sitio, distinto lugar”. Atrás quedó la inconsciencia e incluso esa bendita ignorancia que guía nuestros pasos en la juventud más temprana, cuando no se pide perdón, ni permiso.

Durante mi estancia en la ciudad que nunca duerme tuve de acompañante a una pandilla de tres gamberros que no pararon de beber, follar y hacer bromas: Frank Sinatra, Dean Martin y Sammy Davis Jr. Siempre hay que mencionarlos en ese orden. Lo hicieron a través de Rat Pack, viviendo a su manera, escrito por el periodista Javier Márquez y editado por Almuzara.

Esta obra no es una mera biografía, es una narración excitante que salta hacia adelante y hacia atrás en el tiempo, y que consigue dejar en el lector la sensación de haber vivido mil y una noches de desenfreno. Es más, es capaz de que, en el ocaso de estos tres grandes artistas, uno crea haber compartido con ellos más que unas páginas y sentir que el fin de la camaradería es el fin de la vida.

Sinatra quería ser como Humphrey Bogart, Martin como Bing Crosby y Davis Jr. como Sinatra. La Voz era siempre el último en salir de las fiestas y el primero en llegar. Obligaba a sus compañeros a que nunca faltase Jack Daniels en su vaso y desconfiaba de quienes mezclaban el alcohol con refrescos (solo le permitía hacerlo a Martin). Incansable social, sexual y laboralmente. Podría ser un claro ejemplo de work hard, play hard, de no ser porque su gran máxima vital fue vamos a pasarlo bien.

Y este leitmotiv era compartido por sus acompañantes. Martin era bebedor pero si se aburría en una fiesta no tenía problema en marcharse sin dar explicaciones. Uno de sus planes favoritos era ver la tele tumbado en el sofá con unas galletas de aperitivo. En su fiesta de cumpleaños, organizada por Sinatra, acudió la Policía a causa del ruido. Al no encontrar a Martin, fue el propio Sinatra quien atendió a los agentes:

—“Señor Sinatra, hemos recibido una queja por el ruido de la fiesta”.

—“En confianza agente, ¿quién ha sido?”.

—“Un vecino”.

—“Eso es imposible. Todos los vecinos están en casa”.

—“Señor, es que la queja ha venido desde la propia casa”.

Sinatra, abriendo los ojos como platos, descubrió todo el pastel. Acudió raudo a la habitación de Martin y allí le encontró, en pijama, degustando galletas ante el televisor. “¿Cómo va todo amigo?”, le dijo a La Voz sin inmutarse.

Davis Jr. fue un pionero. Un artista negro que tuvo que luchar contra el racismo y superar sus propios complejos físicos (perdió un ojo en un accidente de tráfico). A pesar de ello, el cantante no se achantó y superó barrera tras barrera. Incluso fue tan osado que se casó con la bellísima May Britt, actriz sueca y muy blanca, un matrimonio interracial que causó mucho revuelo en la época. Su afición por las drogas y el tabaco (le llamaban Smokey) era tan desmedida como su energía cantando y bailando.

El libro no solo es un repaso a las aventuras de estos tres mosqueteros (que junto a Peter Lawford y Joey Bishop formaron el grupo denominado Rat Pack, pandilla de ratas) sino un canto a la filosofía hedonista. Vive a conciencia como un inconsciente y no pongas reparos a nada que sea divertido. En un tiempo donde todo aspira a ser trascendente, mohíno, profundo y maniqueo, no está de más tomarse unas copas por el simple placer de hacerlo, sin otro por qué detrás.

Estos tres, seamos honestos, dan mucha envidia. Porque siempre hicieron lo que quisieron, y siempre por lo divertido que iba a ser. Quién pudiera en este mundo de responsabilidades. Yo me conformo con llegar como Sinatra al final de la vida y poder cantar: “Y ahora, el final está cerca. He vivido una vida plena. He viajado por todas y cada una de las autopistas. Pero más, mucho más que eso. Lo hice a mi manera”.

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